LLAMADA DE LA REINA II
Enseguida entendí que se estaba refiriendo a la reina de los insectos y al parecer ese sonido era una llamada.
Aunque lo que mas me resultaba confuso era como podía haberlo escuchado yo también puesto que los sonidos de los insectos no eran muy estruendosos.
Enseguida me acorde del mordisco queme había dado la madre de las chicas y pensé que me habría transmitido algo de ellas.
─ Señorita!...la puerta ya esta!...─ exclamo el carpintero desde arriba mientras poco a poco se me iba calmando el dolor de cabeza, aunque eso no me pronosticaba nada bueno.
─ Ahora subo…─ dije mientras abandonaba el lugar escuchando el sonido de ellas y la madre que parecía que la reina continuaba con su llamada.
Al llegar arriba pude ver que el carpintero había terminado le trabajo al menos tenia ya la puerta, al acercarme a esta pude ver que había un gran efectivo tanto de periodistas como policías y ejercito la rededor del agujero.
─ Muchas gracias…─ dije mientras despedía al carpintero que empezaba a recoger sus herramientas.
Después de eso cerré la puerta y me apoye de espaldas contra esta dejándome caer y esperando que no volviera a salir de nuevo nada de ese agujero.
Pero algo me decía que tendría que volver a entrar al agujero y hacer algo con esa reina puesto que la llamada que había echo no seria seguramente para irse del lugar.
Estuve unos segundos resoplando hasta que del sótano pude ver salir a la pequeñaja que se me acerco con el osito en la mano y se me quedo mirando extrañada y confusa aunque solamente me sonrió y me paso el rostro por le brazo mientras emitía un sonido que me pareció calmante.
─ Que suerte tienes…de no enterarte de nada…─ dije mientras le acariciaba el cabello durante unos segundos hasta que las tripas me rugieron en eso la pequeñaja se quedo mirándome con cara de confusión mientras miraba a mi abdomen.
─ Vale voy a hacer algo de comer…─ dije mientras me levantaba y me dirigía hacia la cocina mientras que la pequeñaja me seguía pero esta vez con una sonrisa en el rostro aunque me temía lo peor.
En cuanto llegue a la nevera y mire detrás de mi la enana había desaparecido pero no tardo mucho hasta que pude ver que un par de patas blancas salían del agujero del sótano.
─ Joder!...─ dije mientras daba un par de pasos hacia atrás hasta notar la pared de la cocina contra mi espalda.
Pero enseguida pude ver a la pequeñaja que salía sonriendo con las patas que había arrancado de la araña gigante y las soltaba en los pies.
─ La madre que te parió…casi me da un infarto…─ comente mientras me sonreía mirándome como esperando que hiciera lo mismo con la otra pata que me había entregado.
─ Estupendo hoy toca carne de bicho…─ dije mientras tomaba ambas patas con cierto repelas aun estaban calientes así que las coloque sobre la mesa y empecé a darle varios golpes con el cuchillo abriendo la quitina y colocando todo lo que tenia dentro en un par de platos.
Pero al darme la vuelta pude ver que estaban las otras dos junto con la madre que parecía traer algo en la mano que enseguida puso encima de los platos.
Eran varias larvas e insectos aquello no hizo mas que revolverme el estomago mientras que la del pelo blanco miraba con cierta hambre como comían sus hermanas.
─ Eres la que mas me gustas…aunque también la que mas repelus me das…─ hable mientras abría la nevera y tomaba varias frutas.
En cuanto lo hice esta se me acerco y al cerrar la nevera pude ver de reojo un kivi que había comprado.
Tome el kivi y en cuanto le empecé a retirar la piel dura la del pelo blanco me miro abriendo los ojos todo lo que podía parecía incluso que su boca empezaba a salivar mostrándome una fila de dientes afilados.
─ Vaya…que sorpresa…─ dije mientras contrata en rodajas el kivi, después de haber terminado le puse uno delante y esta enseguida abrió la boca.
La madre se acerco pero al olerlo movió un par de veces la cabeza pero no hizo nada para detenerme.
Se lo puse en la lengua y esta enseguida empezó a masticarlo con alegría e incluso se podría decir que felicidad.
Mientras que las demás comían los insectos y la carne de las patas de la araña que había cortado, podía ver en sus caras felicidad al hacerlo.
Mientras que las demás se lanzaban a comer la madre tomaba los insectos y se los comía tranquilamente mientras miraba a sus hijas comer.
Me quede por un momento mirándola con cierta felicidad pero enseguida note como la del pelo blanco me empujaba con la cabeza haciéndome saber que quería más.
Tome un plato y puse varias frutas junto con el kivi que lo coloque por encima en rodajas, en eso al momento se puso a comer con cierta fruición.
─ Bueno ahora me toca a mi cenar…─ comente mirando como comían con ganas empecé a mirar que tenia en la nevera así que tome una ensalada esperando que la del pelo blanco no tomara la lechuga y terminara comiéndosela.
Mientras comía todo estaba en completa tranquilidad, puse algo de pollo junto con algunas nueces en la ensalada y algo de vino aunque, era mejor mantenerlo alejado de ellas.
Me senté para comer con tranquilidad mientras las demás seguían comiendo, encendí la televisión para pasar el rato.
En todo canal que cambiaba encontraba noticias sobre lo que estaba pasando y que aun no habían llegado a entrar en el edificio.
─ Que extraño podrían haberlo destruido…─ pensé puesto que les hubiera resultado fácil con aviones pero al parecer querían algo más.
Al girar la cabeza pude ver que estaban todas a mi lado tome la copa de vino y preferí no soltarla, ya que la pequeñaja estaba mirándola con cierto deseo en los ojos.
─ No, de eso nada ni se te ocurra siquiera pensarlo…─ le dije de antemano mientras parecía con ganas que le diese un poco.
Pero cuando estaba diciéndole eso a la pequeñaja pude ver de reojo en las noticias unas imágenes de la pelea que habían tenido con la araña gigante afuera de casa.
─ ¿Pero que demonios…?...─ pregunte con cierto miedo en la voz mientras miraba las imágenes que al parecer hayan sido grabadas con un móvil por alguien.
─ No, no, esto no puede ser…─ comente mientras veía las imágenes y paseaba de un lugar a otro y escuchaba los siseos y gruñidos de las chicas viendo la escena.
Pasados unos segundos de sorpresa pude escuchar como imanaban a la puerta, enseguida el primer pensamiento que me vino fue que entraran en el sótano.
─ Venga rápido al sótano…─ dije mientras apagaba la televisión y las obligaba a entrar al sótano pero en cuanto llamaron nuevamente estas giraron la cabeza y empezaron a gruñir como si hubieran reconocido a alguien detrás de la puerta.
─ Rápido tenéis que entrar…─ comente mientras veía el rostro de enfado de todas ellas y que a duras penas entraban en el sótano una vez dentro.
Me dirigí hacia la puerta para abrir, no sabia que es lo que me esperaría, pero estaba segura de que no seria nada bueno.
Mire por la mirilla y pude ver que era un par de soldados y un hombre joven de pelo castaño y liso de facciones duras, constitución normal y no era mas alto que yo, este solamente sonreía con amabilidad pero había algo que me decía que no era de fiar, bestia con una bata blanca y una ropa informal.
─ Disculpe señorita, ¿podríamos hablar un momento…?...─ cuestiono el hombre con tono de amabilidad mientras esbozaba una sonrisa que parecía forzada.
Pues la cadena y abrí la puerta entornándola y mirando con extrañeza al hombre que me había preguntado.
─ Si, dígame…─ respondí mientras miraba todo l oque daba la puerta de si viendo que había varios periodistas y gente haciendo fotos con los móviles.
─ Me llamo Alonso y me gustaría hablar con usted de las, por decirlo de alguna manera las frituras que habitan su casa…son especimenes que se han escapado de nuestras instalaciones…son muy peligrosas…me gustaría que nos la devolviese…─ dijo el hombre con mucha amabilidad mientras esbozaba una sonrisa de oreja a oreja.
─ Lo siento pero no se a lo que se refiere…─ comente intentando hacer que no sabia a lo que se había referido.
─ Me refiero a esto señorita…─ dijo Alonso sacando una tablet y mostrándome la pelea con la araña gigante en la que se podía ver claramente a las chicas como luchaban contra el insecto junto a la madre y que yo las estaba ayudando.
─ Ah, eso no se de donde salieron esas personas…pero me ayudaron contra ese bicho…─ comente intentando sacar una excusa creíble aunque sabia que no la aceptaría.
─ ¿Señorita…?...─ pregunto Alonso con la sonrisa que me ponía de los nervios.
─ Lucia…─ respondí de manera corta y seca esperando lo que me dijera.
─ Señorita Lucia podemos hacerlo por las buenas o por las malas usted decide…pero esos especimenes son nuestros…─ dijo el hombre insistiendo en que eran sus especimenes y que los obtendría de una manera u otra, sabia perfectamente que si lo hacían pro la fuerza no podría hacer nada, pero aun así tendría que aguantar lo que pudiera.
─ Lo siento… ¿pero de que compañía me ha dicho que es…?...─ cuestione esperando saber de que compañía era.
─ Injetech…una compañía farmacéutica…con sucursales en todo el mundo…─ respondió el hombre con orgullo explicándome que era una gran compañía.
─ Pues lo siento pero aquí no hay nada de lo que busca…─ dije cerrando la puerta de golpe pero sentí que algo la bloqueaba, al bajar la mirada pude ver que era la bota de un soldado.
─ Muy bien…si así es lo que quiere…se hará por las malas…─ comento el hombre amenazándome de que volverían y no podría hacer nada.
Después de eso el soldado quito el pie de la puerta y pude cerrar, tenia que hacer algo para que no se las llevaran.
─ Mierda!…─ exclame con cierta rabia pensando que no podría hacer nada por detenerlo.
Así que baje rápidamente al sótano en cuanto apenas di unos pasos la del pelo blanco se acerco olisqueándome y enseguida me dejo pasar.
Baje mientras mis zapatos se pegaban a las telarañas y crujían con cada paso que daba al llegar abajo me quede quieta viendo como la madre jugaba con la pequeña y la del pelo naranja jugaba con ella también mientras esta movía el osito de peluche de un sitio a otro.
Me acerque a estas y enseguida se detuvieron mirándome con cierta confusión, y al momento pude ver a la del pelo blanco que se me acercaba por la espalda pero permanecía a cierta distancia.
─ Lo siento pero tenéis que salir de aquí…vienen a por vosotras…─ dije mientras indicaba la ventana para que salieran.
Pero estas se quedaron extrañadas mirándome como hacia gestos parecía que no los entendían.
─ Joder…como os lo explico…─ dije mientras pensaba como decírselo dando vueltas de un lugar a otro pero en cuanto me fije pude ver a la pequeña que parecía seguirme e imitándome lo que estaba haciendo.
─ Te voy a echar mucho de menos…─ dije mientras me agachaba y le pasaba la mano por el cabello.
Esta emitía un sonido de que le gustaba o eso supuse por que la veía sonreír tranquilamente.
Empecé a hacer dibujos de un hombre y jeringuillas en cuanto hice eso estas empezaron a mirarlo con cierto interés.
Después de eso dibuje la ventana y una flecha para indicarles que se fueran, pero aun no parecían entenderlo.
─ Joder…¿Cómo so lo explico…?...─ pregunte de manera retórica mientras pensaba como hacerlo.
Y enseguida me vino una imagen a la cabeza empecé a dibujar unas jaulas y al lado el hombre, esto parecieron enseguida parecieron entenderlo puesto que un siseo de la del pelo blanco sonó detrás mía.
La madre me miro de forma seria y esta enseguida asintió y empezaron a salir por la ventana del sótano.
─ Adiós…─ dije con cierta pena mientras veía como se iban una tras otra esperaba que pudieran escapar.
Sabía perfectamente que si se quedaban terminarían de vuelta en alguna jaula y Alonso haciéndoles pruebas y experimentos.
Una vez que estuvieron fuera, abandone el sótano y tome la escoba y empecé a quitar telarañas del lugar estuve un buen rato.
Mientras recogía las telarañas del lugar empezaba a echarlas de menos incluso podía sentir como las lagrimas saltaban a mis mejillas de forma inesperada.
Al salir del sótano deje la escoba y puse la escoba en su lugar dejando todas las telarañas en el cubo de basura.
─ Bueno la menos…estaré mas tranquila…─ dije mientras me despegaba partes de la telaraña de los dedos y en ese momento pude ver el mordisco que me había dado la mujer y me había dejado esa marca.
Preferí no pensarlo e ir arriba para averiguar todo lo que podía sobre ese tal Alonso y lo que encontraba de él en Internet.
Me tumbe en la cama y empecé a teclear buscando toda la información que pude no tarde mucho ya que encontré con facilidad su facebook y varios de sus artículos sobre modificación genética y estudios en insectos.
Todo aquello me parecía bastante extraño puesto que ponía que podía crear una nueva raza de seres pensantes a partir de insectos y humanos al mismo tiempo, fue expulsado de varios sitios por sus experimentos crueles hasta que por fin topo con la compañía ultima en la que estaba trabajando.
─ Todo empieza a encajar…─ dije mientras seguía revisando su historial al parecer había sido un niño prodigio.
Estuve un buen rato empapándome de la información que estaba encontrando de paso también revise el mail de la empresa pero de momento no parecía que hubiese nada.
Mire mis e-mails para comprobar si tenía alguna carta de alguna compañera o compañero pero no parecía que nadie me hubiera escrito.
─ Esto es rarísimo…habíamos salido casi todos…─ pensé recordando antes de que sucediera lo de los insectos.
Cerré el portátil y me dispuse a ver la tele un poco, para ver si decían algo de Alonso y de las oficinas que estaban llenas de telaraña.
Pasaba los canales pero no había nada, si de muchas noticias de nuevos agujeros que se habían formado en otros sitios y otras partes que estaban siendo invadidas de la misma forma que el edificio donde trababa,
Pero cuando estaba casi para apagar la televisión, llegue a un canal al que le estaban haciendo una entrevista a Alonso, este explicaba que algunas personas habían sido puestas en cuarentena por que habían sido afectadas por los insectos y necesitaban hacerles pruebas.
La cámara pasaba pro las instalaciones de afuera en donde había varias tiendas de campaña y soldados por todas partes podía verse que varios compañero estaban en camastros inconscientes, algunos de ellos tenían esos parches de quitina mientras que Alonso explicaban que eso eran mordidas de los insectos que los habían atacado.
─ Será mentiroso!…─ exclame con enfado en mi voz mientras seguían pasando la cámara por el lugar hasta que llegaron a una tienda de campaña en donde habían varias jaulas puede ver a la madre y a las chicas que se habían ido.
Podía verles con cara de desesperación y enfado mientras intentaban salir de las jaulas, pero al parecer no estaban todas, la pelirroja parecía que había escapado, y justamente a su lado estaba el gran escarabajo que la pequeñaja había derrotado.
Podía ver a la del pelo blanco sentada y resignada, mientras que la pequeñaja estaba intentando romper los barrotes para salir por todos los medios pero al parecer no lo conseguía, la madre sin embargo podía vérsele en el rostro la preocupación e intentaba salir pero tampoco podía.
Mientras que el escarabajo gigante estaba rodeado por cuerdas que le mantenían en el suelo se podía escuchar como chillaba e intentaba ponerse de pie.
─ Doctor Alonso… ¿Qué son estas criaturas…?...─ pregunto el entrevistador mientras pasaban las cámaras por las criaturas en eso pude ver como alonso empezaba a caminar y tomaba un aparato y enseguida le dio un calambrazo a la pequeñaja que reboto contra la jaula.
La madre empezó a gruñir con fuerza mientras que la del pelo blanco siseaba amenazándolo, pero en cuanto Alonso se acercaba a las jaulas estas retrocedían de inmediato.
─ Estas criaturas son una evolución extraña de los insectos que hasta hoy han permanecidas ocultas…intentando adaptarse a nuestra sociedad como espías…Necesitaremos hacerles pruebas para averiguarlo todo sobre las criaturas…─ dijo Alonso mientras explicaba sobre los estudios que había echo sobre las criaturas.
─ Será hijo de puta!...─ exclame mientras pagaba la televisión y en eso escuche un sonido en el sótano que me sobresalto.
En seguida me levante y baje las escaleras encendí la luz para ver de que se trataba, pensé que podría ser Fluffy aunque me resultaría raro que hubiera escapado de esa araña.
─ ¿Quién esta ahí…?...─ pregunte mientras bajaba con cierto miedo en el cuerpo pero enseguida este desapareció al escuchar un gruñido que me resultaba muy familiar así que baje rápidamente pero aun así no encontraba a nadie todo estaba a oscuras, solo veía muebles por todos lados.
─ Las luces…─ me di la vuelta rápidamente y en cuanto puse el pie en el primer escalón note como algo me abrazaba la pierna y temblaba.
─ AAAAHHHH!!!...─ grite con fuerza pero no me moví ni un centímetro para cuando mire pude ver que era la pelirroja que parecía estar asustada y me abrazaba con fuerza.
─ ¿Pero como…?...─ pregunte mientras me agachaba y le empezaba a acariciar el pelo suavemente para que se calmara un poco cuando ya estaba algo calmada me soltó y me miro con cara de pena mientras emitía sonidos lastimeros podía ver que tenia varias marcas de arañazos sobre su cuerpo y varias quemaduras en su rostro incluso en su brazo todavía había una aguja clavada, parte de su vestido estaba echo polvo incluso sus zapatos estaban destrozados.
─ Ese tipo es un monstruo…─ dije mientras acercaba mi mano a donde tenia clavada la aguja para sacársela esta permanecía atenta y mirándome con confusión.
─ Te voy a quitar esto…espero que no te duela…─ dije mientras ponía mis dedos sobre la aguja y tiraba rápidamente en cuanto la saque la pobre emitió un sonido de dolor y después no hizo nada mas que abrazarme.
─ Muy bien lo primero que tenemos que hacer es que descanses…─ comente mientras le tomaba la mano para subir arriba pero esta empezó a moverse rápidamente para que saliera del sitio y fuera a rescatar a las demás.
─ Si, lo se…pero ahora no podemos hacer nada y tu estas echa polvo…─ comente mientras seguía dando brincos y tirando para que saliera de la casa, se que tenia razón pero no podía hacer mucho en su estado.
En un momento de su velocidad cayo al suelo pensé que seria por cansancio, la tome en brazos y fui hacia arriba para que descansara.
La tumbe sobre la cama y empecé a quitarle la ropa para remendarla al menos un poco y buscar algo que le sirviera.
─ Descansa…─ dije llevándome la ropa para remendarla, al llegar la sofá saque la caja de costura y me puse a hacerlo, no es que hubiera cosido mucho en mi vida pero bueno algo sabia.
Estuve un buen rato después de haber echo lo que había podido me fui hacia la cocina para comprobar que tenia para que comiera y encontré un plato con parte de esa gelatina verde que había probado.
─ Al menos se recuperara…─ hable mientras tomaba el plato y caminaba hacia las escaleras, al llegar al dormitorio la vi durmiendo placidamente, parecía un angelito extraño en cierto sentido.
Sin hacer ruido coloque el plato en la mesita de noche y me acosté a su lado en cuanto lo hice esta se acurruco como si fuera su madre la que la estuviera abrazando.
Solamente le pase la mano por el pelo suavemente durante un tiempo mientras escuchaba como de vez en cunado soltaba sonido lastimeros y movía la mano como queriendo encontrar a sus hermanas.
Poco a poco sin quererlo siquiera me fui quedando dormida la mismo tiempo, no se ni el tiempo que pase pero cuando me desperté ya era de noche.
La pelirroja empezaba a despertarse y enseguida tome el plato y se lo ofrecí para que se recuperara algo.
Enseguida se lo comió con ganas parecía que no había comido en un buen tiempo en cuanto termino empezó a dar brincos en la cama como queriendo que me levantara.
─ Vale ya me levanto…─ dije mientras esta seguía botando a mi lado después salio de la habitación a toda prisa esperándome al final de la escalera completamente nerviosa.
─ ¿Pero se puede saber que te pasa…?...─ pregunte mientras bajaba despedazándome y bostezando, enseguida mire por la ventanilla no parecía haber muchos guardias alrededor del agujero.
Seguí bajando las escaleras para cuando llegue a donde estaba, esta entro rápidamente en el agujero y bajo al sótano.
─ ¿Para que quieras que te siga…?...─ pregunte aun sabiendo que no obtendría respuesta baje la escalera y llegue a donde estaba, la pelirroja nerviosa de un lugar a otro apuntando hacia la ventana.
─ ¿No querrás que vayamos a rescatarlas…? es imposible, las han capturado el ejercito…─ dije pensando que no me iba a entender sin embargo se me acerco y me tomo de la mano empezó a tirar de mi con fuerza para que fuera hacia la ventana rota del sótano para ir con ella mientras emitía unos sonidos extraños que me parecían de pena.
Aunque la verdad no sabía que hacer, además era la única persona que conocía y en parte era mi responsabilidad.
Por unos segundos me quede mirando a la pobre que continuaba tirando de mi mano para que la siguiera hasta que mire en mi otro brazo y vi el símbolo que me había dejado la madre la morderme, pensé que era parte de su familia y tenia que ayudarla.
─ Muy bien espera aquí un momento…─ dije con convicción puesto que sabía que ellas y también me ayudarían si estuviera en peligro.
Subí las escaleras rápidamente y al llegar ala habitación tome una mochila e introducí algo de ropa y pase al cuarto de baño tomando un botiquín que tenia, después de haber metido lo que suponía que necesitaría me coloque la mochila y saque valor de donde no tenía para enfrentarme a todo.
Baje las escaleras y volví a mirar por la ventana viendo que todo estaba a oscuras y en silencio, los focos iluminaban el agujero que estaba rodeado por focos y por un par de soldados.
─ Muy bien veremos como entramos…─ dije pensando que iríamos directamente por el suelo ya que a esa hora no había ningún vehiculo.
Baje las escaleras y escuche unos pasos rápidos que iban de un lugar a otro para cuando estuve abajo pude ver a la pequeña que daba vueltas nerviosa esperándome.
─ Tranquila ya vamos…─ dije pensando en l oque tendríamos que hacer y buscar una solución para poder entrar pero enseguida esta se lanzo pro la ventana.
─ Pero que haces loca…espera!...─ exclame sin darme cuenta y enseguida me tape la boca, subí rápidamente y salí por la ventana algo dificultosamente para cuando logre hacerlo pude ver a los soldados que estaban tirados en el suelo.
─ Espero que no los hayas matado…─ dije mientras caminaba hacia ellos y le puse la mano en el cuello comprobando que siguieran vivos, al menos solo estaban inconscientes pero tenían un buen mordisco en los brazos.
Cuando gire la cabeza pude ver que la pelirroja estaba toqueteando un arma y mirando a través del canon.
─ No, eso no lo hagas…mejor dejamos el arma en su lugar…─ dije mientras intentaba tomar el arma y devolverla a su lugar pero esta empezó a moverla de un lugar a otro como hacia la pequeñaja.
─ Te quieres estar quieta…─ dije mientras intentaba hacer que se detuviera pero en un momento el arma se disparo y esta enseguida la soltó y salio corriendo hacia el agujero.
─ La madre que te parió!...empezamos bien…─ dije mientras la veía que se metía en el agujero con rapidez.
─ Si claro ahora huye…─ comente mientras veía el arma humeante y escuchaba Blas sirenas que se habían activado.
Como pude me acerque al agujero y empecé a descender mientras escuchaba los pasos de los soldados que se aproximaban para saber que es lo que había pasado.
Baje rápidamente mientras veía las linternas de los soldados iluminar el agujero por suerte no llegaron a enfocarnos y logramos llegar abajo.
La pelirroja podía verse que estaba nerviosa por el sonido de la pistola y estaba temblando.
─ Es mejor que te calmes un poco…─ hable mientras me acercaba a esta y le acariciaba el pelo y le ofrecía un caramelo.
Podía notarse la humedad por suerte había varias setas y hongos bio luminiscentes por el lugar así que aunque hubiese algo de luz mis ojos les costo algo acostumbrarse.
En cuanto se termino de comer el caramelo pude ver que estaba un poco más calmada, pensé en el camino que nos quedaría hasta llegar a los edificios.
El lugar era enorme y estaba lleno de agujeros por todas partes, lo mas seguro serian los túneles del nido.
─ Bueno ¿ahora por donde vamos…?...─ pregunte mientras veía la cantidad de agujeros que había por la pared y que cualquiera podría llevarnos a algún nido o a algo peor.
Pensé que la ciudad estaba infectada por esos bichos pero lo que no lograba saber era como habían aparecido.
La pelirroja anduvo unos pasos y se detuvo enseguida empezó a olisquear el ambiente, después de eso empezó a emitir unos sonidos hacia todos los túneles.
Me quede algo extrañada, pero pasados unos segundos pareció que estaba mas contenta y se me acerco agarrándome de la mano.
─ Vaya…parece que las has encontrado…─ comente y empecé a caminar por esos túneles con algo de dificultad algunos eran mas estrechos de lo esperado de vez encunado veíamos algún bicho que pasaba por la zona pero no parecía que nos hiciera nada.
En cuanto salimos de unos de los túneles llegamos a otro que era un cruce y esta vez podía ver la preocupación en el rostro de la pelirroja.
─ ¿Qué pasa…?...¿has perdido el rastro…?...─ pensé mientras la veía ir a de un agujero a otro y enseguida se detuvo como si estuviera paralizada en la entrada de un túnel.
Me acerque lentamente mientras la llamaba pero no parecía reaccionar de ninguna forma.
Enseguida un sonido fue como si atravesase mi cerebro y empezaron a dolerme los oídos.
─ Otra vez tu…pero esta vez vengo preparada…─ dije mientras que a duras penas miraba en la mochila y encontraba un par de tapones para los oídos.
─ Esto esta mejor…─ dije mientras el dolor se calmaba un poco pero en ese momento pude ver como la pelirroja se giraba parecía estar en trance incluso los ojos los tenia en blanco.
─ ¿Te encuentras bien…?...─ pregunte con algo de miedo pero en cuanto termine de hablar una ráfaga me impactara cayendo al suelo y rodando varios metros por el suelo.
─ Auch!... ¿pero que demonios te ocurre…?...─ pregunte con cierta rabia y miedo en mi voz pero enseguida supuse que el sonido de la reina le había afectado y al no estar la madre que pudiera neutralizarlo estaba bajo su control y no sabia como detenerla….
FIN DEL CAPITULO 1
Enseguida entendí que se estaba refiriendo a la reina de los insectos y al parecer ese sonido era una llamada.
Aunque lo que mas me resultaba confuso era como podía haberlo escuchado yo también puesto que los sonidos de los insectos no eran muy estruendosos.
Enseguida me acorde del mordisco queme había dado la madre de las chicas y pensé que me habría transmitido algo de ellas.
─ Señorita!...la puerta ya esta!...─ exclamo el carpintero desde arriba mientras poco a poco se me iba calmando el dolor de cabeza, aunque eso no me pronosticaba nada bueno.
─ Ahora subo…─ dije mientras abandonaba el lugar escuchando el sonido de ellas y la madre que parecía que la reina continuaba con su llamada.
Al llegar arriba pude ver que el carpintero había terminado le trabajo al menos tenia ya la puerta, al acercarme a esta pude ver que había un gran efectivo tanto de periodistas como policías y ejercito la rededor del agujero.
─ Muchas gracias…─ dije mientras despedía al carpintero que empezaba a recoger sus herramientas.
Después de eso cerré la puerta y me apoye de espaldas contra esta dejándome caer y esperando que no volviera a salir de nuevo nada de ese agujero.
Pero algo me decía que tendría que volver a entrar al agujero y hacer algo con esa reina puesto que la llamada que había echo no seria seguramente para irse del lugar.
Estuve unos segundos resoplando hasta que del sótano pude ver salir a la pequeñaja que se me acerco con el osito en la mano y se me quedo mirando extrañada y confusa aunque solamente me sonrió y me paso el rostro por le brazo mientras emitía un sonido que me pareció calmante.
─ Que suerte tienes…de no enterarte de nada…─ dije mientras le acariciaba el cabello durante unos segundos hasta que las tripas me rugieron en eso la pequeñaja se quedo mirándome con cara de confusión mientras miraba a mi abdomen.
─ Vale voy a hacer algo de comer…─ dije mientras me levantaba y me dirigía hacia la cocina mientras que la pequeñaja me seguía pero esta vez con una sonrisa en el rostro aunque me temía lo peor.
En cuanto llegue a la nevera y mire detrás de mi la enana había desaparecido pero no tardo mucho hasta que pude ver que un par de patas blancas salían del agujero del sótano.
─ Joder!...─ dije mientras daba un par de pasos hacia atrás hasta notar la pared de la cocina contra mi espalda.
Pero enseguida pude ver a la pequeñaja que salía sonriendo con las patas que había arrancado de la araña gigante y las soltaba en los pies.
─ La madre que te parió…casi me da un infarto…─ comente mientras me sonreía mirándome como esperando que hiciera lo mismo con la otra pata que me había entregado.
─ Estupendo hoy toca carne de bicho…─ dije mientras tomaba ambas patas con cierto repelas aun estaban calientes así que las coloque sobre la mesa y empecé a darle varios golpes con el cuchillo abriendo la quitina y colocando todo lo que tenia dentro en un par de platos.
Pero al darme la vuelta pude ver que estaban las otras dos junto con la madre que parecía traer algo en la mano que enseguida puso encima de los platos.
Eran varias larvas e insectos aquello no hizo mas que revolverme el estomago mientras que la del pelo blanco miraba con cierta hambre como comían sus hermanas.
─ Eres la que mas me gustas…aunque también la que mas repelus me das…─ hable mientras abría la nevera y tomaba varias frutas.
En cuanto lo hice esta se me acerco y al cerrar la nevera pude ver de reojo un kivi que había comprado.
Tome el kivi y en cuanto le empecé a retirar la piel dura la del pelo blanco me miro abriendo los ojos todo lo que podía parecía incluso que su boca empezaba a salivar mostrándome una fila de dientes afilados.
─ Vaya…que sorpresa…─ dije mientras contrata en rodajas el kivi, después de haber terminado le puse uno delante y esta enseguida abrió la boca.
La madre se acerco pero al olerlo movió un par de veces la cabeza pero no hizo nada para detenerme.
Se lo puse en la lengua y esta enseguida empezó a masticarlo con alegría e incluso se podría decir que felicidad.
Mientras que las demás comían los insectos y la carne de las patas de la araña que había cortado, podía ver en sus caras felicidad al hacerlo.
Mientras que las demás se lanzaban a comer la madre tomaba los insectos y se los comía tranquilamente mientras miraba a sus hijas comer.
Me quede por un momento mirándola con cierta felicidad pero enseguida note como la del pelo blanco me empujaba con la cabeza haciéndome saber que quería más.
Tome un plato y puse varias frutas junto con el kivi que lo coloque por encima en rodajas, en eso al momento se puso a comer con cierta fruición.
─ Bueno ahora me toca a mi cenar…─ comente mirando como comían con ganas empecé a mirar que tenia en la nevera así que tome una ensalada esperando que la del pelo blanco no tomara la lechuga y terminara comiéndosela.
Mientras comía todo estaba en completa tranquilidad, puse algo de pollo junto con algunas nueces en la ensalada y algo de vino aunque, era mejor mantenerlo alejado de ellas.
Me senté para comer con tranquilidad mientras las demás seguían comiendo, encendí la televisión para pasar el rato.
En todo canal que cambiaba encontraba noticias sobre lo que estaba pasando y que aun no habían llegado a entrar en el edificio.
─ Que extraño podrían haberlo destruido…─ pensé puesto que les hubiera resultado fácil con aviones pero al parecer querían algo más.
Al girar la cabeza pude ver que estaban todas a mi lado tome la copa de vino y preferí no soltarla, ya que la pequeñaja estaba mirándola con cierto deseo en los ojos.
─ No, de eso nada ni se te ocurra siquiera pensarlo…─ le dije de antemano mientras parecía con ganas que le diese un poco.
Pero cuando estaba diciéndole eso a la pequeñaja pude ver de reojo en las noticias unas imágenes de la pelea que habían tenido con la araña gigante afuera de casa.
─ ¿Pero que demonios…?...─ pregunte con cierto miedo en la voz mientras miraba las imágenes que al parecer hayan sido grabadas con un móvil por alguien.
─ No, no, esto no puede ser…─ comente mientras veía las imágenes y paseaba de un lugar a otro y escuchaba los siseos y gruñidos de las chicas viendo la escena.
Pasados unos segundos de sorpresa pude escuchar como imanaban a la puerta, enseguida el primer pensamiento que me vino fue que entraran en el sótano.
─ Venga rápido al sótano…─ dije mientras apagaba la televisión y las obligaba a entrar al sótano pero en cuanto llamaron nuevamente estas giraron la cabeza y empezaron a gruñir como si hubieran reconocido a alguien detrás de la puerta.
─ Rápido tenéis que entrar…─ comente mientras veía el rostro de enfado de todas ellas y que a duras penas entraban en el sótano una vez dentro.
Me dirigí hacia la puerta para abrir, no sabia que es lo que me esperaría, pero estaba segura de que no seria nada bueno.
Mire por la mirilla y pude ver que era un par de soldados y un hombre joven de pelo castaño y liso de facciones duras, constitución normal y no era mas alto que yo, este solamente sonreía con amabilidad pero había algo que me decía que no era de fiar, bestia con una bata blanca y una ropa informal.
─ Disculpe señorita, ¿podríamos hablar un momento…?...─ cuestiono el hombre con tono de amabilidad mientras esbozaba una sonrisa que parecía forzada.
Pues la cadena y abrí la puerta entornándola y mirando con extrañeza al hombre que me había preguntado.
─ Si, dígame…─ respondí mientras miraba todo l oque daba la puerta de si viendo que había varios periodistas y gente haciendo fotos con los móviles.
─ Me llamo Alonso y me gustaría hablar con usted de las, por decirlo de alguna manera las frituras que habitan su casa…son especimenes que se han escapado de nuestras instalaciones…son muy peligrosas…me gustaría que nos la devolviese…─ dijo el hombre con mucha amabilidad mientras esbozaba una sonrisa de oreja a oreja.
─ Lo siento pero no se a lo que se refiere…─ comente intentando hacer que no sabia a lo que se había referido.
─ Me refiero a esto señorita…─ dijo Alonso sacando una tablet y mostrándome la pelea con la araña gigante en la que se podía ver claramente a las chicas como luchaban contra el insecto junto a la madre y que yo las estaba ayudando.
─ Ah, eso no se de donde salieron esas personas…pero me ayudaron contra ese bicho…─ comente intentando sacar una excusa creíble aunque sabia que no la aceptaría.
─ ¿Señorita…?...─ pregunto Alonso con la sonrisa que me ponía de los nervios.
─ Lucia…─ respondí de manera corta y seca esperando lo que me dijera.
─ Señorita Lucia podemos hacerlo por las buenas o por las malas usted decide…pero esos especimenes son nuestros…─ dijo el hombre insistiendo en que eran sus especimenes y que los obtendría de una manera u otra, sabia perfectamente que si lo hacían pro la fuerza no podría hacer nada, pero aun así tendría que aguantar lo que pudiera.
─ Lo siento… ¿pero de que compañía me ha dicho que es…?...─ cuestione esperando saber de que compañía era.
─ Injetech…una compañía farmacéutica…con sucursales en todo el mundo…─ respondió el hombre con orgullo explicándome que era una gran compañía.
─ Pues lo siento pero aquí no hay nada de lo que busca…─ dije cerrando la puerta de golpe pero sentí que algo la bloqueaba, al bajar la mirada pude ver que era la bota de un soldado.
─ Muy bien…si así es lo que quiere…se hará por las malas…─ comento el hombre amenazándome de que volverían y no podría hacer nada.
Después de eso el soldado quito el pie de la puerta y pude cerrar, tenia que hacer algo para que no se las llevaran.
─ Mierda!…─ exclame con cierta rabia pensando que no podría hacer nada por detenerlo.
Así que baje rápidamente al sótano en cuanto apenas di unos pasos la del pelo blanco se acerco olisqueándome y enseguida me dejo pasar.
Baje mientras mis zapatos se pegaban a las telarañas y crujían con cada paso que daba al llegar abajo me quede quieta viendo como la madre jugaba con la pequeña y la del pelo naranja jugaba con ella también mientras esta movía el osito de peluche de un sitio a otro.
Me acerque a estas y enseguida se detuvieron mirándome con cierta confusión, y al momento pude ver a la del pelo blanco que se me acercaba por la espalda pero permanecía a cierta distancia.
─ Lo siento pero tenéis que salir de aquí…vienen a por vosotras…─ dije mientras indicaba la ventana para que salieran.
Pero estas se quedaron extrañadas mirándome como hacia gestos parecía que no los entendían.
─ Joder…como os lo explico…─ dije mientras pensaba como decírselo dando vueltas de un lugar a otro pero en cuanto me fije pude ver a la pequeña que parecía seguirme e imitándome lo que estaba haciendo.
─ Te voy a echar mucho de menos…─ dije mientras me agachaba y le pasaba la mano por el cabello.
Esta emitía un sonido de que le gustaba o eso supuse por que la veía sonreír tranquilamente.
Empecé a hacer dibujos de un hombre y jeringuillas en cuanto hice eso estas empezaron a mirarlo con cierto interés.
Después de eso dibuje la ventana y una flecha para indicarles que se fueran, pero aun no parecían entenderlo.
─ Joder…¿Cómo so lo explico…?...─ pregunte de manera retórica mientras pensaba como hacerlo.
Y enseguida me vino una imagen a la cabeza empecé a dibujar unas jaulas y al lado el hombre, esto parecieron enseguida parecieron entenderlo puesto que un siseo de la del pelo blanco sonó detrás mía.
La madre me miro de forma seria y esta enseguida asintió y empezaron a salir por la ventana del sótano.
─ Adiós…─ dije con cierta pena mientras veía como se iban una tras otra esperaba que pudieran escapar.
Sabía perfectamente que si se quedaban terminarían de vuelta en alguna jaula y Alonso haciéndoles pruebas y experimentos.
Una vez que estuvieron fuera, abandone el sótano y tome la escoba y empecé a quitar telarañas del lugar estuve un buen rato.
Mientras recogía las telarañas del lugar empezaba a echarlas de menos incluso podía sentir como las lagrimas saltaban a mis mejillas de forma inesperada.
Al salir del sótano deje la escoba y puse la escoba en su lugar dejando todas las telarañas en el cubo de basura.
─ Bueno la menos…estaré mas tranquila…─ dije mientras me despegaba partes de la telaraña de los dedos y en ese momento pude ver el mordisco que me había dado la mujer y me había dejado esa marca.
Preferí no pensarlo e ir arriba para averiguar todo lo que podía sobre ese tal Alonso y lo que encontraba de él en Internet.
Me tumbe en la cama y empecé a teclear buscando toda la información que pude no tarde mucho ya que encontré con facilidad su facebook y varios de sus artículos sobre modificación genética y estudios en insectos.
Todo aquello me parecía bastante extraño puesto que ponía que podía crear una nueva raza de seres pensantes a partir de insectos y humanos al mismo tiempo, fue expulsado de varios sitios por sus experimentos crueles hasta que por fin topo con la compañía ultima en la que estaba trabajando.
─ Todo empieza a encajar…─ dije mientras seguía revisando su historial al parecer había sido un niño prodigio.
Estuve un buen rato empapándome de la información que estaba encontrando de paso también revise el mail de la empresa pero de momento no parecía que hubiese nada.
Mire mis e-mails para comprobar si tenía alguna carta de alguna compañera o compañero pero no parecía que nadie me hubiera escrito.
─ Esto es rarísimo…habíamos salido casi todos…─ pensé recordando antes de que sucediera lo de los insectos.
Cerré el portátil y me dispuse a ver la tele un poco, para ver si decían algo de Alonso y de las oficinas que estaban llenas de telaraña.
Pasaba los canales pero no había nada, si de muchas noticias de nuevos agujeros que se habían formado en otros sitios y otras partes que estaban siendo invadidas de la misma forma que el edificio donde trababa,
Pero cuando estaba casi para apagar la televisión, llegue a un canal al que le estaban haciendo una entrevista a Alonso, este explicaba que algunas personas habían sido puestas en cuarentena por que habían sido afectadas por los insectos y necesitaban hacerles pruebas.
La cámara pasaba pro las instalaciones de afuera en donde había varias tiendas de campaña y soldados por todas partes podía verse que varios compañero estaban en camastros inconscientes, algunos de ellos tenían esos parches de quitina mientras que Alonso explicaban que eso eran mordidas de los insectos que los habían atacado.
─ Será mentiroso!…─ exclame con enfado en mi voz mientras seguían pasando la cámara por el lugar hasta que llegaron a una tienda de campaña en donde habían varias jaulas puede ver a la madre y a las chicas que se habían ido.
Podía verles con cara de desesperación y enfado mientras intentaban salir de las jaulas, pero al parecer no estaban todas, la pelirroja parecía que había escapado, y justamente a su lado estaba el gran escarabajo que la pequeñaja había derrotado.
Podía ver a la del pelo blanco sentada y resignada, mientras que la pequeñaja estaba intentando romper los barrotes para salir por todos los medios pero al parecer no lo conseguía, la madre sin embargo podía vérsele en el rostro la preocupación e intentaba salir pero tampoco podía.
Mientras que el escarabajo gigante estaba rodeado por cuerdas que le mantenían en el suelo se podía escuchar como chillaba e intentaba ponerse de pie.
─ Doctor Alonso… ¿Qué son estas criaturas…?...─ pregunto el entrevistador mientras pasaban las cámaras por las criaturas en eso pude ver como alonso empezaba a caminar y tomaba un aparato y enseguida le dio un calambrazo a la pequeñaja que reboto contra la jaula.
La madre empezó a gruñir con fuerza mientras que la del pelo blanco siseaba amenazándolo, pero en cuanto Alonso se acercaba a las jaulas estas retrocedían de inmediato.
─ Estas criaturas son una evolución extraña de los insectos que hasta hoy han permanecidas ocultas…intentando adaptarse a nuestra sociedad como espías…Necesitaremos hacerles pruebas para averiguarlo todo sobre las criaturas…─ dijo Alonso mientras explicaba sobre los estudios que había echo sobre las criaturas.
─ Será hijo de puta!...─ exclame mientras pagaba la televisión y en eso escuche un sonido en el sótano que me sobresalto.
En seguida me levante y baje las escaleras encendí la luz para ver de que se trataba, pensé que podría ser Fluffy aunque me resultaría raro que hubiera escapado de esa araña.
─ ¿Quién esta ahí…?...─ pregunte mientras bajaba con cierto miedo en el cuerpo pero enseguida este desapareció al escuchar un gruñido que me resultaba muy familiar así que baje rápidamente pero aun así no encontraba a nadie todo estaba a oscuras, solo veía muebles por todos lados.
─ Las luces…─ me di la vuelta rápidamente y en cuanto puse el pie en el primer escalón note como algo me abrazaba la pierna y temblaba.
─ AAAAHHHH!!!...─ grite con fuerza pero no me moví ni un centímetro para cuando mire pude ver que era la pelirroja que parecía estar asustada y me abrazaba con fuerza.
─ ¿Pero como…?...─ pregunte mientras me agachaba y le empezaba a acariciar el pelo suavemente para que se calmara un poco cuando ya estaba algo calmada me soltó y me miro con cara de pena mientras emitía sonidos lastimeros podía ver que tenia varias marcas de arañazos sobre su cuerpo y varias quemaduras en su rostro incluso en su brazo todavía había una aguja clavada, parte de su vestido estaba echo polvo incluso sus zapatos estaban destrozados.
─ Ese tipo es un monstruo…─ dije mientras acercaba mi mano a donde tenia clavada la aguja para sacársela esta permanecía atenta y mirándome con confusión.
─ Te voy a quitar esto…espero que no te duela…─ dije mientras ponía mis dedos sobre la aguja y tiraba rápidamente en cuanto la saque la pobre emitió un sonido de dolor y después no hizo nada mas que abrazarme.
─ Muy bien lo primero que tenemos que hacer es que descanses…─ comente mientras le tomaba la mano para subir arriba pero esta empezó a moverse rápidamente para que saliera del sitio y fuera a rescatar a las demás.
─ Si, lo se…pero ahora no podemos hacer nada y tu estas echa polvo…─ comente mientras seguía dando brincos y tirando para que saliera de la casa, se que tenia razón pero no podía hacer mucho en su estado.
En un momento de su velocidad cayo al suelo pensé que seria por cansancio, la tome en brazos y fui hacia arriba para que descansara.
La tumbe sobre la cama y empecé a quitarle la ropa para remendarla al menos un poco y buscar algo que le sirviera.
─ Descansa…─ dije llevándome la ropa para remendarla, al llegar la sofá saque la caja de costura y me puse a hacerlo, no es que hubiera cosido mucho en mi vida pero bueno algo sabia.
Estuve un buen rato después de haber echo lo que había podido me fui hacia la cocina para comprobar que tenia para que comiera y encontré un plato con parte de esa gelatina verde que había probado.
─ Al menos se recuperara…─ hable mientras tomaba el plato y caminaba hacia las escaleras, al llegar al dormitorio la vi durmiendo placidamente, parecía un angelito extraño en cierto sentido.
Sin hacer ruido coloque el plato en la mesita de noche y me acosté a su lado en cuanto lo hice esta se acurruco como si fuera su madre la que la estuviera abrazando.
Solamente le pase la mano por el pelo suavemente durante un tiempo mientras escuchaba como de vez en cunado soltaba sonido lastimeros y movía la mano como queriendo encontrar a sus hermanas.
Poco a poco sin quererlo siquiera me fui quedando dormida la mismo tiempo, no se ni el tiempo que pase pero cuando me desperté ya era de noche.
La pelirroja empezaba a despertarse y enseguida tome el plato y se lo ofrecí para que se recuperara algo.
Enseguida se lo comió con ganas parecía que no había comido en un buen tiempo en cuanto termino empezó a dar brincos en la cama como queriendo que me levantara.
─ Vale ya me levanto…─ dije mientras esta seguía botando a mi lado después salio de la habitación a toda prisa esperándome al final de la escalera completamente nerviosa.
─ ¿Pero se puede saber que te pasa…?...─ pregunte mientras bajaba despedazándome y bostezando, enseguida mire por la ventanilla no parecía haber muchos guardias alrededor del agujero.
Seguí bajando las escaleras para cuando llegue a donde estaba, esta entro rápidamente en el agujero y bajo al sótano.
─ ¿Para que quieras que te siga…?...─ pregunte aun sabiendo que no obtendría respuesta baje la escalera y llegue a donde estaba, la pelirroja nerviosa de un lugar a otro apuntando hacia la ventana.
─ ¿No querrás que vayamos a rescatarlas…? es imposible, las han capturado el ejercito…─ dije pensando que no me iba a entender sin embargo se me acerco y me tomo de la mano empezó a tirar de mi con fuerza para que fuera hacia la ventana rota del sótano para ir con ella mientras emitía unos sonidos extraños que me parecían de pena.
Aunque la verdad no sabía que hacer, además era la única persona que conocía y en parte era mi responsabilidad.
Por unos segundos me quede mirando a la pobre que continuaba tirando de mi mano para que la siguiera hasta que mire en mi otro brazo y vi el símbolo que me había dejado la madre la morderme, pensé que era parte de su familia y tenia que ayudarla.
─ Muy bien espera aquí un momento…─ dije con convicción puesto que sabía que ellas y también me ayudarían si estuviera en peligro.
Subí las escaleras rápidamente y al llegar ala habitación tome una mochila e introducí algo de ropa y pase al cuarto de baño tomando un botiquín que tenia, después de haber metido lo que suponía que necesitaría me coloque la mochila y saque valor de donde no tenía para enfrentarme a todo.
Baje las escaleras y volví a mirar por la ventana viendo que todo estaba a oscuras y en silencio, los focos iluminaban el agujero que estaba rodeado por focos y por un par de soldados.
─ Muy bien veremos como entramos…─ dije pensando que iríamos directamente por el suelo ya que a esa hora no había ningún vehiculo.
Baje las escaleras y escuche unos pasos rápidos que iban de un lugar a otro para cuando estuve abajo pude ver a la pequeña que daba vueltas nerviosa esperándome.
─ Tranquila ya vamos…─ dije pensando en l oque tendríamos que hacer y buscar una solución para poder entrar pero enseguida esta se lanzo pro la ventana.
─ Pero que haces loca…espera!...─ exclame sin darme cuenta y enseguida me tape la boca, subí rápidamente y salí por la ventana algo dificultosamente para cuando logre hacerlo pude ver a los soldados que estaban tirados en el suelo.
─ Espero que no los hayas matado…─ dije mientras caminaba hacia ellos y le puse la mano en el cuello comprobando que siguieran vivos, al menos solo estaban inconscientes pero tenían un buen mordisco en los brazos.
Cuando gire la cabeza pude ver que la pelirroja estaba toqueteando un arma y mirando a través del canon.
─ No, eso no lo hagas…mejor dejamos el arma en su lugar…─ dije mientras intentaba tomar el arma y devolverla a su lugar pero esta empezó a moverla de un lugar a otro como hacia la pequeñaja.
─ Te quieres estar quieta…─ dije mientras intentaba hacer que se detuviera pero en un momento el arma se disparo y esta enseguida la soltó y salio corriendo hacia el agujero.
─ La madre que te parió!...empezamos bien…─ dije mientras la veía que se metía en el agujero con rapidez.
─ Si claro ahora huye…─ comente mientras veía el arma humeante y escuchaba Blas sirenas que se habían activado.
Como pude me acerque al agujero y empecé a descender mientras escuchaba los pasos de los soldados que se aproximaban para saber que es lo que había pasado.
Baje rápidamente mientras veía las linternas de los soldados iluminar el agujero por suerte no llegaron a enfocarnos y logramos llegar abajo.
La pelirroja podía verse que estaba nerviosa por el sonido de la pistola y estaba temblando.
─ Es mejor que te calmes un poco…─ hable mientras me acercaba a esta y le acariciaba el pelo y le ofrecía un caramelo.
Podía notarse la humedad por suerte había varias setas y hongos bio luminiscentes por el lugar así que aunque hubiese algo de luz mis ojos les costo algo acostumbrarse.
En cuanto se termino de comer el caramelo pude ver que estaba un poco más calmada, pensé en el camino que nos quedaría hasta llegar a los edificios.
El lugar era enorme y estaba lleno de agujeros por todas partes, lo mas seguro serian los túneles del nido.
─ Bueno ¿ahora por donde vamos…?...─ pregunte mientras veía la cantidad de agujeros que había por la pared y que cualquiera podría llevarnos a algún nido o a algo peor.
Pensé que la ciudad estaba infectada por esos bichos pero lo que no lograba saber era como habían aparecido.
La pelirroja anduvo unos pasos y se detuvo enseguida empezó a olisquear el ambiente, después de eso empezó a emitir unos sonidos hacia todos los túneles.
Me quede algo extrañada, pero pasados unos segundos pareció que estaba mas contenta y se me acerco agarrándome de la mano.
─ Vaya…parece que las has encontrado…─ comente y empecé a caminar por esos túneles con algo de dificultad algunos eran mas estrechos de lo esperado de vez encunado veíamos algún bicho que pasaba por la zona pero no parecía que nos hiciera nada.
En cuanto salimos de unos de los túneles llegamos a otro que era un cruce y esta vez podía ver la preocupación en el rostro de la pelirroja.
─ ¿Qué pasa…?...¿has perdido el rastro…?...─ pensé mientras la veía ir a de un agujero a otro y enseguida se detuvo como si estuviera paralizada en la entrada de un túnel.
Me acerque lentamente mientras la llamaba pero no parecía reaccionar de ninguna forma.
Enseguida un sonido fue como si atravesase mi cerebro y empezaron a dolerme los oídos.
─ Otra vez tu…pero esta vez vengo preparada…─ dije mientras que a duras penas miraba en la mochila y encontraba un par de tapones para los oídos.
─ Esto esta mejor…─ dije mientras el dolor se calmaba un poco pero en ese momento pude ver como la pelirroja se giraba parecía estar en trance incluso los ojos los tenia en blanco.
─ ¿Te encuentras bien…?...─ pregunte con algo de miedo pero en cuanto termine de hablar una ráfaga me impactara cayendo al suelo y rodando varios metros por el suelo.
─ Auch!... ¿pero que demonios te ocurre…?...─ pregunte con cierta rabia y miedo en mi voz pero enseguida supuse que el sonido de la reina le había afectado y al no estar la madre que pudiera neutralizarlo estaba bajo su control y no sabia como detenerla….
FIN DEL CAPITULO 1
P.D: Bueno aqui dejo el siguiente capitulo espero que os guste a todos y muchas gracias

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