UN DESCUBRIMIENTO INCREIBLE CAP 2
Allí mismo estaba una chica, casi desnuda, su falda se encontraba en su cintura, el top estaba por el suelo, solamente lucia unas medias de color púrpura que le llegaban hasta los muslos, su cara transmitía el placer extremo, tenia una melena rizadita de color negro, sus ojos azules estaban semi cerrados por el placer, sus rasgos eran muy suaves, su pecho era esplendido muy bien formado, tenia los pezones duros anhelantes de que alguien los lamiera, de caderas pronunciadas y preciosas, el sexo estaba completamente depilado, sus piernas se veían sedosas y suaves, casi tenía ganas de entrar hay mismo, pero mi sorpresa fue aun mayor cuando pude observar un gran pene enorme y grueso, seguí mirando lo que me dejaba aquella ventanita indiscreta y pude ver con claridad dos pechos grandes y contorneados, muy apetecibles ya casi podía saborearlos, en sus piernas lucia unas medias de cuero negro que eran sostenidas un portaligas del mismo material, tenia unas botas de cuero; de tacón de aguja que me fascinaban, pero mi sorpresa fue aun mayor, de su espalda salían alas correosas iguales a las de un murciélago aunque no pude verle la cara aun así dejaba al descubierto en su muslo una rosa negra tatuada.
La pobre muchacha estaba ahí de pie, casi perdida en el placer, pude observar la mano de aquel engendro que señalaba a su pene erecto y goteando, la chica se acerco lentamente y se dio la vuelta, empezó a sentarse muy lentamente en aquella monstruosidad de carne encajando el glande grande, brillante, de color rojizo, en la entrada de su trasero; descendió tragando cada pulgada de el con apetito, podían escucharse gritos sordos, pero la boca de ella estaba ocupada lo mas seguro con la de su compañera, no daba crédito a aquello, era inmenso pero poco a poco fue desapareciendo dentro de ella, cuando ya no pudo mas, se detuvo pero su acompañante la obligo a bajar mas de un empujón, pude ver como un bulto con la forma de su pene que se formaba en su estomago.
No pude escuchar como la puerta del servicio se abría de lo excitada que estaba por aquella escena.
-- Vaya así que seguimos espiando ¿no?, parece que te gusta observar…-- dijo Catia,
Intente girar la cabeza para responderle pero no me dejo hacerlo.
-- No es eso, solo que me extraño lo que pasaba… -- respondí intentando dar una excusa, aunque sabia que poco a poco eso me empezaba a gustar de alguna forma extraña y morbosa.
-- Shhhhhh, no hace falta que te disculpes, si tanto te gusta tendrás que probarlo dentro de ti…No te des la vuelta, sigue mirándolo…-- me dijo Catia silenciándome y sin poder acabar la respuesta, aunque ella tenía otros pensamientos.
Yo permanecía absorta en la pobre muchacha que empezó a moverse, sus flujos salían como una fuente, su clítoris estaba encendido y palpitaba como un corazón pequeño, las manos de aquel ser elevaron sus piernas y empezó a moverla mas rápido aun, la muchacha no pudo contener sus gritos de placer que resonaban en la habitación y en mi cabeza, con cada grito yo estaba mas caliente, me importaba poco lo que me hiciera Catia, solo quería sentirla.
Yo me moje de sobremanera y las medias empezaron a humedecerse; Catia desabrocho mi falda y empezó a bajarla lentamente sin prisa alguna, pero yo ya estaba encendida ante tal espectáculo y quería que se diese prisa, necesitaba sentir su lengua dentro de mi, ya no podía aguantar mas.
Bajo un poco mi ropa interior hasta mis muslos y abrió mi trasero para introducir su lengua dentro de él lubricándolo con su saliva, aquello era delicioso, notar aquella lengua rasposa y a la vez suave y calida, estaba preparando algo pero no sabia el que, metía y sacaba su lengua y a veces se recreaba en mi interior girándola, de vez en cuando metía uno de sus dedos en mi sexo y con mis propios flujos lubricaba mas aun mi trasero, yo seguía viendo como aquel engendro no paraba de arremeter rítmicamente, las acometidas eran brutales, la chica casi estaba a punto de perder la consciencia, de sus ojos salían lagrimas sin parar, estaban casi en blanco, era adicta a aquel ser, cuando Catia termino de lubricarme fue subiendo lentamente por mi espalda, al llegar a mi altura mordió mi cuello, al sentirlo casi grite, parecían los colmillos de un gato cuando se clavaron, note una presión en la entrada de mi trasero, algo se introducía en él, intente relajarlo todo lo que pude para no ofrecer resistencia y fue empujando lentamente para no hacerme daño, yo no sabia que hacer, si volverme o gritar, pero me resultaba imposible tenia toda la boca de Catia en mi cuello, sus manos se posaron sobre mis hombros atrayéndome hacia ella y clavándome aquella cosa lo mas dentro que podía, aunque siguió mordiéndome, incluso así logre notar otra vez ese olor dulzón que me hacia entrar en éxtasis nada mas olerlo y se disparaba mi imaginación, Catia empezó a moverse de manera lenta al principio y después cuando creyó que ya estaba suficientemente dilatado empezó a acelerar su movimiento, yo no pude mas que morderme los labios para no gemir, aunque no podía contenerlo por mucho tiempo, mientras seguía viendo aquella escena, escuche como aquel ser soltó un grito de mujer por el éxtasis y empezó a correrse, estuvo un rato dentro, el estomago de la muchacha empezaba a crecer de sobremanera, el semen ya salía incluso fuera de ella yo estaba casi apunto, de vez en cuando el sitio temblaba de los empujes de Catia; entre el placer que me daba, sin cesar y el dolor del mordisco estaba en otro mundo, solo existía para mi aquel sitio, y su calido y suave cuerpo, una de sus manos se paseo por mi boca introduciendo dos dedos para que los chupara, llenándolos de saliva como si de otro pene se tratara, no quería que terminase ni que se fuese, deseaba tenerla a mi lado todo el tiempo, mis ojos empezaron a llorar de placer, mientras seguía viendo como el semen de aquel ser llenaba a mi compañera improvisada de cuarto y caía al suelo mezclándose con mi flujo, mi cuerpo se tenso de sobremanera al sentir una descarga de electricidad recorrerme, el artefacto de Alexa había entrado en acción, parecía ser que no me iba a dar ni un solo momento de libertad, note como por mis pechos se paseaba la cola de Catia, rozándolos casi sin tocarlos, haciéndome cosquillas en los pezones, aquello era insoportable no pude mas que gritar, la pobre chica también lo hizo al unísono, aquella habitación se lleno con los gritos de nuestro placer desatado, sentí una riada de flujo salir mojando por completo mis muslos y empapándonos mas a ambas, Catia por su parte maulló fuertemente pero no me importaba nada; note una riada caliente y espesa lo mas seguro fue semen que llenaba mi trasero y mi estomago era delicioso quería sentir mas de su corrida dentro de mi, lo mismo que la chica de al lado, aunque el aparato de Alexa seguía vibrando dentro, mi mente viajaba por el placer y el éxtasis.
Catia me saco aquella cosa y se limpio un poco, dejándome sentada en la taza completamente abierta de piernas y soltando flujo y semen, convulsionando muy suavemente con el rostro feliz.
Al poco rato la puerta se volvió a abrir y con la poca consciencia que me quedaba contemple el rostro de Alexa algo molesta, se arrodillo delante de mi y empezó a lamer aquello; todo lo que había soltado, lo estaba saboreando con gusto, mi vista se poso en ella y no se como decirlo pero sonreí, me encantaba que hiciera aquello, pero no se lo diría, el aparato dejo de vibrar y yo pude incorporarme lentamente, las piernas casi ni me respondían de lo que había disfrutado, aparte Catia había desaparecido otra vez.
-- Te diviertes sin mi…eso no es justo…yo quería…-- dijo Alexa mientras se relamía con placer, era una pataleta de niña pequeña pero muy adorable.
-- Te prometo que no ha sido…cosa mía, surgió de improviso…Catia apareció y no se lo que ha pasado…-- dije yo entrecortadamente, no sabia como explicar aquello, lo intente lo mejor que podía.
-- ¿Catia?...No me dijo que vendría…aunque nunca lo hace…Pero aun sigo enfadada por haberte divertido y no haberme dicho nada…-- replico Alexa dando un zapatazo en el suelo y poniendo una cara de enfado que la hacia muy tierna y dulce.
No pude más que darle un beso en los labios haciendo que nuestras lenguas jugaran una con la otra como compensación, nuestras salivas se mezclaron y fue maravilloso, su gusto era especialmente muy agradable e intente saborear todo lo que pude de su boca.
Cuando recobre la consciencia me acorde de la chica de al lado, me coloque lo mejor que pude mi ropa y fui a ver como se encontraba.
Al abrir la puerta contemple a la chica en el suelo con las piernas abiertas y aun manando semen de ella, los ojos estaban extasiados por aquello, resultaba excesivo.
-- Pero… ¿Qué le ha pasado?... – pregunto asustada Alexa, incluso asustada daban ganas de besarla y abrazarla para que se le pasase le miedo.
-- No lo se…lo único que te puedo contar es que vi una especie de demonio con cuerpo de mujer, pero solo le vi el cuerpo nada mas, también tenia una rosa negra tatuada en el muslo…-- respondí yo intentando aclararme la cabeza que aun andaba algo mareada.
-- La Rosa Nocturna!!... – exclamo Alexa con miedo en su rostro.
No quise preguntarle mas, solamente la abrace todo lo fuerte que pude, quería que todo ese miedo se le pasase, su cabeza apoyada en mi pecho era una sensación muy calida, quería protegerla de todo, que no le pasara nada a mi pequeña princesita, ella me miro con sus lindos ojos entornándolos un poco.
-- Te quiero, y no me apartare de tu lado nunca…-- dijo Alexa declarándose abiertamente.
Esas palabras resonaron en mi corazón dándole un vuelco, estaba lleno de emociones que no sabía expresar viendo aquellos preciosos ojos. Solo la abracé aun más fuerte para sentir su calidez.
Cuando hubo pasado un rato me acerque a la joven y le golpee suavemente la cara para despertarla, pero no reaccionaba, había sido un shock para su cuerpo, así que decidí sentarla en la taza y dejar sus ropas encima de la cisterna, después cerré la puerta y me dispuse a irme para la sala a ver la película.
Aunque la película que escogimos no era gran cosa no había casi nadie en la cola de la entrada, cuando llegamos Alexa me arrastro literalmente a la ultima fila, pensaba que desde allí no podríamos ver la peli pero con la poca gente que había tampoco importaba, podíamos cambiarnos en cualquier parte, mientras hubiera luz, Alexa estaba abrazada a mi brazo y paseaba una de sus manos por mi pierna, su tacto era droga para mi piel, por momentos sentí que volvía a mojarme, cuando apagaron las luces Alexa se arrodillo delante de mí, yo nunca lo había hecho en un cine por que casi siempre venia sola y me centraba mas en la película, el morbo se apodero de mi pero no la deje hacerlo, quería compensarla por lo que había pasado en el baño.
La cogí de los hombros y la volví a sentar, Alexa me miro con ojos casi llorosos, creía que la había rechazado, pero enseguida se alegro cuando vio que fui yo quien me puse de rodillas delante de ella, se recostó un poco y puso una pierna en cada reposabrazos del asiento mostrándome la diminuta tanga que tenia y el resto de la tela se introducía por su trasero, pensé que eso fue una suerte pero aun mas me sorprendió que mi visión había mejorado algo en casi la completa oscuridad pero no le di importancia, solo quería saborear su sexo completamente depilada, la abrí con mis dedos y observe el color rosa pálido precioso y su agujerito del que salía flujo, su clítoris estaba pulsando anhelante, volví a mirar su rostro y era de lujuria, deseosa de que empezara, no quise hacerle esperar mas, aplique mi boca a su sexo caliente y húmedo y empecé a lamerla con fruición y desespero, me sorprendía mi misma tenia mucha hambre de ella, pasaba la lengua a todo lo largo, metía y volvía a sacarla saboreando los fluidos que salían y me encantaba eran deliciosos, cuando mi lengua llego al clítoris lo lamí todo lo que pude incluso aplique una ligera presión con mis dientes, cosa que hizo que Alexa tensara su cuerpo mordiéndose los labios, era increíble, lloraba y se retorcía en el sillón, apretaba con fuerza los brazos de aquel asiento, yo me aferre mas a ella cogiendo sus muslos y atrayéndola hacia mi, lo quería todo de ella, hasta su ultima gota tanto de placer como de flujo, nunca me había sentido así tan excitada y tan liberada de mi misma, una y otra vez la volvía a atraer dando empujones, metiéndome su sexo en mi boca, sintiendo aquel sexo deseoso de mi lujuria desatada, llenándose de flujo, sintiendo su calor, su rostro me lo decía todo tenia ganas de gritar, sus ojos estaban cerrados por el placer, pero aun así seguían llorando de gusto, cuando se corrió no pudo aguantarse mas, grito con todas sus fuerzas; resonando en toda la sala, fue una explosión de flujo continuo que inundo mi boca y mojo sus muslos, era demasiado para poder tragármelo, no pude mas que lamerle los muslos cuanto pude, mirando su preciosa carita, con los ojos semicerrados, jadeando rítmicamente, su pecho subía y bajaba a la par de su respiración incluso tenia la lengua fuera de la boca, gimiendo, los muslos le temblaban un poco y los dedos de sus pies estaban encogidos, fue algo único, pero viéndola en ese estado indefenso ni siquiera me importaba el grito que había dado, por que era música para mis oídos, quería mas de ella, por lo menos hasta que nos echaran o nos fuéramos, seguía saliendo flujo que aproveche para mojar mis dedos, y pasarlos por mi boca para saborearlo, metí dos en ella y empecé a moverlos dentro y afuera, haciendo al gemir de nuevo de placer, viendo como estaba acelere mis acometidas, quería que disfrutase todo lo máximo que pudiera, estaba como loca aquel perfume me ponía excitada al máximo, yo por mi parte estaba mojada por completo sentía convulsionarse mi sexo, tenia espasmos y no estaba tocándome, era maravilloso la presión que ese aparato me provocaba y ni siquiera estaba conectado, yo seguía acelerando mas y mas Alexa ya no sabia como ponerse, estaba a punto, el flujo no dejaba de salir, manchaba mis dedos y mi mano y yo lo saboreaba recreándome en su delicioso sabor, no tardo mucho en volver a gritar nuevamente, incluso yo me corrí y solo pude acompañarla en su gemido, fue maravilloso, decididamente estábamos en el paraíso, Alexa estaba extasiada, completamente abierta de piernas y temblándoles su sexo se movía dando espasmos del flujo que soltaba, su carita presentaba una sonrisa de felicidad y pacer, y eso me encanto, me acerque a ella con mi boca mojada por el flujo aun y la bese en los labios suavemente compartiéndolo con ella, aunque no podía ni abrirlos, su mente ya no estaba en ella, no podía moverse.
Escuche unos pasos que se acercaba a nuestra fila cuando me gire y vi a dos chicos allí de pie mirando el espectáculo que estábamos dando.
-- ¿Tenéis ganas de fiesta…? Podemos unirnos si queréis…-- me dijeron agarrándose el sexo de manera provocativa.
-- Largaos de aquí ahora mismo y dejadnos en paz…-- dije yo intentando amenazarles, aunque la verdad no me creía lo que estaba diciéndoles, mi mente me daba a entender que Alexa era mía y de nadie mas.
-- Venga tía no seas estrecha podemos pasarlo muy bien…-- nos volvieron a decir esta vez ya de manera un poco mas agresiva.
-- He dicho que os vayáis, largoooo!!... – grite yo de sobremanera aunque no me entere al principio, mis ojos se tornaron rojos completamente, incluso creo que les gruñí.
-- Tío vámonos, que esta loca…-- dijeron marchándose a la carrera.
Aunque yo estaba furiosa pude atisbar de reojo el collar que llevaba Alexa al cuello, antes no me había fijado, era una cinta de cuero con una placa que ponía Amanda, cuando me calme un poco volví a mirar pero no encontré ni rastro de aquella cinta, la ayude a vestirse a arreglarse y a sentarse un poco mejor, cuando recobro un poco el uso de su mente se aferro a mi brazo fuertemente, no quería soltarlo, su rostro me lo decía todo, era completamente feliz y yo con ella, sabia que no me abandonaría pasase lo que pasase, habíamos creado un fuerte lazo entre nosotras.
No llegamos a terminar de ver la película, decidimos irnos pronto, al salir del cine el bullicio de la calle me invadió, era insoportable los sonidos estaban amplificados, las luces y los destellos de luz me sobrecargaban, todo empezó a darme vueltas a mi alrededor, casi llegue a desmayarme, si no llega a ser por Alexa hubiera caído al suelo, logre apoyarme en ella, nos fuimos a un callejón para que pudiera relajarme un poco, lo achaque a la sobre excitación que aun tenia encima y que posiblemente me hubiera afectado, el aspecto del callejón daba mucho que desear se podía vislumbrar algunos cubos de basura, y una farola que iluminaba débilmente el sitio, el olor era bastante desagradable aunque Alexa ni siquiera lo olía, pero no le preste atención a eso, a mis oídos llegaron unos lamentos de alguien muy familiar, eran los de Catia, sentí curiosidad y me adentre en el callejón, cogi a Alexa de la mano para poder movernos mas rápidamente, cuando llegue al sitio vi salir de entre las sombras a Catia mal herida con unos arañazos muy feos y la ropa destrozada, pude oír un aleteo sobre ella, cuando mire contemple aquel ser que se estaba riendo de manera cruel. No pude ver mucho de ella salvo aquel tatuaje que daba a iluminar la farola mientras se alejaba volando.
--¡¡ Dios mío!!... ¿Qué le ha pasado?... – dijo Alexa arrodillándose delante de ella, la sangre seguía saliendo de las heridas y ella estaba paralizada por el miedo.
-- Alexa… ¿Tienes algún pañuelo en el bolso? … -- le pregunte nerviosa, nunca había visto semejantes arañazos, parecían los de un animal.
Alexa empezó a buscar en su bolso y me entrego un pañuelo que presione contra la herida más grave para impedir que siguiera saliendo la sangre, con las pocas fuerzas que tenía Catia se acerco a mí para decirme algo.
-- El Gato Afortunado…-- dijo Catia en voz baja, pero que pude escuchar a la perfección.
-- Alexa… ¿Sabes que es El Gato Afortunado?...¡¡Alexa!! – le pregunte gritando totalmente nerviosa, aunque ella aun estaba en shock por aquello, aparte no podía dejar que muriese Catia muriese.
-- Si, es un bar especial…donde nos reunimos las amigas de Catia…esta cerca de aquí…-- respondió completamente temblorosa.
Debíamos darnos prisa, así que cogi a Catia en brazos y acelere el paso cuanto pude, metiéndonos por callejones para que la gente no pudiera vernos, Alexa iba delante mía indicándome el camino, pasado unos minutos llegamos a la parte trasera de un edificio de tres plantas, tenia una puerta de metal con una rendija, Alexa llamo nerviosa.
-- ¿Qué queréis?...Daos prisa o largaos de aquí… – pregunto una voz femenina.
Tuve que darle un ligero empujón a Alexa para que respondiera.
-- Algo le ha pasado a Catia…La han atacado en un callejón…y esta malherida…-- dijo Alexa sin poder quitarse el miedo del cuerpo.
Aquellos ojos detrás de la puerta se agrandaron al ver el cuerpo de Catia ensangrentado, la puerta se abrió de golpe, de ella salio una mujer bastante alta y algo corpulenta de piel oscura y pelo negro corto y liso que caía hasta los hombros, en la cabeza lucia unas orejas de gato de color blanco iguales a las de Catia, sus rasgos eran angulosos algo pronunciados y duros, llevaba maquillaje muy vivo en su rostro, su cuerpo lucia un bañador de rejilla de una sola pieza y encima de este un top de color rosado con la palabra “CATS” con lentejuelas que remarcaba sus pezones, llevaba unos piercing atravesándoselos y se podían adivinar a través de la ropa, portaba una minifalda muy corta y ajustada de color púrpura, solo le llegaba un poco mas abajo del sexo entre eso y la pronunciación de sus caderas era todo un espectáculo que en su momento se me hubiera hecho la boca agua, pero no era el caso, sus piernas eran largas y sedosas, en sus pies unos botines de color blanco marfil.
Le pase Catia a sus brazos que parecían cargarla como si fuera una pluma, al darse la vuelta contemple la misma preciosa cola de color blanco.
-- Entrad daos prisa y cerrad la puerta…-- dijo la muchacha apresurándose.
Cerramos la puerta tras de nosotras y nos apresuramos, subimos por la escalera, el lugar era un piso y en la planta baja estaba el bar.
Una vez llegamos a su apartamento la chica la deposito con mucha suavidad en la cama, la habitación no era muy grande y parecía que a Catia le gustaban los peluches como a mí, tenía un tocador enfrente de la cama, con un espejo, un armario al lado de la cama que ocupaba casi una pared entera, la habitación estaba iluminada por una lámpara con ventilador del techo.
-- Alexa date prisa y dile a Zarpa Dorada que suba y tú trae el botiquín del baño…-- dijo aquella joven que abrió la puerta estaba totalmente calmada, no podía pensar que tuviera tanta sangre fría al ver lo que le había pasado
Alexa salio de la habitación para buscar a Zarpa Dorada mientras yo cogía el botiquín.
-- ¿Cómo te llamas…?…-- pregunte tímidamente, al menos para poder llamarla de alguna forma.
-- Miriam…-- respondió la joven mientras desinfectaba las heridas y le realizaba algunos vendajes, para impedir que se infectaran.
Al momento entro una joven no muy alta de corpulencia delicada, tenia el pelo con rizos de color cobrizo, luciendo unos abalorios en el, las típicas orejas salían de su cabeza y su rostro daba a entender que no tenia mas de veinte años, de rasgos redondeados, los ojos tenían un color marrón apagado y algo rasgados, en su cuello portaba un collar aunque no pude entender muy bien lo que ponía en la placa, estaba escrito en caracteres rarísimos, estaba vestida con un lindo vestido chino de color rojo decorado con flores que remarcaba sus pechos muy bien formados, aparte estaba abierto a los lados de sus contorneados muslos, las piernas estaban cubiertas por unas medias de color blanco que daban un magnifico contraste con su piel algo bronceada y en sus las pies las típicas zapatillas japonesas.
-- ¿Dónde la habéis encontrado?... – pregunto Zarpa dorada de manera suave pero contundente en el tono de su voz.
Alexa bajo la cabeza y casi se esconde detrás de mi le tenia bastante miedo.
-- En un callejón…salio de la oscuridad con esas heridas y encima suya vimos un ser que volaba con alas de murciélago, antes de todo vi a ese ser en el cuarto de baño del cine con una chica, haciéndolo, pero lo mismo la asustamos y se escapo…no estoy segura…-- le explique diciéndole toda la verdad, la expresión de sus ojos me recordaba a los de mi madre cuando se enfadaba en serio, siempre me producía un miedo atroz.
La joven se quedo un momento mirándome a los ojos como si intentara estudiarme detenidamente o buscase alguna mentira en mi respuesta.
Quería hacerle mas preguntas pero no me atreví viendo la situación.
Catia cogio la mano de Miriam y le contó algo al oído que no llegue a escucharlo, se acerco a Zarpa Dorada y se lo volvió a repetir, ella me volvió a mirar de nuevo.
-- Hace unos minutos capturamos a un ser con esa descripción…lo tenemos abajo si quieres vengarte y tienes valor para hacerlo adelante…Sígueme…-- dijo Zarpa dorada, invitándonos a seguirla y que pudiera realizar la venganza.
Mi mente se lleno de odio quería vengar a Catia por lo que le habían hecho, decidí seguirla sin pronunciar palabra, solo asentí, esta vez cogimos un ascensor que nos llevaría al sótano del edificio, pero para esa planta se necesitaba la llave que tenia Zarpa Dorada, mientras bajábamos me di cuenta que Miriam empezó a olfatearme pero sin dar muchas muestras de ello, aunque según la expresión; sus ojos antes duros se tornaron llenos de lujuria, incluso pude ver un atisbo de relamerse de gusto, pero no quería demostrar aquello delante de Zarpa Dorada, sin embargo Alexa se dio cuenta y me abrazo dándome un beso en la boca pero esta vez fue muy suave, después de eso le hizo una mueca sacándole la lengua a Miriam demostrando que era de su propiedad, cada vez que hacia cosas así me encantaba era como tener una muñequita, aunque ese gesto no pareció afectarle.
Al llegar abajo salimos del ascensor y entramos en un pasillo largo la iluminación era buena por todo el techo estaban colgadas lámparas, por el camino había varias puertas lo mas seguro vestidores o algo relacionado, mientras íbamos pasando salieron algunas chicas, que empezaron a oler el aire, alguna me soltaba una mueca de un beso o de relamerse, aunque Alexa no se despegaba de mi en ningún momento parecía que cada vez la ponían mas celosa y enrabietada.
Cuando llegamos al final del corredor pude ver unos caminos que rodeaban una jaula gigante, era un ring de peleas, los caminos terminaban en palcos para que las chicas se sentaran, había varias de ellas, en sus ojos podía contemplarse la lujuria que tenían hacia mi cada vez que alguna olfateaba el aire, no me explicaba razón, ese perfume solo lo despedía Catia.
Zarpa dorada abrió la puerta de aquel sitio e hizo que Miriam me separara de Alexa, esta al notarlo se aferro mas a mí, no quería separarse, entre llantos y pataleos terminaron llevándola a la parte de arriba para que pudiera observar mi muerte o mi victoria, Alexa pataleaba e intentaba zafarse de Miriam pero esta era demasiado fuerte.
El suelo de la jaula era arena y en frente mía había un portón no muy grande.
Zarpa Dorada fue al sitio mas alto para poder observar la pelea.
-- Hermanas estamos aquí hoy por la afrenta que han realizado a una de nosotras, por el fin del pacto y eso se debe de pagar con sangre y ella ha aceptado el desafío de poner fin a la agresora… por el poder otorgado, yo Akemi doy comienzo al duelo.-- proclamo Zarpa Dorada a todas las que allí se encontraban.
El portón se abrió y de el salio una muchacha no mas grande que Alexa su pelo era de color verde liso y estaba recogido en una cola de caballo, su rostro era el de una niña, completamente infantil, de complexión normal, sus ojos grandes y algo rasgados de color rojo completamente, sus labios finos tenia unos colmillos algo prominentes, unos pechos pequeños que aun no estaban desarrollados pero si podía verse unos pezones de color rosa precioso, las curvas aun no las tenia definidas completamente, en sus brazos portaba unos guantes largos de color negro brillante que se enganchaban en el dedo corazón, las piernas portaban unas medias del mismo color y unas alas de murciélago salían de su espalda pero mas pequeñas en las cuales estaban atadas con cadenas para impedir su vuelo, además de una cola con la punta terminada en corazón en la base de su espalda, lo mas sorprendente es que en su entre pierna había un pene bastante grande pero sin exagerar demasiado, y muy bien proporcionado para su edad que no podía ser mas de trece años.
Akemi soltó una espada a mis pies que cogi con fuerza, no estaba acostumbrada a las armas.
Aquel ser empezó a gruñirme en cuanto cogi el arma en mis manos no sabia lo que podía hacerme, solo quería vengarme por lo que le había pasado a Catia, desde las gradas solo podía escuchar las voces de las demás chicas gritando que la matara, alce mi vista para ver a Alexa que seguía llorando mientras intentaba zafarse.
La pobre criatura me enseñaba los dientes incluso me gruñía, pero no sabría explicarlo notaba que no era agresividad si no mas bien miedo de que pudiera pasarle algo, me fui acercando pero ya comenzaba a dudar mientras el griterío de las gradas seguía retumbando en mi cabeza, ella seguía acorralándose contra las paredes de no ser por aquellas cadenas estaba casi segura de que se hubiera ido, sabia que intentaba evadir la lucha, la volví a mirar de arriba abajo había algo que no encajaba, pero continué avanzando con la intención de matarla, cuando estuve a su altura, la pobre criatura se arrodilló bajando la cabeza toda aquella agresividad se convirtió en aceptación, aunque no sabia el motivo.
-- ¿Por qué…?…-- pregunto aquel ser con la cabeza gacha, veía como de su rostro caían lagrimas que desaparecían en la arena.
Levante la espada para darle el golpe de gracia, y la baje dando en el suelo con ella, las muchachas se callaron de golpe, yo la alce para volver a mirarla, me parecía algo adorable, cuando llegue a sus muslos, parándome durante un momento en aquel miembro que parecía tan delicioso, vi que no tenia ningún tatuaje de una rosa negra en ellos, no podía haber sido aquel ser tan encantador.
-- Escuchadme…no se que pecado ha cometido esta criatura…pero estoy segura que el de agredir a Catia no…-- dije señalándolo, y convencida de lo que decía.
Hubo murmullos entre las muchachas que allí se encontraban pero de un movimiento de mano de Akemi volvió el silencio en toda la sala.
-- ¿Por qué, estas tan segura de eso que pruebas tienes?... – dijo Akemi en un tono desafiante.
-- El ser que ataco a Catia era más grande y más fuerte y este apenas es más grande que Alexa…-- expuse mi primera prueba aunque estaba segura de que no iba a ser suficiente.
-- Te podrías haber confundido, y no lo viste bien…-- dijo Miriam desde uno de los palcos en que se encontraba.
-- Tienes razón, podría haberme confundido, pero ese ser llevaba tatuada una rosa negra en uno de sus muslos, cosa que esta pobre criatura no la lleva…-- dije exponiendo la prueba irrefutable.
-- Tiene razón… no tiene nada que ver con… esto no ha hecho nada…-- dijo una voz entrecortada proveniente de fuera de la jaula.
Era Catia que había bajado hasta allí, me pareció sorprendente que aun tuviera fuerzas para hacer aquello después de las heridas que había sufrido, lo más seguro era que alguna herida se hubiera abierto y estuviera sangrando. Miriam salio como un relámpago hacia ella y la agarro antes de que quedara inconsciente y volvió para llevarla a su habitación.
-- Muy bien, liberad a ese ser, pero tu serás quien se responsabilice…no puede quedarse aquí con nosotras, ahora es mejor que te vayas…Pero recuerda que te estaremos vigilando…-- dijo Akemi, mirándome seriamente, pensé que seria una prueba de alguna forma por haber liberado aquel ser, pero ahora que lo pensaba bien, ¿dónde iba a meterla?, no tenia espacio en mi casa y no podía dejarla fuera tampoco, había metido la pata por completo.
En cuanto Miriam soltó a Alexa esta bajo corriendo hacia mi para poder abrazarme y yo la esperaba con ansias también para poder sentir aquella pequeña niña cerca de mi, el abrazo que tuvimos fue durante un rato besándonos en las mejillas y sintiendo el calor de cada una, al momento bajo alguien a la arena y fuimos interrumpidas, era Miriam para darme una llave, era de las cadenas de las alas, aun estaba de rodillas llorando.
Cuando al fin le libere las alas de aquella prisión, levanto su carita y me miro sus ojos habían cambiado, ahora podía ver unos ojos de color rojizo preciosos y me obsequio una sonrisa dando la certeza a mi corazón de haber hecho algo bueno y haber salvado a alguien que no se merecía un castigo así.
Me olio aunque no sabia por que y esos ojos se volvieron deseo de repente, no sabia la razón, seria que el aroma de Catia se me había pegado en exceso. Aquel ser se acerco a nosotras y nos abrazo también, en ese momento Alexa le dio un suave empujón retirándola de mi lado no quería compartirme con nadie en absoluto, pero aquella criatura se lanzo por Alexa dándole un beso en los labios apasionado y muy tierno, ella se quedo mirándola durante un instante y a regañadientes dejo que me abrazara también.
-- Gracias…-- dijo aquel ser como agradecimiento mientras nos abrazábamos muy dulcemente.
Al salir nos topamos con Miriam que estaba esperándonos, antes de salir mire a la criatura y pensé que necesitaba un nombre.
-- ¿Tienes algún nombre?... – le pregunte curiosamente.
-- ¿Nombre?... ¿Qué es eso?... – respondió sorprendida por la pregunta.
-- Muy bien ya que no tienes nombre te llamaras…-- dije yo siendo interrumpida por Alexa pero lo que me sorprendió fue que sabia exactamente lo que iba a decir.
-- Rubí… ¿A que lo he acertado?... – dijo Alexa alegremente pero un poco forzada, aun estaba enfadada por tener que compartirme.
Yo solamente le sonreí y asentí con la cabeza, pero antes de salir me mire sabia que así no podía ir a la calle, estaba manchada de sangre y mis ropas lo mismo
-- Miriam perdona…podrías hacerme un favor…no puedo salir a la calle de esta forma tengo sangre por mis manos y en mi ropa, resultaría bastante sospechoso…Tenéis unas duchas donde pueda asearme un poco y que mis ropas se limpien…-- pregunte, pero era más bien una súplica.
-- Si, no hay problema, en el piso de arriba tienes las duchas, ahora mismo están vacías, date prisa…Deja tu ropa fuera cuando salgas la encontraras limpias…Alexa… Zarpa dorada quiere hablar contigo…-- respondió Miriam, abriéndosele los ojos como platos, era casi como si fuera algo que ella esperara que pasase.
Yo subí las escaleras al llegar allí entre en una habitación bastante grande, llena de duchas, agradecí bastante aquello porque lo necesitaba, me desvestí y deje la ropa doblada fuera, me dirigí a una de las duchas, el mando solo tenia agua caliente y era un alivio. Deje caer el agua que se deslizara y limpiara aquella sangre de mi cuerpo, mi mente ya empezaba a viajar entre el sonido de agua y la sensación tan maravillosa que me provocaba, pero no pude disfrutar mucho de mi fantasía particular, enseguida escuche unos pasos que se acercaban.
-- Tengo hambre…-- dijo una voz detrás de mi, dándome un susto.
-- La madre de…No vuelvas a hacer eso…-- exclame yo algo asustada.
-- Seguro que Miriam te puede dar algo de comer…-- le dije, intentando hacer que saliera de allí.
--Me puedes dar algo de comer…-- dijo Rubí, parecía que no había entendió lo que le había dicho o tenia en mente otra clase de alimento.
Aunque no sabia que clase de comida era la que necesitaba.
-- Muy bien te daré algo de comer…después de que salga de aquí…-- dije yo, nuevamente para que saliera de aquel sitio y poder seguir con mi fantasía.
Pero en cuanto termine la frase Rubí de lanzo abrazándome, no me lo esperaba resulto una sorpresa aun mayor, abrió su boca y empezó a succionar uno de mis pezones que chupaba una y otra vez, incluso llego a morder como queriendo conseguir leche, con su otra mano manoseaba mi otro pecho acariciándomelo poniendo mi pezón entre sus dedos y apretándolo, mi placer iba en aumento, Rubí no dejaba de succionar, incluso llegue a notar como salía algo de ellos, pero era imposible. Ella me había encendido, mientras gozaba del masaje y el chupeteo constante de mis pechos vi como su pene iba poniéndose erecto, había adquirido unas dimensiones bastante grandes, no salía de mi asombro, era brillante, y con un glande rojo y apetecible, lo mismo que una fresa, Rubí dejo de chuparme; parecía saciada, yo me di la vuelta apoyándome contra la pared intentando descansar, me quede jadeando oyendo mi respiración mientras el agua seguía cayendo sobre mi, pero lejos de mis pensamientos Rubí abrió mi trasero e introdujo su lengua que empezó a moverse dentro de mí, parecía no tener fin; era maravilloso, tenia una lengua muy caliente, casi lograba quemarme, arranco de mi unos gritos no se si serian de dolor o de placer pero me encantaba, así estuvo un rato saboreando mi trasero, llenándolo de saliva, quería mas, que no se detuviera nunca, pero aparto su lengua por un momento, pensaba que tenia otros planes, de improviso sentí aquel glande presionarme en el trasero, lo note incluso un poco mas grande de cuando lo había visto, comenzó a empujar lentamente, abriéndose paso dentro de mí, sintiendo cada centímetro de mi interior, yo pensaba que iba a morirme, me llego a doler algo en comparación con el de Catia, aquella cosa era deliciosa, caliente, viva y pulsante, yo pensaba que nunca terminaría de entrarme que era imposible, pero siguió penetrándome hasta el final, la mezcla de dolor y placer fue sensacional, Rubí empezó a moverse lentamente cogiendome por la cintura, adelante y atrás en un ritmo muy lindo y despacio para que mi trasero se fuera habituando, yo por mi parte acariciaba mi clítoris, moviéndolo, me estaba volviendo loca, en ese momento acelero su ritmo con unas embestidas mas fuertes que me hacían pegarme a la pared y que mis pechos se pegaran a ella, los sentí presionados metiendo mis pezones hacia dentro pero me encantaba, no lo había sentido antes, ella no hacia mas que seguir con sus acometidas, yo la escuchaba gemir desesperadamente y esos gemidos se mezclaban con los míos en una música celestial que nos rodeaba a ambas, yo estaba extasiada ya no sentía ni el agua que caía, solo a Rubí su piel contra la mía y aquella cosa que no paraba de taladrarme sin piedad, pero mi sorpresa no acabo en ese momento, de un empujón me dio la vuelta de golpe, su fuerza había aumentado o la tenia oculta, y me dejo sentada de espaldas a ella apoyando mis manos en el suelo, completamente mi sexo abierto que no dejaba de manar flujo y se mezclaba con el agua que me recorría, aunque ya no me importaba la ducha, era adicta a ella, por mi mente se paso la imagen de aquella pobre muchacha del centro comercial y ahora supe lo que sintió, su pene salía y entraba de mi con una pasmosidad increíble; era una maravilla, yo quería que siguiese pero mi cuerpo quería descansar, en ese instante mi flujo salio disparado de golpe, como si de una fuente se tratara y de mi garganta un grito tremendo, los ojos se me inundaron de lagrimas y casi se pusieron en blanco pero aun reservaba una sorpresa mayor, mientras aun estaba convulsionando, ella no se detenía seguía empujando, yo casi ya no podía aguantar aquello, sus manos agarraron mis pechos con fuerza y los sopesaron, los masajearon en sus manitas y cuando ya creía que no podía sentir mas, arremetió con todas sus fuerzas dándome un empujón, ya pensaba que terminaría pero dentro de mi note como se iba hinchando la base de su pene, abrí los ojos como platos no podía creérmelo crecía sin parar taponando la entrada como si de un perro se tratase me había dejado pegada a ella, aunque daba pequeños empujones, yo sentía aquella bola de carne dentro de mi, no podía soportar la presión que me producía y encima el aparato de Alexa, era demasiado, no pude mas que gritar no sabia si era de placer o de dolor o de ambas a la vez, pero aquello fue aplacado por un riada de liquido espeso y caliente inundándome por completo, no dejaba de salir, era maravilloso, yo deje de gritar y empecé a gemir con la lengua, era maravilloso, gozaba sorprendentemente, Aunque Rubí seguía dando empujoncitos la leche no dejaba de salir y llenarme, en ese instante escuche como unos pasos yo ya no sabia si era verdad, aunque sabia que lo mismo me había equivocado estando en el estado que me encontraba debido al placer que tenia, pero por lo poco que observe se trataba de Miriam que se acercaba a nosotras, me vio en ese estado, mi sexo estaba abierto, y de mi trasero empezaba a salir esperma, no podía contenerlo todo pero mi sorpresa fue cuando empezó a desnudarse, se quito ese top, la minifalda y se quedo solo con el bañador de rejilla que ajustaba su cuerpo perfectamente, pude ver sus pezones atravesados por aquellos piercing brillantes y dorados, me encantaba.
-- ¿Crees que esto es placer? …Ahora sabrás lo que es placer de verdad…-- me dijo Miriam al oído, susurrándome, dejando que esas palabras resbalaran de su boca.
No llegue a escuchar muy bien por le placer que me inundaba, solo vi que se aparto un poco el bañador y saco otro miembro, oscuro largo y gordo muy bien proporcionado que brillaba con el agua que le caía me lo acerco a mi boca abierta aun y de un golpe lo introdujo, note como me llegaba a la garganta y quería ir mas allá, Miriam empezó a dar empujones al unísono con Rubí que no dejaba de soltar leche y mas leche, yo no podía mas, era excesivo pero aquel miembro en mi boca me impedía gritar, solo podía llorar, mi saliva intentaba lubricarlo, pero en uno de esos empujones note como se introdujo en mi garganta, yo creía que me moría pero empezó a sacarla y meterla mas deprisa mi garganta se había dilatado y aceptado todo lo que estaba en mi boca, aun así no tardo mucho en correrse y empecé a notar lo poco que podía de mi, otra oleada de esperma caliente y pegajoso que me recorría garganta abajo yo no podía mas que tragar y tragar estaba siendo inundada de leche por completo, mi estomago estaba embotado de tanto liquido, cuando hubo terminado la saco de mi boca aun goteando y erecta encima de mi cuerpo, se agacho metiendo dos dedos en mi sexo y saco el aparato de Alexa dejándolo a un lado en el suelo, yo pensaba que se había acabado pero Rubí no pensaba lo mismo, mi estomago ya estaba grande de por si entre la leche de Miriam y la de Rubí estaba a rebosar, lo que no entraba dentro salía afuera, sus convulsiones eran continuadas, apoyo su pene oscuro contra mi entrada y lo introdujo de un golpe, pude ver como se marcaba un poco en mi estomago hinchado, al sentirlo tuve que chillar la note como golpeo en la pared de mi útero, Miriam no tardo en empezar a moverse, el liquido de mi estomago se escuchaba en cada acometida de Miriam, yo estaba en un infierno, pero me encantaba, deseosa de mas leche dentro de mi que se volviera a correr, entre las dos estaba empalada, Miriam agarro mis pechos también enlazando los dedos con los de Rubí y empezó a apretarlos, masajearlos y apretar los pezones, yo casi ya ni los sentía de como estaba mi mente embotada con tanto placer, mis ojos se tornaron en blanco, lloraba, mi sexo no dejaba de expulsar flujo en abundancia, para poder lubricar aquel monstruo de carne, y mi trasero estaba siendo inundado por la maravillosa Rubí, ya no podía mas pero ese placer que me hacia estar en ese estado era el que también me mantenía aun despierta, yo no paraba de gritar, de gemir, mis brazos, ya no podían sujetarme mas, se cruzaron en el cuello de Miriam abrazándome a ella, al poco tiempo escuché como Miriam maulló de sobre manera llenándome también el sexo con su espesa leche, que salía a borbotones dentro de mi, no podía contener aquello ya era imposible y termine perdiendo el conocimiento.
Al despertar aun tenia algo el estomago hinchado y estaba cubierta de esperma, solo pude pasarme los dedos y lamer aquel delicioso néctar, intente levantarme como pude, a duras penas me sostenían las piernas, me movía tambaleándome, de mis ojos aun saltaban lagrimas y restos de semen salían tanto del sexo y mi trasero que dolía de sobremanera por aquella bola, abrí el grifo y deje que el agua me limpiara, cuando me fui vi el artefacto de Alexa y pensé que seria una pena desperdiciarlo y me lo guarde, mi pelo tuve que dejarlo estaba mojado cosa que odiaba pero no podía hacer nada no había ningún cepillo a la vista y en mi bolso no llevaba ninguno.
Al salir de las duchas allí estaba mi ropa limpia y preparada, aunque la falda me apretaba algo debido al esperma que un había dentro de mi, esperaba que no estuviera por mucho tiempo y pudiera volver a la normalidad.
Entre tanto antes de salir Miriam se acerco a mí y me dijo algo al oído.
-- Se que Catia te mordió en el cuello para marcarte, y eso me pone mas cachonda aun, pronto nos veremos y recuerda te estaré vigilando…-- me dijo Miriam mientras nos abría la puerta no se por que esas palabras me pusieron nerviosa.
Antes de irnos le pedí algo de ropa a para Rubí aunque iba a resultar un poco difícil encontrársela. Pasado un rato vino con algo de ropa era una falda de color rosado abierta por delante y con una braguita de color azulado en su pecho un top de color verde adornado con una palabra de color rojo “HELL” y en los pies unos zapatos abiertos sin tacón, cuando la mire pensé que estaba preciosa, hasta Alexa le dio por abrazarla, me pregunto si podía llevársela a su casa aunque sabia que no era posible, al mirar el reloj vi que iba demasiado atrasada, así que salimos de allí todo lo deprisa que pudimos, agarradas de las manos, fuera del callejón pensé que las alitas y la cola iban a provocar un revuelo pero no hubo reacción todo el mundo pensaba que era un accesorio de algún vestido, algunos mirones se quedaron observándonos por un buen rato mientras cogiamos un taxi para llegar lo mas pronto a mi casa.
Al llegar me despedí de Alexa esta desafío a Rubí con la mirada aunque la comprendía perfectamente, yo desde que se fue ya estaba echándola de menos y esperaba que a la mañana siguiente, no se enterara mi madre y no la descubriera, no sabía dónde iba a meterla.
Lo primero que hice al llegar a casa fue quitarme aquella ropa y ponerme un poco mas cómoda, Rubí nada mas que hacia mirar todas las cosas que por allí habían; con mucha curiosidad, pero no me explico que seria, pudiera ser su olfato, en cuanto me encontré desnuda apareció por el cuarto de baño a espiarme desde la puerta, yo hice como sino me hubiera enterado que estaba allí, me puse aquel pijama que tanto me gustaba y me acosté ignorando a Rubí, pero fue un error y grave por mi parte, en cuanto me hube acostado Rubí se tumbo detrás de mi abrazándome tiernamente pero por encima de la manta y pasando su brazo por mi estomago aun algo repleto de su esperma.
Note su piel contra la mía y al instante llegue a mojarme un poco y los pezones se iban poniendo duros, decidí ignorar aquello y dormir, pero no pude hacerlo durante mucho tiempo, el teléfono había sonado, Rubí salto de la cama asustada por el sonido.
-- No te preocupes es el teléfono…-- le dije yo calmándola, quien podría ser a estas horas.
-- Diga…-- dije yo algo somnolienta, pensaba que seria una broma de mal gusto.
-- Amanda…Tu padre esta en el hospital, ha sufrido un ataque…de alguien…o algo…-- dijo mi madre entrecortadamente.
El sueño desapareció al instante no podía creer lo que estaba escuchando.
-- ¿Esta bien…?... – pregunte yo nerviosa, quien podría atacar a mi padre, no tenía enemigos.
-- Esta en pronóstico reservado…no se si saldrá, la policía ha dicho que se han encontrado pelos de gato blanco sobre su ropa…-- respondió mi madre asustándome más, pero la noticia de aquellos pelos encontrados me puso en alerta…
FIN DEL CAPITULO 2
Allí mismo estaba una chica, casi desnuda, su falda se encontraba en su cintura, el top estaba por el suelo, solamente lucia unas medias de color púrpura que le llegaban hasta los muslos, su cara transmitía el placer extremo, tenia una melena rizadita de color negro, sus ojos azules estaban semi cerrados por el placer, sus rasgos eran muy suaves, su pecho era esplendido muy bien formado, tenia los pezones duros anhelantes de que alguien los lamiera, de caderas pronunciadas y preciosas, el sexo estaba completamente depilado, sus piernas se veían sedosas y suaves, casi tenía ganas de entrar hay mismo, pero mi sorpresa fue aun mayor cuando pude observar un gran pene enorme y grueso, seguí mirando lo que me dejaba aquella ventanita indiscreta y pude ver con claridad dos pechos grandes y contorneados, muy apetecibles ya casi podía saborearlos, en sus piernas lucia unas medias de cuero negro que eran sostenidas un portaligas del mismo material, tenia unas botas de cuero; de tacón de aguja que me fascinaban, pero mi sorpresa fue aun mayor, de su espalda salían alas correosas iguales a las de un murciélago aunque no pude verle la cara aun así dejaba al descubierto en su muslo una rosa negra tatuada.
La pobre muchacha estaba ahí de pie, casi perdida en el placer, pude observar la mano de aquel engendro que señalaba a su pene erecto y goteando, la chica se acerco lentamente y se dio la vuelta, empezó a sentarse muy lentamente en aquella monstruosidad de carne encajando el glande grande, brillante, de color rojizo, en la entrada de su trasero; descendió tragando cada pulgada de el con apetito, podían escucharse gritos sordos, pero la boca de ella estaba ocupada lo mas seguro con la de su compañera, no daba crédito a aquello, era inmenso pero poco a poco fue desapareciendo dentro de ella, cuando ya no pudo mas, se detuvo pero su acompañante la obligo a bajar mas de un empujón, pude ver como un bulto con la forma de su pene que se formaba en su estomago.
No pude escuchar como la puerta del servicio se abría de lo excitada que estaba por aquella escena.
-- Vaya así que seguimos espiando ¿no?, parece que te gusta observar…-- dijo Catia,
Intente girar la cabeza para responderle pero no me dejo hacerlo.
-- No es eso, solo que me extraño lo que pasaba… -- respondí intentando dar una excusa, aunque sabia que poco a poco eso me empezaba a gustar de alguna forma extraña y morbosa.
-- Shhhhhh, no hace falta que te disculpes, si tanto te gusta tendrás que probarlo dentro de ti…No te des la vuelta, sigue mirándolo…-- me dijo Catia silenciándome y sin poder acabar la respuesta, aunque ella tenía otros pensamientos.
Yo permanecía absorta en la pobre muchacha que empezó a moverse, sus flujos salían como una fuente, su clítoris estaba encendido y palpitaba como un corazón pequeño, las manos de aquel ser elevaron sus piernas y empezó a moverla mas rápido aun, la muchacha no pudo contener sus gritos de placer que resonaban en la habitación y en mi cabeza, con cada grito yo estaba mas caliente, me importaba poco lo que me hiciera Catia, solo quería sentirla.
Yo me moje de sobremanera y las medias empezaron a humedecerse; Catia desabrocho mi falda y empezó a bajarla lentamente sin prisa alguna, pero yo ya estaba encendida ante tal espectáculo y quería que se diese prisa, necesitaba sentir su lengua dentro de mi, ya no podía aguantar mas.
Bajo un poco mi ropa interior hasta mis muslos y abrió mi trasero para introducir su lengua dentro de él lubricándolo con su saliva, aquello era delicioso, notar aquella lengua rasposa y a la vez suave y calida, estaba preparando algo pero no sabia el que, metía y sacaba su lengua y a veces se recreaba en mi interior girándola, de vez en cuando metía uno de sus dedos en mi sexo y con mis propios flujos lubricaba mas aun mi trasero, yo seguía viendo como aquel engendro no paraba de arremeter rítmicamente, las acometidas eran brutales, la chica casi estaba a punto de perder la consciencia, de sus ojos salían lagrimas sin parar, estaban casi en blanco, era adicta a aquel ser, cuando Catia termino de lubricarme fue subiendo lentamente por mi espalda, al llegar a mi altura mordió mi cuello, al sentirlo casi grite, parecían los colmillos de un gato cuando se clavaron, note una presión en la entrada de mi trasero, algo se introducía en él, intente relajarlo todo lo que pude para no ofrecer resistencia y fue empujando lentamente para no hacerme daño, yo no sabia que hacer, si volverme o gritar, pero me resultaba imposible tenia toda la boca de Catia en mi cuello, sus manos se posaron sobre mis hombros atrayéndome hacia ella y clavándome aquella cosa lo mas dentro que podía, aunque siguió mordiéndome, incluso así logre notar otra vez ese olor dulzón que me hacia entrar en éxtasis nada mas olerlo y se disparaba mi imaginación, Catia empezó a moverse de manera lenta al principio y después cuando creyó que ya estaba suficientemente dilatado empezó a acelerar su movimiento, yo no pude mas que morderme los labios para no gemir, aunque no podía contenerlo por mucho tiempo, mientras seguía viendo aquella escena, escuche como aquel ser soltó un grito de mujer por el éxtasis y empezó a correrse, estuvo un rato dentro, el estomago de la muchacha empezaba a crecer de sobremanera, el semen ya salía incluso fuera de ella yo estaba casi apunto, de vez en cuando el sitio temblaba de los empujes de Catia; entre el placer que me daba, sin cesar y el dolor del mordisco estaba en otro mundo, solo existía para mi aquel sitio, y su calido y suave cuerpo, una de sus manos se paseo por mi boca introduciendo dos dedos para que los chupara, llenándolos de saliva como si de otro pene se tratara, no quería que terminase ni que se fuese, deseaba tenerla a mi lado todo el tiempo, mis ojos empezaron a llorar de placer, mientras seguía viendo como el semen de aquel ser llenaba a mi compañera improvisada de cuarto y caía al suelo mezclándose con mi flujo, mi cuerpo se tenso de sobremanera al sentir una descarga de electricidad recorrerme, el artefacto de Alexa había entrado en acción, parecía ser que no me iba a dar ni un solo momento de libertad, note como por mis pechos se paseaba la cola de Catia, rozándolos casi sin tocarlos, haciéndome cosquillas en los pezones, aquello era insoportable no pude mas que gritar, la pobre chica también lo hizo al unísono, aquella habitación se lleno con los gritos de nuestro placer desatado, sentí una riada de flujo salir mojando por completo mis muslos y empapándonos mas a ambas, Catia por su parte maulló fuertemente pero no me importaba nada; note una riada caliente y espesa lo mas seguro fue semen que llenaba mi trasero y mi estomago era delicioso quería sentir mas de su corrida dentro de mi, lo mismo que la chica de al lado, aunque el aparato de Alexa seguía vibrando dentro, mi mente viajaba por el placer y el éxtasis.
Catia me saco aquella cosa y se limpio un poco, dejándome sentada en la taza completamente abierta de piernas y soltando flujo y semen, convulsionando muy suavemente con el rostro feliz.
Al poco rato la puerta se volvió a abrir y con la poca consciencia que me quedaba contemple el rostro de Alexa algo molesta, se arrodillo delante de mi y empezó a lamer aquello; todo lo que había soltado, lo estaba saboreando con gusto, mi vista se poso en ella y no se como decirlo pero sonreí, me encantaba que hiciera aquello, pero no se lo diría, el aparato dejo de vibrar y yo pude incorporarme lentamente, las piernas casi ni me respondían de lo que había disfrutado, aparte Catia había desaparecido otra vez.
-- Te diviertes sin mi…eso no es justo…yo quería…-- dijo Alexa mientras se relamía con placer, era una pataleta de niña pequeña pero muy adorable.
-- Te prometo que no ha sido…cosa mía, surgió de improviso…Catia apareció y no se lo que ha pasado…-- dije yo entrecortadamente, no sabia como explicar aquello, lo intente lo mejor que podía.
-- ¿Catia?...No me dijo que vendría…aunque nunca lo hace…Pero aun sigo enfadada por haberte divertido y no haberme dicho nada…-- replico Alexa dando un zapatazo en el suelo y poniendo una cara de enfado que la hacia muy tierna y dulce.
No pude más que darle un beso en los labios haciendo que nuestras lenguas jugaran una con la otra como compensación, nuestras salivas se mezclaron y fue maravilloso, su gusto era especialmente muy agradable e intente saborear todo lo que pude de su boca.
Cuando recobre la consciencia me acorde de la chica de al lado, me coloque lo mejor que pude mi ropa y fui a ver como se encontraba.
Al abrir la puerta contemple a la chica en el suelo con las piernas abiertas y aun manando semen de ella, los ojos estaban extasiados por aquello, resultaba excesivo.
-- Pero… ¿Qué le ha pasado?... – pregunto asustada Alexa, incluso asustada daban ganas de besarla y abrazarla para que se le pasase le miedo.
-- No lo se…lo único que te puedo contar es que vi una especie de demonio con cuerpo de mujer, pero solo le vi el cuerpo nada mas, también tenia una rosa negra tatuada en el muslo…-- respondí yo intentando aclararme la cabeza que aun andaba algo mareada.
-- La Rosa Nocturna!!... – exclamo Alexa con miedo en su rostro.
No quise preguntarle mas, solamente la abrace todo lo fuerte que pude, quería que todo ese miedo se le pasase, su cabeza apoyada en mi pecho era una sensación muy calida, quería protegerla de todo, que no le pasara nada a mi pequeña princesita, ella me miro con sus lindos ojos entornándolos un poco.
-- Te quiero, y no me apartare de tu lado nunca…-- dijo Alexa declarándose abiertamente.
Esas palabras resonaron en mi corazón dándole un vuelco, estaba lleno de emociones que no sabía expresar viendo aquellos preciosos ojos. Solo la abracé aun más fuerte para sentir su calidez.
Cuando hubo pasado un rato me acerque a la joven y le golpee suavemente la cara para despertarla, pero no reaccionaba, había sido un shock para su cuerpo, así que decidí sentarla en la taza y dejar sus ropas encima de la cisterna, después cerré la puerta y me dispuse a irme para la sala a ver la película.
Aunque la película que escogimos no era gran cosa no había casi nadie en la cola de la entrada, cuando llegamos Alexa me arrastro literalmente a la ultima fila, pensaba que desde allí no podríamos ver la peli pero con la poca gente que había tampoco importaba, podíamos cambiarnos en cualquier parte, mientras hubiera luz, Alexa estaba abrazada a mi brazo y paseaba una de sus manos por mi pierna, su tacto era droga para mi piel, por momentos sentí que volvía a mojarme, cuando apagaron las luces Alexa se arrodillo delante de mí, yo nunca lo había hecho en un cine por que casi siempre venia sola y me centraba mas en la película, el morbo se apodero de mi pero no la deje hacerlo, quería compensarla por lo que había pasado en el baño.
La cogí de los hombros y la volví a sentar, Alexa me miro con ojos casi llorosos, creía que la había rechazado, pero enseguida se alegro cuando vio que fui yo quien me puse de rodillas delante de ella, se recostó un poco y puso una pierna en cada reposabrazos del asiento mostrándome la diminuta tanga que tenia y el resto de la tela se introducía por su trasero, pensé que eso fue una suerte pero aun mas me sorprendió que mi visión había mejorado algo en casi la completa oscuridad pero no le di importancia, solo quería saborear su sexo completamente depilada, la abrí con mis dedos y observe el color rosa pálido precioso y su agujerito del que salía flujo, su clítoris estaba pulsando anhelante, volví a mirar su rostro y era de lujuria, deseosa de que empezara, no quise hacerle esperar mas, aplique mi boca a su sexo caliente y húmedo y empecé a lamerla con fruición y desespero, me sorprendía mi misma tenia mucha hambre de ella, pasaba la lengua a todo lo largo, metía y volvía a sacarla saboreando los fluidos que salían y me encantaba eran deliciosos, cuando mi lengua llego al clítoris lo lamí todo lo que pude incluso aplique una ligera presión con mis dientes, cosa que hizo que Alexa tensara su cuerpo mordiéndose los labios, era increíble, lloraba y se retorcía en el sillón, apretaba con fuerza los brazos de aquel asiento, yo me aferre mas a ella cogiendo sus muslos y atrayéndola hacia mi, lo quería todo de ella, hasta su ultima gota tanto de placer como de flujo, nunca me había sentido así tan excitada y tan liberada de mi misma, una y otra vez la volvía a atraer dando empujones, metiéndome su sexo en mi boca, sintiendo aquel sexo deseoso de mi lujuria desatada, llenándose de flujo, sintiendo su calor, su rostro me lo decía todo tenia ganas de gritar, sus ojos estaban cerrados por el placer, pero aun así seguían llorando de gusto, cuando se corrió no pudo aguantarse mas, grito con todas sus fuerzas; resonando en toda la sala, fue una explosión de flujo continuo que inundo mi boca y mojo sus muslos, era demasiado para poder tragármelo, no pude mas que lamerle los muslos cuanto pude, mirando su preciosa carita, con los ojos semicerrados, jadeando rítmicamente, su pecho subía y bajaba a la par de su respiración incluso tenia la lengua fuera de la boca, gimiendo, los muslos le temblaban un poco y los dedos de sus pies estaban encogidos, fue algo único, pero viéndola en ese estado indefenso ni siquiera me importaba el grito que había dado, por que era música para mis oídos, quería mas de ella, por lo menos hasta que nos echaran o nos fuéramos, seguía saliendo flujo que aproveche para mojar mis dedos, y pasarlos por mi boca para saborearlo, metí dos en ella y empecé a moverlos dentro y afuera, haciendo al gemir de nuevo de placer, viendo como estaba acelere mis acometidas, quería que disfrutase todo lo máximo que pudiera, estaba como loca aquel perfume me ponía excitada al máximo, yo por mi parte estaba mojada por completo sentía convulsionarse mi sexo, tenia espasmos y no estaba tocándome, era maravilloso la presión que ese aparato me provocaba y ni siquiera estaba conectado, yo seguía acelerando mas y mas Alexa ya no sabia como ponerse, estaba a punto, el flujo no dejaba de salir, manchaba mis dedos y mi mano y yo lo saboreaba recreándome en su delicioso sabor, no tardo mucho en volver a gritar nuevamente, incluso yo me corrí y solo pude acompañarla en su gemido, fue maravilloso, decididamente estábamos en el paraíso, Alexa estaba extasiada, completamente abierta de piernas y temblándoles su sexo se movía dando espasmos del flujo que soltaba, su carita presentaba una sonrisa de felicidad y pacer, y eso me encanto, me acerque a ella con mi boca mojada por el flujo aun y la bese en los labios suavemente compartiéndolo con ella, aunque no podía ni abrirlos, su mente ya no estaba en ella, no podía moverse.
Escuche unos pasos que se acercaba a nuestra fila cuando me gire y vi a dos chicos allí de pie mirando el espectáculo que estábamos dando.
-- ¿Tenéis ganas de fiesta…? Podemos unirnos si queréis…-- me dijeron agarrándose el sexo de manera provocativa.
-- Largaos de aquí ahora mismo y dejadnos en paz…-- dije yo intentando amenazarles, aunque la verdad no me creía lo que estaba diciéndoles, mi mente me daba a entender que Alexa era mía y de nadie mas.
-- Venga tía no seas estrecha podemos pasarlo muy bien…-- nos volvieron a decir esta vez ya de manera un poco mas agresiva.
-- He dicho que os vayáis, largoooo!!... – grite yo de sobremanera aunque no me entere al principio, mis ojos se tornaron rojos completamente, incluso creo que les gruñí.
-- Tío vámonos, que esta loca…-- dijeron marchándose a la carrera.
Aunque yo estaba furiosa pude atisbar de reojo el collar que llevaba Alexa al cuello, antes no me había fijado, era una cinta de cuero con una placa que ponía Amanda, cuando me calme un poco volví a mirar pero no encontré ni rastro de aquella cinta, la ayude a vestirse a arreglarse y a sentarse un poco mejor, cuando recobro un poco el uso de su mente se aferro a mi brazo fuertemente, no quería soltarlo, su rostro me lo decía todo, era completamente feliz y yo con ella, sabia que no me abandonaría pasase lo que pasase, habíamos creado un fuerte lazo entre nosotras.
No llegamos a terminar de ver la película, decidimos irnos pronto, al salir del cine el bullicio de la calle me invadió, era insoportable los sonidos estaban amplificados, las luces y los destellos de luz me sobrecargaban, todo empezó a darme vueltas a mi alrededor, casi llegue a desmayarme, si no llega a ser por Alexa hubiera caído al suelo, logre apoyarme en ella, nos fuimos a un callejón para que pudiera relajarme un poco, lo achaque a la sobre excitación que aun tenia encima y que posiblemente me hubiera afectado, el aspecto del callejón daba mucho que desear se podía vislumbrar algunos cubos de basura, y una farola que iluminaba débilmente el sitio, el olor era bastante desagradable aunque Alexa ni siquiera lo olía, pero no le preste atención a eso, a mis oídos llegaron unos lamentos de alguien muy familiar, eran los de Catia, sentí curiosidad y me adentre en el callejón, cogi a Alexa de la mano para poder movernos mas rápidamente, cuando llegue al sitio vi salir de entre las sombras a Catia mal herida con unos arañazos muy feos y la ropa destrozada, pude oír un aleteo sobre ella, cuando mire contemple aquel ser que se estaba riendo de manera cruel. No pude ver mucho de ella salvo aquel tatuaje que daba a iluminar la farola mientras se alejaba volando.
--¡¡ Dios mío!!... ¿Qué le ha pasado?... – dijo Alexa arrodillándose delante de ella, la sangre seguía saliendo de las heridas y ella estaba paralizada por el miedo.
-- Alexa… ¿Tienes algún pañuelo en el bolso? … -- le pregunte nerviosa, nunca había visto semejantes arañazos, parecían los de un animal.
Alexa empezó a buscar en su bolso y me entrego un pañuelo que presione contra la herida más grave para impedir que siguiera saliendo la sangre, con las pocas fuerzas que tenía Catia se acerco a mí para decirme algo.
-- El Gato Afortunado…-- dijo Catia en voz baja, pero que pude escuchar a la perfección.
-- Alexa… ¿Sabes que es El Gato Afortunado?...¡¡Alexa!! – le pregunte gritando totalmente nerviosa, aunque ella aun estaba en shock por aquello, aparte no podía dejar que muriese Catia muriese.
-- Si, es un bar especial…donde nos reunimos las amigas de Catia…esta cerca de aquí…-- respondió completamente temblorosa.
Debíamos darnos prisa, así que cogi a Catia en brazos y acelere el paso cuanto pude, metiéndonos por callejones para que la gente no pudiera vernos, Alexa iba delante mía indicándome el camino, pasado unos minutos llegamos a la parte trasera de un edificio de tres plantas, tenia una puerta de metal con una rendija, Alexa llamo nerviosa.
-- ¿Qué queréis?...Daos prisa o largaos de aquí… – pregunto una voz femenina.
Tuve que darle un ligero empujón a Alexa para que respondiera.
-- Algo le ha pasado a Catia…La han atacado en un callejón…y esta malherida…-- dijo Alexa sin poder quitarse el miedo del cuerpo.
Aquellos ojos detrás de la puerta se agrandaron al ver el cuerpo de Catia ensangrentado, la puerta se abrió de golpe, de ella salio una mujer bastante alta y algo corpulenta de piel oscura y pelo negro corto y liso que caía hasta los hombros, en la cabeza lucia unas orejas de gato de color blanco iguales a las de Catia, sus rasgos eran angulosos algo pronunciados y duros, llevaba maquillaje muy vivo en su rostro, su cuerpo lucia un bañador de rejilla de una sola pieza y encima de este un top de color rosado con la palabra “CATS” con lentejuelas que remarcaba sus pezones, llevaba unos piercing atravesándoselos y se podían adivinar a través de la ropa, portaba una minifalda muy corta y ajustada de color púrpura, solo le llegaba un poco mas abajo del sexo entre eso y la pronunciación de sus caderas era todo un espectáculo que en su momento se me hubiera hecho la boca agua, pero no era el caso, sus piernas eran largas y sedosas, en sus pies unos botines de color blanco marfil.
Le pase Catia a sus brazos que parecían cargarla como si fuera una pluma, al darse la vuelta contemple la misma preciosa cola de color blanco.
-- Entrad daos prisa y cerrad la puerta…-- dijo la muchacha apresurándose.
Cerramos la puerta tras de nosotras y nos apresuramos, subimos por la escalera, el lugar era un piso y en la planta baja estaba el bar.
Una vez llegamos a su apartamento la chica la deposito con mucha suavidad en la cama, la habitación no era muy grande y parecía que a Catia le gustaban los peluches como a mí, tenía un tocador enfrente de la cama, con un espejo, un armario al lado de la cama que ocupaba casi una pared entera, la habitación estaba iluminada por una lámpara con ventilador del techo.
-- Alexa date prisa y dile a Zarpa Dorada que suba y tú trae el botiquín del baño…-- dijo aquella joven que abrió la puerta estaba totalmente calmada, no podía pensar que tuviera tanta sangre fría al ver lo que le había pasado
Alexa salio de la habitación para buscar a Zarpa Dorada mientras yo cogía el botiquín.
-- ¿Cómo te llamas…?…-- pregunte tímidamente, al menos para poder llamarla de alguna forma.
-- Miriam…-- respondió la joven mientras desinfectaba las heridas y le realizaba algunos vendajes, para impedir que se infectaran.
Al momento entro una joven no muy alta de corpulencia delicada, tenia el pelo con rizos de color cobrizo, luciendo unos abalorios en el, las típicas orejas salían de su cabeza y su rostro daba a entender que no tenia mas de veinte años, de rasgos redondeados, los ojos tenían un color marrón apagado y algo rasgados, en su cuello portaba un collar aunque no pude entender muy bien lo que ponía en la placa, estaba escrito en caracteres rarísimos, estaba vestida con un lindo vestido chino de color rojo decorado con flores que remarcaba sus pechos muy bien formados, aparte estaba abierto a los lados de sus contorneados muslos, las piernas estaban cubiertas por unas medias de color blanco que daban un magnifico contraste con su piel algo bronceada y en sus las pies las típicas zapatillas japonesas.
-- ¿Dónde la habéis encontrado?... – pregunto Zarpa dorada de manera suave pero contundente en el tono de su voz.
Alexa bajo la cabeza y casi se esconde detrás de mi le tenia bastante miedo.
-- En un callejón…salio de la oscuridad con esas heridas y encima suya vimos un ser que volaba con alas de murciélago, antes de todo vi a ese ser en el cuarto de baño del cine con una chica, haciéndolo, pero lo mismo la asustamos y se escapo…no estoy segura…-- le explique diciéndole toda la verdad, la expresión de sus ojos me recordaba a los de mi madre cuando se enfadaba en serio, siempre me producía un miedo atroz.
La joven se quedo un momento mirándome a los ojos como si intentara estudiarme detenidamente o buscase alguna mentira en mi respuesta.
Quería hacerle mas preguntas pero no me atreví viendo la situación.
Catia cogio la mano de Miriam y le contó algo al oído que no llegue a escucharlo, se acerco a Zarpa Dorada y se lo volvió a repetir, ella me volvió a mirar de nuevo.
-- Hace unos minutos capturamos a un ser con esa descripción…lo tenemos abajo si quieres vengarte y tienes valor para hacerlo adelante…Sígueme…-- dijo Zarpa dorada, invitándonos a seguirla y que pudiera realizar la venganza.
Mi mente se lleno de odio quería vengar a Catia por lo que le habían hecho, decidí seguirla sin pronunciar palabra, solo asentí, esta vez cogimos un ascensor que nos llevaría al sótano del edificio, pero para esa planta se necesitaba la llave que tenia Zarpa Dorada, mientras bajábamos me di cuenta que Miriam empezó a olfatearme pero sin dar muchas muestras de ello, aunque según la expresión; sus ojos antes duros se tornaron llenos de lujuria, incluso pude ver un atisbo de relamerse de gusto, pero no quería demostrar aquello delante de Zarpa Dorada, sin embargo Alexa se dio cuenta y me abrazo dándome un beso en la boca pero esta vez fue muy suave, después de eso le hizo una mueca sacándole la lengua a Miriam demostrando que era de su propiedad, cada vez que hacia cosas así me encantaba era como tener una muñequita, aunque ese gesto no pareció afectarle.
Al llegar abajo salimos del ascensor y entramos en un pasillo largo la iluminación era buena por todo el techo estaban colgadas lámparas, por el camino había varias puertas lo mas seguro vestidores o algo relacionado, mientras íbamos pasando salieron algunas chicas, que empezaron a oler el aire, alguna me soltaba una mueca de un beso o de relamerse, aunque Alexa no se despegaba de mi en ningún momento parecía que cada vez la ponían mas celosa y enrabietada.
Cuando llegamos al final del corredor pude ver unos caminos que rodeaban una jaula gigante, era un ring de peleas, los caminos terminaban en palcos para que las chicas se sentaran, había varias de ellas, en sus ojos podía contemplarse la lujuria que tenían hacia mi cada vez que alguna olfateaba el aire, no me explicaba razón, ese perfume solo lo despedía Catia.
Zarpa dorada abrió la puerta de aquel sitio e hizo que Miriam me separara de Alexa, esta al notarlo se aferro mas a mí, no quería separarse, entre llantos y pataleos terminaron llevándola a la parte de arriba para que pudiera observar mi muerte o mi victoria, Alexa pataleaba e intentaba zafarse de Miriam pero esta era demasiado fuerte.
El suelo de la jaula era arena y en frente mía había un portón no muy grande.
Zarpa Dorada fue al sitio mas alto para poder observar la pelea.
-- Hermanas estamos aquí hoy por la afrenta que han realizado a una de nosotras, por el fin del pacto y eso se debe de pagar con sangre y ella ha aceptado el desafío de poner fin a la agresora… por el poder otorgado, yo Akemi doy comienzo al duelo.-- proclamo Zarpa Dorada a todas las que allí se encontraban.
El portón se abrió y de el salio una muchacha no mas grande que Alexa su pelo era de color verde liso y estaba recogido en una cola de caballo, su rostro era el de una niña, completamente infantil, de complexión normal, sus ojos grandes y algo rasgados de color rojo completamente, sus labios finos tenia unos colmillos algo prominentes, unos pechos pequeños que aun no estaban desarrollados pero si podía verse unos pezones de color rosa precioso, las curvas aun no las tenia definidas completamente, en sus brazos portaba unos guantes largos de color negro brillante que se enganchaban en el dedo corazón, las piernas portaban unas medias del mismo color y unas alas de murciélago salían de su espalda pero mas pequeñas en las cuales estaban atadas con cadenas para impedir su vuelo, además de una cola con la punta terminada en corazón en la base de su espalda, lo mas sorprendente es que en su entre pierna había un pene bastante grande pero sin exagerar demasiado, y muy bien proporcionado para su edad que no podía ser mas de trece años.
Akemi soltó una espada a mis pies que cogi con fuerza, no estaba acostumbrada a las armas.
Aquel ser empezó a gruñirme en cuanto cogi el arma en mis manos no sabia lo que podía hacerme, solo quería vengarme por lo que le había pasado a Catia, desde las gradas solo podía escuchar las voces de las demás chicas gritando que la matara, alce mi vista para ver a Alexa que seguía llorando mientras intentaba zafarse.
La pobre criatura me enseñaba los dientes incluso me gruñía, pero no sabría explicarlo notaba que no era agresividad si no mas bien miedo de que pudiera pasarle algo, me fui acercando pero ya comenzaba a dudar mientras el griterío de las gradas seguía retumbando en mi cabeza, ella seguía acorralándose contra las paredes de no ser por aquellas cadenas estaba casi segura de que se hubiera ido, sabia que intentaba evadir la lucha, la volví a mirar de arriba abajo había algo que no encajaba, pero continué avanzando con la intención de matarla, cuando estuve a su altura, la pobre criatura se arrodilló bajando la cabeza toda aquella agresividad se convirtió en aceptación, aunque no sabia el motivo.
-- ¿Por qué…?…-- pregunto aquel ser con la cabeza gacha, veía como de su rostro caían lagrimas que desaparecían en la arena.
Levante la espada para darle el golpe de gracia, y la baje dando en el suelo con ella, las muchachas se callaron de golpe, yo la alce para volver a mirarla, me parecía algo adorable, cuando llegue a sus muslos, parándome durante un momento en aquel miembro que parecía tan delicioso, vi que no tenia ningún tatuaje de una rosa negra en ellos, no podía haber sido aquel ser tan encantador.
-- Escuchadme…no se que pecado ha cometido esta criatura…pero estoy segura que el de agredir a Catia no…-- dije señalándolo, y convencida de lo que decía.
Hubo murmullos entre las muchachas que allí se encontraban pero de un movimiento de mano de Akemi volvió el silencio en toda la sala.
-- ¿Por qué, estas tan segura de eso que pruebas tienes?... – dijo Akemi en un tono desafiante.
-- El ser que ataco a Catia era más grande y más fuerte y este apenas es más grande que Alexa…-- expuse mi primera prueba aunque estaba segura de que no iba a ser suficiente.
-- Te podrías haber confundido, y no lo viste bien…-- dijo Miriam desde uno de los palcos en que se encontraba.
-- Tienes razón, podría haberme confundido, pero ese ser llevaba tatuada una rosa negra en uno de sus muslos, cosa que esta pobre criatura no la lleva…-- dije exponiendo la prueba irrefutable.
-- Tiene razón… no tiene nada que ver con… esto no ha hecho nada…-- dijo una voz entrecortada proveniente de fuera de la jaula.
Era Catia que había bajado hasta allí, me pareció sorprendente que aun tuviera fuerzas para hacer aquello después de las heridas que había sufrido, lo más seguro era que alguna herida se hubiera abierto y estuviera sangrando. Miriam salio como un relámpago hacia ella y la agarro antes de que quedara inconsciente y volvió para llevarla a su habitación.
-- Muy bien, liberad a ese ser, pero tu serás quien se responsabilice…no puede quedarse aquí con nosotras, ahora es mejor que te vayas…Pero recuerda que te estaremos vigilando…-- dijo Akemi, mirándome seriamente, pensé que seria una prueba de alguna forma por haber liberado aquel ser, pero ahora que lo pensaba bien, ¿dónde iba a meterla?, no tenia espacio en mi casa y no podía dejarla fuera tampoco, había metido la pata por completo.
En cuanto Miriam soltó a Alexa esta bajo corriendo hacia mi para poder abrazarme y yo la esperaba con ansias también para poder sentir aquella pequeña niña cerca de mi, el abrazo que tuvimos fue durante un rato besándonos en las mejillas y sintiendo el calor de cada una, al momento bajo alguien a la arena y fuimos interrumpidas, era Miriam para darme una llave, era de las cadenas de las alas, aun estaba de rodillas llorando.
Cuando al fin le libere las alas de aquella prisión, levanto su carita y me miro sus ojos habían cambiado, ahora podía ver unos ojos de color rojizo preciosos y me obsequio una sonrisa dando la certeza a mi corazón de haber hecho algo bueno y haber salvado a alguien que no se merecía un castigo así.
Me olio aunque no sabia por que y esos ojos se volvieron deseo de repente, no sabia la razón, seria que el aroma de Catia se me había pegado en exceso. Aquel ser se acerco a nosotras y nos abrazo también, en ese momento Alexa le dio un suave empujón retirándola de mi lado no quería compartirme con nadie en absoluto, pero aquella criatura se lanzo por Alexa dándole un beso en los labios apasionado y muy tierno, ella se quedo mirándola durante un instante y a regañadientes dejo que me abrazara también.
-- Gracias…-- dijo aquel ser como agradecimiento mientras nos abrazábamos muy dulcemente.
Al salir nos topamos con Miriam que estaba esperándonos, antes de salir mire a la criatura y pensé que necesitaba un nombre.
-- ¿Tienes algún nombre?... – le pregunte curiosamente.
-- ¿Nombre?... ¿Qué es eso?... – respondió sorprendida por la pregunta.
-- Muy bien ya que no tienes nombre te llamaras…-- dije yo siendo interrumpida por Alexa pero lo que me sorprendió fue que sabia exactamente lo que iba a decir.
-- Rubí… ¿A que lo he acertado?... – dijo Alexa alegremente pero un poco forzada, aun estaba enfadada por tener que compartirme.
Yo solamente le sonreí y asentí con la cabeza, pero antes de salir me mire sabia que así no podía ir a la calle, estaba manchada de sangre y mis ropas lo mismo
-- Miriam perdona…podrías hacerme un favor…no puedo salir a la calle de esta forma tengo sangre por mis manos y en mi ropa, resultaría bastante sospechoso…Tenéis unas duchas donde pueda asearme un poco y que mis ropas se limpien…-- pregunte, pero era más bien una súplica.
-- Si, no hay problema, en el piso de arriba tienes las duchas, ahora mismo están vacías, date prisa…Deja tu ropa fuera cuando salgas la encontraras limpias…Alexa… Zarpa dorada quiere hablar contigo…-- respondió Miriam, abriéndosele los ojos como platos, era casi como si fuera algo que ella esperara que pasase.
Yo subí las escaleras al llegar allí entre en una habitación bastante grande, llena de duchas, agradecí bastante aquello porque lo necesitaba, me desvestí y deje la ropa doblada fuera, me dirigí a una de las duchas, el mando solo tenia agua caliente y era un alivio. Deje caer el agua que se deslizara y limpiara aquella sangre de mi cuerpo, mi mente ya empezaba a viajar entre el sonido de agua y la sensación tan maravillosa que me provocaba, pero no pude disfrutar mucho de mi fantasía particular, enseguida escuche unos pasos que se acercaban.
-- Tengo hambre…-- dijo una voz detrás de mi, dándome un susto.
-- La madre de…No vuelvas a hacer eso…-- exclame yo algo asustada.
-- Seguro que Miriam te puede dar algo de comer…-- le dije, intentando hacer que saliera de allí.
--Me puedes dar algo de comer…-- dijo Rubí, parecía que no había entendió lo que le había dicho o tenia en mente otra clase de alimento.
Aunque no sabia que clase de comida era la que necesitaba.
-- Muy bien te daré algo de comer…después de que salga de aquí…-- dije yo, nuevamente para que saliera de aquel sitio y poder seguir con mi fantasía.
Pero en cuanto termine la frase Rubí de lanzo abrazándome, no me lo esperaba resulto una sorpresa aun mayor, abrió su boca y empezó a succionar uno de mis pezones que chupaba una y otra vez, incluso llego a morder como queriendo conseguir leche, con su otra mano manoseaba mi otro pecho acariciándomelo poniendo mi pezón entre sus dedos y apretándolo, mi placer iba en aumento, Rubí no dejaba de succionar, incluso llegue a notar como salía algo de ellos, pero era imposible. Ella me había encendido, mientras gozaba del masaje y el chupeteo constante de mis pechos vi como su pene iba poniéndose erecto, había adquirido unas dimensiones bastante grandes, no salía de mi asombro, era brillante, y con un glande rojo y apetecible, lo mismo que una fresa, Rubí dejo de chuparme; parecía saciada, yo me di la vuelta apoyándome contra la pared intentando descansar, me quede jadeando oyendo mi respiración mientras el agua seguía cayendo sobre mi, pero lejos de mis pensamientos Rubí abrió mi trasero e introdujo su lengua que empezó a moverse dentro de mí, parecía no tener fin; era maravilloso, tenia una lengua muy caliente, casi lograba quemarme, arranco de mi unos gritos no se si serian de dolor o de placer pero me encantaba, así estuvo un rato saboreando mi trasero, llenándolo de saliva, quería mas, que no se detuviera nunca, pero aparto su lengua por un momento, pensaba que tenia otros planes, de improviso sentí aquel glande presionarme en el trasero, lo note incluso un poco mas grande de cuando lo había visto, comenzó a empujar lentamente, abriéndose paso dentro de mí, sintiendo cada centímetro de mi interior, yo pensaba que iba a morirme, me llego a doler algo en comparación con el de Catia, aquella cosa era deliciosa, caliente, viva y pulsante, yo pensaba que nunca terminaría de entrarme que era imposible, pero siguió penetrándome hasta el final, la mezcla de dolor y placer fue sensacional, Rubí empezó a moverse lentamente cogiendome por la cintura, adelante y atrás en un ritmo muy lindo y despacio para que mi trasero se fuera habituando, yo por mi parte acariciaba mi clítoris, moviéndolo, me estaba volviendo loca, en ese momento acelero su ritmo con unas embestidas mas fuertes que me hacían pegarme a la pared y que mis pechos se pegaran a ella, los sentí presionados metiendo mis pezones hacia dentro pero me encantaba, no lo había sentido antes, ella no hacia mas que seguir con sus acometidas, yo la escuchaba gemir desesperadamente y esos gemidos se mezclaban con los míos en una música celestial que nos rodeaba a ambas, yo estaba extasiada ya no sentía ni el agua que caía, solo a Rubí su piel contra la mía y aquella cosa que no paraba de taladrarme sin piedad, pero mi sorpresa no acabo en ese momento, de un empujón me dio la vuelta de golpe, su fuerza había aumentado o la tenia oculta, y me dejo sentada de espaldas a ella apoyando mis manos en el suelo, completamente mi sexo abierto que no dejaba de manar flujo y se mezclaba con el agua que me recorría, aunque ya no me importaba la ducha, era adicta a ella, por mi mente se paso la imagen de aquella pobre muchacha del centro comercial y ahora supe lo que sintió, su pene salía y entraba de mi con una pasmosidad increíble; era una maravilla, yo quería que siguiese pero mi cuerpo quería descansar, en ese instante mi flujo salio disparado de golpe, como si de una fuente se tratara y de mi garganta un grito tremendo, los ojos se me inundaron de lagrimas y casi se pusieron en blanco pero aun reservaba una sorpresa mayor, mientras aun estaba convulsionando, ella no se detenía seguía empujando, yo casi ya no podía aguantar aquello, sus manos agarraron mis pechos con fuerza y los sopesaron, los masajearon en sus manitas y cuando ya creía que no podía sentir mas, arremetió con todas sus fuerzas dándome un empujón, ya pensaba que terminaría pero dentro de mi note como se iba hinchando la base de su pene, abrí los ojos como platos no podía creérmelo crecía sin parar taponando la entrada como si de un perro se tratase me había dejado pegada a ella, aunque daba pequeños empujones, yo sentía aquella bola de carne dentro de mi, no podía soportar la presión que me producía y encima el aparato de Alexa, era demasiado, no pude mas que gritar no sabia si era de placer o de dolor o de ambas a la vez, pero aquello fue aplacado por un riada de liquido espeso y caliente inundándome por completo, no dejaba de salir, era maravilloso, yo deje de gritar y empecé a gemir con la lengua, era maravilloso, gozaba sorprendentemente, Aunque Rubí seguía dando empujoncitos la leche no dejaba de salir y llenarme, en ese instante escuche como unos pasos yo ya no sabia si era verdad, aunque sabia que lo mismo me había equivocado estando en el estado que me encontraba debido al placer que tenia, pero por lo poco que observe se trataba de Miriam que se acercaba a nosotras, me vio en ese estado, mi sexo estaba abierto, y de mi trasero empezaba a salir esperma, no podía contenerlo todo pero mi sorpresa fue cuando empezó a desnudarse, se quito ese top, la minifalda y se quedo solo con el bañador de rejilla que ajustaba su cuerpo perfectamente, pude ver sus pezones atravesados por aquellos piercing brillantes y dorados, me encantaba.
-- ¿Crees que esto es placer? …Ahora sabrás lo que es placer de verdad…-- me dijo Miriam al oído, susurrándome, dejando que esas palabras resbalaran de su boca.
No llegue a escuchar muy bien por le placer que me inundaba, solo vi que se aparto un poco el bañador y saco otro miembro, oscuro largo y gordo muy bien proporcionado que brillaba con el agua que le caía me lo acerco a mi boca abierta aun y de un golpe lo introdujo, note como me llegaba a la garganta y quería ir mas allá, Miriam empezó a dar empujones al unísono con Rubí que no dejaba de soltar leche y mas leche, yo no podía mas, era excesivo pero aquel miembro en mi boca me impedía gritar, solo podía llorar, mi saliva intentaba lubricarlo, pero en uno de esos empujones note como se introdujo en mi garganta, yo creía que me moría pero empezó a sacarla y meterla mas deprisa mi garganta se había dilatado y aceptado todo lo que estaba en mi boca, aun así no tardo mucho en correrse y empecé a notar lo poco que podía de mi, otra oleada de esperma caliente y pegajoso que me recorría garganta abajo yo no podía mas que tragar y tragar estaba siendo inundada de leche por completo, mi estomago estaba embotado de tanto liquido, cuando hubo terminado la saco de mi boca aun goteando y erecta encima de mi cuerpo, se agacho metiendo dos dedos en mi sexo y saco el aparato de Alexa dejándolo a un lado en el suelo, yo pensaba que se había acabado pero Rubí no pensaba lo mismo, mi estomago ya estaba grande de por si entre la leche de Miriam y la de Rubí estaba a rebosar, lo que no entraba dentro salía afuera, sus convulsiones eran continuadas, apoyo su pene oscuro contra mi entrada y lo introdujo de un golpe, pude ver como se marcaba un poco en mi estomago hinchado, al sentirlo tuve que chillar la note como golpeo en la pared de mi útero, Miriam no tardo en empezar a moverse, el liquido de mi estomago se escuchaba en cada acometida de Miriam, yo estaba en un infierno, pero me encantaba, deseosa de mas leche dentro de mi que se volviera a correr, entre las dos estaba empalada, Miriam agarro mis pechos también enlazando los dedos con los de Rubí y empezó a apretarlos, masajearlos y apretar los pezones, yo casi ya ni los sentía de como estaba mi mente embotada con tanto placer, mis ojos se tornaron en blanco, lloraba, mi sexo no dejaba de expulsar flujo en abundancia, para poder lubricar aquel monstruo de carne, y mi trasero estaba siendo inundado por la maravillosa Rubí, ya no podía mas pero ese placer que me hacia estar en ese estado era el que también me mantenía aun despierta, yo no paraba de gritar, de gemir, mis brazos, ya no podían sujetarme mas, se cruzaron en el cuello de Miriam abrazándome a ella, al poco tiempo escuché como Miriam maulló de sobre manera llenándome también el sexo con su espesa leche, que salía a borbotones dentro de mi, no podía contener aquello ya era imposible y termine perdiendo el conocimiento.
Al despertar aun tenia algo el estomago hinchado y estaba cubierta de esperma, solo pude pasarme los dedos y lamer aquel delicioso néctar, intente levantarme como pude, a duras penas me sostenían las piernas, me movía tambaleándome, de mis ojos aun saltaban lagrimas y restos de semen salían tanto del sexo y mi trasero que dolía de sobremanera por aquella bola, abrí el grifo y deje que el agua me limpiara, cuando me fui vi el artefacto de Alexa y pensé que seria una pena desperdiciarlo y me lo guarde, mi pelo tuve que dejarlo estaba mojado cosa que odiaba pero no podía hacer nada no había ningún cepillo a la vista y en mi bolso no llevaba ninguno.
Al salir de las duchas allí estaba mi ropa limpia y preparada, aunque la falda me apretaba algo debido al esperma que un había dentro de mi, esperaba que no estuviera por mucho tiempo y pudiera volver a la normalidad.
Entre tanto antes de salir Miriam se acerco a mí y me dijo algo al oído.
-- Se que Catia te mordió en el cuello para marcarte, y eso me pone mas cachonda aun, pronto nos veremos y recuerda te estaré vigilando…-- me dijo Miriam mientras nos abría la puerta no se por que esas palabras me pusieron nerviosa.
Antes de irnos le pedí algo de ropa a para Rubí aunque iba a resultar un poco difícil encontrársela. Pasado un rato vino con algo de ropa era una falda de color rosado abierta por delante y con una braguita de color azulado en su pecho un top de color verde adornado con una palabra de color rojo “HELL” y en los pies unos zapatos abiertos sin tacón, cuando la mire pensé que estaba preciosa, hasta Alexa le dio por abrazarla, me pregunto si podía llevársela a su casa aunque sabia que no era posible, al mirar el reloj vi que iba demasiado atrasada, así que salimos de allí todo lo deprisa que pudimos, agarradas de las manos, fuera del callejón pensé que las alitas y la cola iban a provocar un revuelo pero no hubo reacción todo el mundo pensaba que era un accesorio de algún vestido, algunos mirones se quedaron observándonos por un buen rato mientras cogiamos un taxi para llegar lo mas pronto a mi casa.
Al llegar me despedí de Alexa esta desafío a Rubí con la mirada aunque la comprendía perfectamente, yo desde que se fue ya estaba echándola de menos y esperaba que a la mañana siguiente, no se enterara mi madre y no la descubriera, no sabía dónde iba a meterla.
Lo primero que hice al llegar a casa fue quitarme aquella ropa y ponerme un poco mas cómoda, Rubí nada mas que hacia mirar todas las cosas que por allí habían; con mucha curiosidad, pero no me explico que seria, pudiera ser su olfato, en cuanto me encontré desnuda apareció por el cuarto de baño a espiarme desde la puerta, yo hice como sino me hubiera enterado que estaba allí, me puse aquel pijama que tanto me gustaba y me acosté ignorando a Rubí, pero fue un error y grave por mi parte, en cuanto me hube acostado Rubí se tumbo detrás de mi abrazándome tiernamente pero por encima de la manta y pasando su brazo por mi estomago aun algo repleto de su esperma.
Note su piel contra la mía y al instante llegue a mojarme un poco y los pezones se iban poniendo duros, decidí ignorar aquello y dormir, pero no pude hacerlo durante mucho tiempo, el teléfono había sonado, Rubí salto de la cama asustada por el sonido.
-- No te preocupes es el teléfono…-- le dije yo calmándola, quien podría ser a estas horas.
-- Diga…-- dije yo algo somnolienta, pensaba que seria una broma de mal gusto.
-- Amanda…Tu padre esta en el hospital, ha sufrido un ataque…de alguien…o algo…-- dijo mi madre entrecortadamente.
El sueño desapareció al instante no podía creer lo que estaba escuchando.
-- ¿Esta bien…?... – pregunte yo nerviosa, quien podría atacar a mi padre, no tenía enemigos.
-- Esta en pronóstico reservado…no se si saldrá, la policía ha dicho que se han encontrado pelos de gato blanco sobre su ropa…-- respondió mi madre asustándome más, pero la noticia de aquellos pelos encontrados me puso en alerta…
FIN DEL CAPITULO 2
P.D: Bueno aqui dejo el siguiente capitulo espero que os guste muchas gracias a todos

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