Mazoku
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3.608 ATC
VIENTO NEGRO
─ Venga despierta a esa puta…─ dijo una voz masculina que no me sonaba de nada, aunque tal como estaba era imposible que pudiera saber quien era.
Podia sentir como la sangre me resbalaba por la cara, cayendo lentamente, intente abrir los ojos y centrarme puesto que la cabeza me dolía horriblemente y no estaba muy segura de cómo habia pasado aquello.
─ Vaya parece que nuestra estrella principal se ha despertado…─ comento otra voz algo chillona mientras escuchaba como se movía de un lugar a otro.
Probé a mover los brazos y las piernas pero me fue imposible cuando mire estaba atada, las extremidades las tenia inmovilizadas a unos postes de madera.
─ Por favor…soltadme no se lo diré a nadie…haré lo que queráis…─ suplicaba una y otra vez, no sabia para que me querían ni lo que me iban a hacer.
Cuando mire mi cuerpo estaba completamente desnudo y tenia unos dibujos de color rojo sangre sobre mi cuerpo.
─ No te preocupes... estoy seguro que harás lo que queremos…─ hablo otra voz que provenía desde mi espalda.
─ Por favor soltadme…─ repetía una y otra vez intentando que se apiadaran de mi pero parecia ser imposible.
─ Haz que se calle de una vez!…─ exclamo uno de los hombres que se levanto un tanto alterado.
Otro de ellos se acerco y me metió un pañuelo en la boca para que no pudiera pronunciar palabra.
─ Es mejor que nos vayamos preparando…─ dijo el otro y empecé a escuchar como se movía detrás de mi lentamente y cuando estuvo delante sentí un golpe en mi rostro que prácticamente me dejo semi inconsciente, mi mente viajo antes de llegar a esta situación…
Antes de que todo esto pasara estaba en un saloon en un pueblo cualquiera, era una de las prostitutas que siempre se acerca a los que entran para que el cliente siga gastando y sacarse algo de dinero.
Antes de salir esa noche estaba en el piso de arriba en una habitacion muy modesta con solo una cama, una mesilla a su lado y una mesa con un espejo y una palangana con agua, la ventana daba a la calle de la que se podia escuchar las carretas sus idas y venidas.
En ese momento estaba arreglándome y poniéndome algo de maquillaje para pasar esa noche cuando escuche como alguien llamaba a la puerta.
─ Adelante…─ dije mientras me colocaba un pendiente y terminaba de pintarme los labios.
─ Venga Laura que empiezan a entrar clientes y Jack esta impacientándose…─ comento Mary con algo de desden pero no era para menos puesto que cada noche era lo mismo ella era una de las veteranas era un poco mas alta que yo su piel era oscura lo mismo que sus ojos y sus facciones suaves y redondeadas las manos eran muy suaves de vez en cuando echaba una mirada a sus pechos que eran mas grandes que los míos.
Me puse algo mas de pintalabios y un poco de polvos sobre el pecho y me levante rápidamente, pensé que era otra noche que resultaría aburrida como siempre, aunque no me esperaba lo que iría a pasar aquello lo cambiaria todo.
Baje sonriendo de manera falsa como siempre hago y Saloon estaba lleno escuchaba la música de costumbre una y otra noche y como algunas chicas estaban paseando entre los que entraban intentando que los invitaran a algo.
El ambiente estaba muy animado y los hombres estaban discutiendo como siempre, pedían bebidas y como de costumbre los mismos estaban en una mesa jugando al poker.
Baje por las escaleras con paso contoneante haciéndome notar mientras podia observar como algunos ojos me miraban como si me desnudaran y me dirigí hacia la barra.
Mis ojos empezaron a mirar a todos los que habían en esta y me fije en un hombre bastante alto y corpulento en esto, él giro la cabeza y por un instante fue como si todo el mundo desapareciera incluso se podría decir que sentí un escalofrió recorrerme la espalda, sus ojos eran de un color negro profundo casi se podia decir que no tenia pupila, sus rasgos eran muy marcados y cuadriculados en su mejilla tenia una cicatriz que le recorría toda la mejilla tenia una barba de unos tres días, bestia como uno mas pero sabia perfectamente que no lo era, en su cinturón llevaba dos pistolas la empuñadura era de color rojo brillante cosa que me extraño bastante.
Pero aun así me dirigí hacia el y este levanto brevemente el sombrero como saludo, me coloque a su derecha y me quede mirándolo por un instante.
─ ¿Me invitas a algo cariño…?...─ pregunte de manera insinuante, el tipo se me quedo mirando y miro al camarero.
─ Dos whiskys…─ hablo mi acompañante y al momento Jack nos sirvió dos vasos, lo tome y lo alce levemente para darle las gracias por el trago.
Mi acompañante tomo el vaso y de un trago se lo bebió por un momento me parecia perderme en aquellos ojos negros como la noche incluso se podia decir que sentía miedo.
─ Si quieres podemos subir para pasar un buen rato…─ comente de manera insinuante pensando en que podría ganar algo de dinero.
Le tome de la mano y en cuanto lo hice pude ver como la puerta del saloon se abría y entraban dos hombres ataviados con las típicas ropas vaqueras pero en su cinturón llevaban las armas de empuñadura roja pero aun mas inquietante, sus ojos eran de un color amarillo y sus bocas estaban cosidas con un cordel rojo, aunque parecia que nadie se habia dado cuenta.
Por un instante ,e quede mirándolos de forma extraña y confusa al mismo tiempo de momento pareció que nadie se daba cuenta.
─ Venga cariño no puedo esperar mas…─ dijo el tipo que tiro de mi por un momento, preferi no pensar en eso pero me extrañaba muchísimo.
No tarde en subir unos peldaños mas cuando escuche un disparo y despues la gente gritando gire la cabeza y pude ver como aquellos tipos estaban disparando a todo lo que se movía, intente moverme para bajar pero aquel tipo apretó mi mano con fuerza, gire la cabeza y pude ver como aquel rostro cambiaba lentamente y como se afilaba, aquellos bellos ojos negros se tornaron una tortura el verlos y el miedo recorrió mi cuerpo.
Intente soltarme pero era imposible pude ver como aquellos tipos acaban con todo el mundo, incluso con mi amiga que recibió varios disparos.
─ Vamos cariño a pasarlo bien…─ dijo aquel tipo con una voz que parecia salir del mismo infierno cosa que me helo la sangre.
─ NOOO!!, SUELTAME!, POR FAVOR…─ grite una y otra vez viendo como el saloon se habia teñido con la sangre de los que estaban allí, charcos por todas partes incluso manchas en las paredes, el olor metálico se me metió en la nariz y no podia quitármelo de encima.
Aquella mezcla entre alcohol y sangre era repugnante, aquellos tipos caminaron entre los muertos y a los que aun seguían vivos los tomaban de la cabeza y los degollaban.
Pude ver con horror como tomaron la cabeza de mi amiga y la levantaron brevemente, esta aun respiraba con dificultad pero seguia viva.
El cuchillo de aquel tipo se puso en su garganta y sin sentir la mas mínima piedad lo movió a lo largo del cuello haciendo que la sangre brotara del mismo a chorros manchando el suelo aun mas.
─ NOOO!!!...─ grite con todas mis fuerzas moviéndome lo que podia e intentando soltarme pero era imposible.
Podia sentir las lagrimas rodar por mi mejilla, no sabia que hacer y no sabia por que seguia viva.
De repente escuche otro disparo provenir de afuera, pensé que por lo menos había venido el sheriff.
Estuve un poco mas relajada pensando que este se ocuparía de ellos, por la puerta entro un hombre algo mayor con un bigote de color negro en su rostro habia un parche cubriendo su ojo izquierdo, sus rasgos eran duros y marcados por suerte venia con dos de sus ayudantes.
─ Muy bien chico sal afuera, estáis detenidos…─ dijo la voz del sheriff, aquello hizo que me tranquilizara un poco.
─ Si nos quiere es mejor que entre…─ dijo uno de los tipos retándolo con valentía o locura no sabría que es lo que era.
El sheriff entro en el lugar y viendo aquel espectáculo, pude ver como su rostro se endureció aun mas, a cada paso la sangre del suelo hacia un sonido asqueroso, los ayudantes entre tanto casi parecían vomitar al ver aquello.
─ Soltad las armas…─ dijo el sheriff de forma dura e implacable mientras sacaba el arma y sus ayudantes les apuntaban con unos rifles.
─ Muy bien usted gana…─ hablo uno de ellos aunque con un tono algo extraño, seguidamente soltaron las pistolas.
Los ayudantes se acercaron apuntándoles con las armas algo nerviosos, desde mi posición sin embargo pude ver como desenvainaban los cuchillos aunque me extrañaban puesto que era una locura.
Aquellos tipos se lanzaron por los ayudantes del sheriff a toda prisa, no pudieron hacer mas que empezar a disparar podia escuchar aquel ruido espantoso y como los cartuchos caían al suelo a cámara lenta fue una locura.
Las balas impactaron en sus cuerpos pero fue como si no pasara nada, cuando estuvieron a su altura solo escuche un sonido muy leve y como la cara de los ayudantes habían cambiado de golpe y un rastro de sangre que salía por sus bocas.
Despues de aquello no pude mas que ponerme la mano en la boca, aquello era imposible, despues escuche un crujir de músculos asqueroso y como las cabezas de esos tipos bajaban de golpe sobre los cuellos de aquellos chicos, así estuvieron unos segundos, el silencio inundo el lugar.
Despues pude ver como un chorro de sangre salía de sus cuellos y sus cuerpos se desplomaban en el suelo.
─ Un poco amargo para mi gusto…─ dijo uno de ellos mientras escupía un trozo de carne del cuello del ayudante.
El sheriff retrocedió unos pasos sacando las pistolas con miedo en su rostro, aun así no podia apartar la mirada de los pobres chicos.
─ ¿Pero que coño sois…?...─ cuestiono el sheriff mientras apretaba el gatillo repetidamente y empezaba a dispararles.
Los disparos se sucedían uno detrás de otro impactando en el cuerpo de aquellos tipos pero no parecia afectarles.
Uno de ellos rápidamente se lanzo por este y cuando estuvo a su altura escuche, el mismo sonido asqueroso y como la cara del sheriff se trasformaba radicalmente mientras una buena cantidad de sangre salía por su boca.
Despues de eso este cayo al suelo de golpe desplomándose como un peso muerto mientras, ese tipo escupía en el suelo otro trozo de carne y hueso.
Se giro y me miro los cordeles que ataban su boca se habían roto y ahora mostraba una mucho mas grande y amplia con unos dientes afilados como cuchillas de los cuales goteaba sangre.
Mi cuerpo temblaba como una hoja, pero mi mente hizo que me centrara en lo que me pasaría si dejara que aquellos tipos se lanzaran sobre mi pero aún pensaba por que seguia viva.
Enseguida recordé el cuchillo que siempre guardo en la bota por si acaso, así que me agache y sacándolo se lo clave en la mano aquel tipo grito con fuerza y me soltó.
Aproveche la ocasión para bajar las escaleras a toda prisa escuchando el chapoteo de la sangre que se producía a cada paso.
Pero la llegar a la altura de aquellas cosas uno de ellos movió la mano y sentí como me daba en la cara y salí despedida por los aires a unos metros, el golpe habia sido brutal ni siquiera sabia como aun seguia estando consciente.
─ So...co…rro…─ hable de manera casi susurrando puesto que el golpe había sido durísimo, pero no pude ver nadie en la calle, el sitio estaba desierto.
─ Es mejor que no compliques las cosas…─ dijo uno de ellos acercándose lentamente sin prisa alguna.
Intente arrastrarme todo lo que pude pero era imposible casi ni podia ponerme de pie debido al golpe, sentía las piernas entumecidas y seguramente me habría roto algún hueso.
─ Por favor…no me hagáis daño….no quiero morir…─ dije mientras tragaba saliva y sentía mi respiración, y también el sabor metálico de la sangre en mi boca.
─ No te preocupes…para ti tenemos algo especial…─ hablo aquel tipo y despues me propino un puñetazo que me dejo inconsciente y hasta aquí es lo que recuerdo….
Despues de esto aquí me encuentro rodeada por estos tipos y apunto de morir, rezándole a dios y si que existe me ayude.
En lo que podia ver notaba como la sangre me rodaba por el rostro y nublaba mis ojos, lo veía todo de color rojo, y lo poco que podia atisbar no me gustaba.
Aquel tipo se acercaba lentamente con un cuchillo en la mano y cuando estuvo a mi altura note como la hoja atravesaba mi carne y empezaba a subir lentamente.
El dolor era insoportable notaba como mi vida se escapaba de mi cuerpo y como poco a poco perdía la consciencia.
La sangre salía de mi cuerpo a chorros rodando por mis piernas sintiéndola caliente y escuchando el sonido de mis órganos internos romperse.
Solo deseaba morir ya, intente gritar pero no salía ningún sonido de mi garganta, en ese momento antes de caer muerta pensé en mi amiga y esperaba estar con ella.
En el ultimo momento cuando ya casi tenia los ojos cerrados pude observar como uno de aquellos tipos caía al suelo y su cuerpo de golpe se prendía en un fuego de color azul intenso.
Su grito fue devastador llenando el lugar en el que estabamos y rompiendo el silencio de la noche, incluso algún coyote empezó a aullar.
Los otros tipos se dieron la vuelta de inmediato mirando hacia todas partes con las armas desenfundadas.
No duro mucho tiempo hasta que su amigo cayera la suelo consumido por aquel fuego extraño y pegando gritos de dolor que se clavaron en mi mente.
─ ¿Quién eres…?...¿Crees que la oscuridad puede ayudarte…?...─ pregunto uno de ellos mientras se movía de manera nerviosa son el arma en la mano.
Poco a poco fui perdiendo la consciencia y los ojos se me cerraron solo escuche los gritos de aquellos tipos y despues de aquello solo la oscuridad y el frío.
Cuando abrí los ojos me encontré en el mismo sitio pero parecia deformado, solo había oscuridad y no estaba atada, aquellos tipos no estaban por ningún lado y no se escuchaba ningún animal.
Me mire en donde debía de tener aquella herida pero no había nada era como si me hubiera curado milagrosamente, era imposible.
No tenia sangre por ninguna parte delante mía habia una hoguera de color azul intenso, me acerque a esta lentamente para poder entrar en calor, pero al acercar las manos no sentí nada, parecia estar helada.
No sabia que hacer ni a donde ir solamente me senté en el suelo, esperando al menos que se hiciera de día.
Cuando estaba así note como si algo se desplazara rápidamente detrás de mi fue una sensación algo extraña gire la cabeza pero no había nadie, casi instantáneamente sentí como si alguien estuviera observándome.
─ ¿Quién eres…?...Déjate ver…Si eres quien me has salvado te doy las gracias…─ hable mientras me levantaba y me alejaba unos pasos de la fogata, mis pasos eran temerosos.
No recibí ninguna contestación en su caso pude ver como aquel fuego extraño se elevaba de golpe en una ráfaga y la imagen que dibujo fueron unos ojos y una sonrisa maléfica.
Aquello me dio un escalofrió por toda la espalda, retrocedí un par de pasos mas para mantener cierta seguridad.
─ Muchas gracias por salvarme…─ hable agradeciéndole por lo que supuestamente había echo.
Pero en aquel momento aquellos ojos se lanzaron por mi, intente moverme pero me resultaba imposible, cuando tocaron mi piel la sentí como ardía, aquel dolor recorrerme el cuerpo por completo.
Mis gritos rasgaron aquel silencio mientras escuchaba como una risa demoníaca en mis oidos, sabia que en breve estaría muerta.
Pero al abrir los ojos me encontré tumbada en el mismo lugar y con una manta encima, me sobresalte de inmediato y me puse de pie.
Delante mía habia una figura que estaba en cuclillas y portaba un tocado de plumas que parecia estar cantando alguna especie de canción extraña.
Pude ver que la hoguera tenia el color normal y en lesuelo habia varios montones de cenizas supuse enseguida que eran aquellos tipos, revise mi estomago y no encontré ninguna herida.
─ ¿Qué me ha pasado…?...¿Quien eres…?...─ retrocedí unos pasos y enseguida tropecé cayendo al suelo.
Aquella figura se levanto y se me acerco y me ofreció la mano para ayudarme, temerosa de ofrecérsela se la di y me levante acercándome a la hoguera.
Cuando estuvimos cerca pude ver que se trataba de una mujer tenia el rostro pintado de símbolos extraños de color rojo no parecia ser mas joven que yo, sus vestiduras eran bastante simples pero no sabia a que tribu pertenecía.
Me senté cerca de la hoguera y esta enseguida me ofreció algo para comer, un trozo de carne que estaba en la hoguera.
Enseguida tome y empecé a comer, tenia muchísima hambre, y eso era extraño puesto que debería de estar muerta despues de lo que habia pasado.
─ Muchas gracias por todo esto…¿Quién eres…?...¿Entiendes lo que digo…?...─ cuestione una y otra vez intentando averiguar algo de mi acompañante.
Auqneu esta solamente alzo la mirada un momento y me miro con unos ojos de color negro que parecían relumbrar con el fuego.
─ Si te entiendo…─ contesto de manera sobria y algo tétrica a una de mis preguntas.
─ ¿Cómo es que sigo viva…?...Debería de estar muerta despues de l oque me ha pasado…y no tengo ni una sola cicatriz…─ dije mientras me pasaba la mano por el abdomen sin encontrar siguiera una cicatriz.
─ Fuiste sacrificada por unos demonios…por suerte te encontré y pude salvarte a tiempo…─ fueron unas palabras algo sobrias y llenas de misterio puesto que la herida que tenia me hubiera matado de inmediato.
─ ¿Demonios…?...Lo dudo, solo eran unos tipos locos nada mas…─ dije con ironía puesto que aquello me pareció una locura aunque lo que había visto me parecia raro.
Como un relámpago aquella figura se levanto y se lanzo por mí, puso sus manos a los lados de mi cabeza y me miro fijamente de pronto una serie de imágenes invadieron mi mente de aquellos tipos matando y haciendo carnicerías allí donde iban solo veía sangre gente muerta otras pidiendo ayuda, pude ver miembros sanguinolentos por todas partes y aquellos tipos riéndose de manera diabólica.
Pasados unos segundos que me parecieron horas me soltó la cabeza y no pude mas que girarla y empezar a vomitar.
─ ¿Pero que me has hecho…?...¿Que era eso…?...─ pregunte de manera mareada mientras me levantaba intente sostenerme de pie pero me era imposible avance unos cuantos pasos hasta que de nuevo caí al suelo inconsciente.
Cuando abrí los ojos pude contemplar que era de día, y aquella persona estaba aun en el mismo sitio.
─ Ya despertaste…─ dijo mientras se levantaba y se acercaba.
─ Aléjate de mi…No te acerques...¿Que es lo que me has hecho…?...─ cuestione una y otra vez mientras retrocedía unos pasos.
En cuanto estuvo a mi altura puso su mano en mi pecho pude sentir que era calida y algo áspera.
─ Tu corazón esta lleno de odio y venganza…Si quieres venganza yo puedo ofrecerte lo necesario para que la cumplas…─ dijo aquella figura mientras me miraba fijamente a los ojos.
─ Mira te doy las gracias por todo lo que has hecho y por haberme salvado la vida…pero no quería verme involucrada en esto…así que mejor que te busques a otra…Ahora si tienes algo de ropa que me pueda poner…te dejare en paz…─ conteste de manera para que se enterara, puesto que todo aquello no me importaba y si le agradecía por haberme salvado, auqneu sus palabras resonaron en cierta forma en mi interior.
Solamente me sonrió de manera extraña y miro hacia el caballo, me acerque a este y saque algo de ropa de sus alforjas.
Me puse una camisa de color blanco y unos pantalones marrones, seguidamente unas botas y un sombrero.
─ Gracias por todo…─ hable agradeciéndole haberme mantenido con vida y ayudado, pero tenia que salir de allí y volver al pueblo.
Arree el caballo y empecé mi camino por suerte cocina el lugar donde estaba y tenia un trecho largo.
El sol comenzaba a despuntar en el desierto rocoso dándole un aspecto rojizo al paisaje, el aire era algo calido, sabia que la temperatura subiría mas, podia escuchar el graznido de algún buitre.
Apreté las espuelas para darle velocidad al caballo, cuando al fin pensé que estaría cerca pude ver una columna de humo blanco que salí de la misma dirección en la que estaba el pueblo, acelere al caballo para llegar rápidamente.
Cuando al fin estuve cerca baje del animal y me quede horrorizada, el pueblo habia sido quemado por completo, podia ver que habia gente carbonizada por todas partes y el olor a carne quemada y madrea estaba mezclado, algunos buitres revoloteaban otros estaba picoteando los cadáveres carbonizados.
Avance por el pueblo lentamente mirando hacia todas partes por si hubiera algún sobreviviente, cuando llegue la centro del pueblo pude ver que habia varias estacas en el suelo con cabezas clavadas en ellas.
Estas aun soltaban sangre y habia algunos cuervos picoteando los ojos, aquello hizo que casi vomitara, podia verse los huecos de los ojos y la carne desgarrada mostrando partes del cráneo.
De entre las cabezas pude reconocer que una de ellas era el Sheriff y otra mi amiga del Saloon aquello hizo que me arrodillara llena de tristeza e ira.
Golpee varias veces el suelo maldiciendo a aquellos tipos aunque sabían que habían tenido su merecido.
─ ¿Por qué…?...─ pregunte intentando averiguar la respuesta y de que yo estuviera viva.
─ Soco…rro…─ escuche una voz proveniente de una de las estructuras que aun estaban humeantes.
Al girar la cabeza pude ver una niña no mas grande que yo que tenia la ropa desgarrada y quemada que aparecía entre los escombros.
Me acerque a esta para ayudarla a salir del lugar, la niña estaba asustada y temerosa al verme, pensaría que lo mas seguro fuera uno de ellos.
─ No tengas miedo, se han ido…─ dije ofreciéndole mi mano, para ayudarla a salir de los escombros,
Cuando estuvo fuera de los mismos se quedo mirando las cabezas empaladas enseguida me acerque donde estaba.
─ Cierra los ojos rápido…─ hable intentando que no mirara aquella atrocidad y al menos poder salvarla de alguna forma.
Aunque la niña no pronuncio ni una sola palabra, al parecer ya estaba traumatizada de alguna forma.
Cuando tome a la niña en brazos y salí del pueblo puesto que no tenia nada mas que hacer allí.
De repente sentí un dolor punzante en la cabeza como si estuviera atravesándome el cerebro con una aguja punzante al rojo vivo.
Solté al a niña y esta se me quedo mirando extrañada por lo que hacia retrocedí unos pasos llevándome las manos a la cabeza y despues de unos segundos que me parecieron horas se apodero de mi un dolor en mi sexo, no sabia por que seria aquello.
Pero sentí como si algo desde dentro estuviera apoderándose de mi, como si algo se abriera paso desde lo mas profundo de mi cuerpo y yo empezara a desaparecer.
─ Señora…¿le ocurre algo…?...─ pregunto la niña asustada mientras retrocedía unos pasos con aquellos dolores que azotaban mi cuerpo parecia como si me perdiera en un abismo de sangre y dolor.
Podia sentir como los ojos empezaban a arderme por dentro y como un ansia que nunca antes había tenido se apoderara de mi.
─ Aléjate de mi…rápido…─ dije intentando que la niña se alejara todo lo que pudiera puesto que lo que fuera por salir no seria nada bueno.
De pronto aquella cosa salio a la superficie pude verme como las uñas de las manos se alargaban afilándose como cuchillas cuando levanté la cabeza vi aquella pobre niña corriendo intentando escapar.
Podia oler su fragancia y como su miedo la inundaba no pude mas que relamerme y de un movimiento ágil llegue a donde se encontraba y la tome en mis brazos.
Podia ver el miedo y el horror en su rostro y como las lagrimas brotaban de sus ojos aquello era como música celestial para mi.
Acerque mi cara hacia la suya y saque la lengua temblorosamente le lamí la mejilla aquel sabor se apodero de mi lengua era maravilloso.
La pobre muchacha no llego a pronunciar una palabra mas moví mis manos y escuche aquel sonido como si se partiera una rama habia roto su cuello, pude ver su ultima expresion que estaba horrorizada por el miedo.
Despues de aquello no sentía ningún remordimiento ni culpa por lo que habia echo, al momento tire de sus brazos todo l oque pude y aquellos se desencajaron soltando un chorro de sangre, pude escuchar el chasquido de sus huesos y el retorcer de los músculos, seguidamente empecé a lamer la sangre que salía de estos y comencé a dar mordiscos, podia sentir aquella carne joven y tierna entre mis dientes y su masticar me producía un gran placer.
Cada vez quería mas y mas no pude hacer mas que seguir con aquel festín macabro, de un puñetazo en el pecho escuche como sus huesos crujían y despues de aquello metí aquellas garras y lo desgarre con fuerza haciendo que la sangre brotara por todas partes pude ver todos sus órganos internos y como el calor de su cuerpo se desprendía.
Tome el corazón entre mis manos sintiendo el calor y como rebosaba sangre, de un tirón lo arranque de su cuerpo y alzándolo por encima de mi cabeza lo apreté con fuerza para descargar la sangre que tuviera y poder bebérmela.
Podia sentir como se deslizaba por mi garganta aquel preciado liquido, despues de aquello de un par de mordiscos me lo trague, continué con aquel festín durante un buen tiempo hasta que al fin aquella cosa estaba saciada.
Mientras sostenía el hígado entre mis manos, recupere mi cuerpo y pude ver horrorizada como había destrozado aquella pobre niña inocente, su cuerpo estaba desmembrado pro completo no pude mas que girar la cabeza y empezar a vomitar por lo que habia echo.
─ No, ¿pero que he echo…?...¿En que me has convertido…?...─ cuestione una y otra vez esperando obtener respuesta pero no fue así puesto que la habia dejado atrás aquella Shaman, pero tenia que volver para saber que es lo que era.
Me mire de nuevo a las manos y las vi completamente normales, al menos todo aquello habia pasado, pero no podia soportar la culpa de haber matado a un inocente.
Me acerque donde había dejado el caballo y me monte en dirección nuevamente hacia donde estaba la Shaman.
Anduve un buen tiempo hasta llegar al mismo lugar pero ella no se encontraba allí viendo que el sol apretaba decidí sentarme y esperarla hasta que llegara la noche.
Así estuve un buen rato hasta que poco a poco el sol empezó a desaparecer por el horizonte y cuando los ojos empezaban a cerrárseme por el sueño los abrí de golpe y pude comprobar que allí estaba la Shaman
¿En que me has convertido…?...¿Que me has hecho…?...Quítamelo de inmediato…Acabo de matar a una pobre chica inocente incluso la he devorado…─ dije incluso teniendo nauseas al recordar aquello.
─ Querías venganza, era la única forma de salvarte, ahora tienes el poder de vengarte…─ dijo la Shaman mientras permanecia en cuclillas atizando el fuego.
─ Yo no te pedí nada de esto, solamente tenia miedo…─ dije sin llegar a terminar la frase en eso como un relámpago la Shaman se levanto y se puso a mí altura poniéndome nuevamente la mano en mi pecho.
─ No fuiste tu quien me lo pidió si no tu corazón…─ dijo de manera tosca con una mirada que parecia proceder del inframundo….
FIN DEL CAPITULO 1
P.D: Bueno aqui dejo el primer capituolo de este nuevo relato espero que os guste a todos y muchas gracias  .
Inició el tema
Mazoku
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TRAS EL RASTRO
─ Es imposible que mi corazón te pidiera eso…─ dije negando lo que habia dicho era inconcebible que supiera que es lo que mi corazón quería.
─ Solo te he dado las herramientas para que puedas vengarte…─ hablo mientras seguia mirando la suelo.
─ ¿Metiéndome un monstruo en mi interior…?...Acabo de matar a una niña y la he devorado aun siento el sabor de la sangre por mi garganta…Sácame esta cosa…─ dije protestando por el monstruo que habia ocultado en mi interior.
─ Si saco ese demonio…morirás…─ comento la Shaman dejándome entre la espada y la pared.
─ Dios, esto no puede estar pasando…debe de ser una pesadilla…─ dije empezando a dar vueltas de un lado a otro.
Estaba completamente desesperada no sabia que hacer y menos aun podia sacarlo puesto que terminaría muerta, pero aun así tenia razón quería vengarme por lo que había pasado y por lo que le habían echo a mi amiga.
─ ¿Y tu que ganas con todo esto…?...─ pregunte extrañada pensando que ella tendría que sacar algo con esto.
─ Su jefe me engaño para que le diera una gema que es parte de una llave para poder abrir la puerta del infierno…no debería de tenerla en sus manos…por mi culpa todo mi pueblo murió…y en su búsqueda esta arrasando pueblos…y matando gente inocente…su sangre pide venganza…─ dijo la Shaman mientras seguia jugueteando con la arena.
─ De acuerdo te seguire el juego…pero no pienso dejar que esta cosa devore a nadie mas…¿Cómo los mato…?...─ pregunte sabiendo que las balas normales no les hacian ningun efecto.
Pasado unos segundos la Shaman se levanto y se dirigió hacia su caballo empezó a rebuscar entre sus alforjas y de pronto me soltó un cinturón que tenia dos pistolas con esa empuñadura de color rojo.
Me acerqué a estas y tome una de ellas empecé a comprobar su peso y no era poco la tome con ambas manos y apunte hacia una de las rocas.
Cerré los ojos y apreté el gatillo enseguida note como aquello tenia una fuerza impresionante incluso me tiro de espaldas.
─ Joder!...es impresionante…─ exclame mientras me levantaba del suelo algo dolorida incluso me dolía la mano despues de aquel disparo.
Cuando estuve de pie sentía como me dolía la mano incluso me temblaba cuando la tome probé de nuevo a apuntar pero me temblaba demasiado.
La tome con la otra mano y volvi a apuntar pero esta vez el canon se movía demasiado debido al dolor que tenia en la mano.
Volvi a apretar el gatillo y escuche de nuevo ese sonido atronador, aunque esta vez me mantuve en pie las manos me dolían horrores.
─ No voy a poder hacerlo…─ dije soltando la arma en el suelo mientras me frotaba las manos por el dolor.
Pero aquel dolor fue desapareciendo lentamente, como si algo me lo estuviera curando, pensé enseguida que seria aquella cosa que tenia dentro.
─ Prueba de nuevo…─ dijo la Shaman casi ordenándomelo, mientras se levantaba.
Tome esta vez ambas pistolas sintiendo su peso con cada mano y apunte de nuevo, esta vez el canon no temblaba apreté el gatillo y sentí el retroceso escuchando aquel sonido, pero esta vez no fui lanzada la suelo ni me dolían las manos.
Seguí apretando el gatillo una y otra vez acostumbrándome a aquello hasta que me fuera natural hacerlo pero enseguida pensé que seria muy distinto contra una persona y no estaba seguirá si lo haría.
─ No debes de dudar al hacerlo, ellos no lo hará…te mataran en cuanto tengan oportunidad…─ dijo la Shaman advirtiéndolo y tenia toda la razón no debía de pensármelo.
─ Usaran todo l oque tengan a su alcance para sus fines…incluso personas inocentes…─ hablo la Shaman de manera sentenciosa y avisándome que no se detendrían.
─ No pienso matar a nadie que no se lo merezca, ni que sea inocente…─ dije mientras abría la recamara y volvía a recargar las armas.
Despues de eso esta rebusco de nuevo en el caballo, y saco unas ropas que eran demasiado escuetas para mi gusto.
─ ¿De verdad piensas que me voy a poner eso…?...Estas loca por completo…─ pregunte viendo las ropas que quería que me pusiera.
Pensando en que las que tenia en el saloon eran mucho menos reveladoras, y comparadas con esas eran el habito de una monja.
La Shaman ni siquiera pronuncio una palabra, auqneu viendo como tenia la ropa manchada de sangre por lo que había echo con la pobre niña no tenia elección.
Me quite la ropa y me coloque aquello, era una chaqueta que apenas me llegaba por debajo de los pechos, seguidamente una ropa interior blanca que se ajustaba a mis caderas de una forma demasiado sensual, seguidamente unas botas de color blanco que me llegaban hasta los tobillos, despues de aquello me coloque el sombrero y las pistolas.
─ ¿Dios pero que me he puesto…?...─ me pregunte de manera retórica viendo la poquísima ropa que tenia encima.
Mientras miraba la escasa ropa que llevaba encima pensaba que aquello era demasiado exótico por llamarlo de alguna forma preferi no pensar en eso.
─ Dirígete hacia el fuerte que esta en la falda de las montañas negras…─ dijo la Shaman de manera directa.
─ ¿Las montañas negras…?...─ pregunte extrañada puesto que no lo había escuchado nunca ese nombre.
La Shaman solamente me señalo hacia una dirección, por unos segundos mire hacia allí y cuando gire la cabeza habia desaparecido.
─ Será mejor que me ponga en marcha…─ dije con tono de miedo en mi voz puesto que aquello ya resultaba demasiado extraño.
Empecé el camino hacia la dirección que me había indicado, el sol empezaba a despuntar poco a poco pero no sentía nada de sueño, el aire de la mañana se notaba caliente y no habia ninguna nube a la vista, mi mente recordaba lo que le había echo a aquella pobre niña. no creía que pudiera perdonármelo nunca.
Seguí mi camino hacia la dirección que me había indicado parecia que el camino iba a ser bastante largo, y el día se presentaba con bastante calor, cuando miré al cielo pude ver algunos buitres dando vueltas sobre un lugar a lo lejos.
Arree el caballo para que fuera mas rápido, el día pero cuando hubo pasado un buen rato pude ver que no llegaría en ese día si no por la noche.
El camino era completamente solitario y el sol ya empezaba a dar bastante calor por suerte tenia aquella minúscula ropa, decidí descansar a la sombra de unas rocas y comer algo y darle algo de descanso al caballo.
Rebusque en las alforjas y encontré algo de comida, al menos la Shaman habia puesto algunas viandas.
Comí algo de fruta y tome agua de la cantimplora para quitarme el mal sabor de boca que me habia dejado al devorar aquella pobre niña.
Aun su rostro me atormentaba cuando cerraba los ojos podia verla como si me pidiera misericordia.
Preferi guardar ese recuerdo en lo mas profundo de mi mente o al menos no volver a verlo en mi mente.
En cuanto hube descansado un poco empecé de nuevo el viaje, poco a poco el día avanzaba y daba paso al atardecer.
Pude escuchar un riachuelo, pense4 que estaría cerca del fuerte que me había indicado la Shaman.
Cuando ya estaba cerca del riachuelo, la noche ya estaba empezando se podia escuchar, el aullido de algún lobo, aunque hacia algo de fresco a pesar de la escasa ropa que llevaba no sentía frío alguno y mi visión era mejor de lo que esperaba pida ver con total claridad en la noche.
El riachuelo no era muy profundo así que lo pude pasar en el caballo en cuando estuve mas cerca me di cuenta enseguida por que le llamaban "Las Montañas Negras".
Aquel fuerte estaba cerca de una mina de carbón lo mas seguro le ejercito lo habría echo para tener una fuente.
El sitio estaba en completo silencio n ose escuchaba nada incluso se podría decir que algo fantasmagórico.
Podia ver las torres de vigilancia pero no habia nadie en ellas, algunas vías salían del fuerte y llegaban hasta le riachuelo.
Deje el caballo a un lado y me baje tome una de las pistolas desenfundándola y me acerque al portón, en cuanto estuve a unos cuantos metros de este un olor fortísimo empezó a llegarme parecia mucho a carne en descomposición enseguida me temí lo peor.
Avance hacia el portón de madera y empuje la puerta esta cedió con un chirrido, aquello ya me puso la piel de gallina puesto que debería de estar cerrada, en cuanto lo hice el olor se volvió insoportable a pesar de estar a cielo abierto.
Al entrar mi visión fue directa hacia los cuerpos de los soldados que estaban desperdigados por todo el lugar, sus uniformes estaba ensangrentados incluso a algunos le faltaban partes de su cuerpo y otros parecían tener mordiscos que podrían ser de los animales que seguramente habrían venido atraídos por el olor, la empalizada estaba manchada de sangre, aunque lo que mas me extraño fue una jaula que estaba abierta, pensé que lo mas probable fuera de algún animal que hubieran traído y se hubiera escapado.
Por suerte podia ver con claridad por la noche era completamente cerrada, empecé a moverme entre aquel lugar, mientras pisaba la tierra húmeda y roja por la sangre, algunos de aquellos soldados había encontrado una muerte horrible sus abdómenes estaba abiertos por la mitad incluso podia ver las tripas como salían de su cuerpo, otros tantos tenían el pecho abierto de par en par y les faltaban el corazón.
A otros tantos les faltaba la cabeza podia verse que el corte no había sido limpio sino es como si se la hubieran arrancado puesto que algunos no tenían columna vertebral aunque pensaba donde estarían.
Avance por aquel lugar me dirigí primero hacia el puesto de mando, pensé en investigar la mina un poco mas tarde.
Abrí la puerta lentamente aquel sitio estaba en completo silencio, los escasos muebles estaban tirados por le suelo y la mayoría destrozados, aquél sitio era un tumba para todos aquellos pobres hombres.
Mire entre las cosas por si algo me podia valer, entre todo aquel lío no parecia haber nada, aunque entre los papeles que encontré pude ver que se referían la pueblo de "Hill Valley", varias veces al parecer llevaban el carbón a aquel lugar.
De pronto escuche un gruñido proveniente de la puerta me gire lentamente pensando que seria algún animal que había entrado sin que me diera cuenta, y así fue, era un lobo bastante grande que empezó a gruñirme y sacarme los dientes, su pelaje era de un marrón suave y sus ojos eran negros como la noche, tenia un tamaño bastante grande incluso mas que cualquier animal de su especie, enseguida pensé que podría ser el que se había escapado de la jaula
─ Escucha no quiero matarte…así que es mejor que salgas por donde has entrado…─ dije mientras apretaba el revolver con fuerza entre mis dedos.
Empecé a moverme lentamente pero en cuanto lo hacia este comenzó a gruñirme con fuerza mientras me sacaba los dientes en posición de ataque, el pelo de su lomo estaba completamente erizado.
─ Muy bien…─ dije mientras levantaba la mano y pegaba un tiro al aire enseguida aquel animal salio del lugar rápidamente, lo único que hice fue r4espirar aliviada.
Salí de aquel lugar pero en cuanto lo hice sentí como si algo me tirara al suelo y mi arma fue lanzada varios metros.
Me gire y enseguida tuve encima aquel animal que intentaba morderme puse mi mano en su cuello para evitar que lo hiciera pero tenia demasiada fuerza, se revolvía todo lo que podia e intentaba morderme.
En ese momento sentí como aquella bestia se apoderaba de mi y mis manos empezaban a cambiar, las uñas crecían lentamente y de un movimiento lo lance lejos de mi.
Aunque había cambiado note como esta vez yo tenia le control al menos y eso me alegro nuevamente aquella bestia volvió a lanzarse de nuevo pero esta vez la atrape en pleno aire puse mi mano en su cuello levantándole varios centímetros del suelo y empecé a apretar con fuerza mientras le animal luchaba por morderme y escapar de aquello.
Mi mano empezó a cerrarse hasta que escuche como su cuello se había roto, llena de ira tome su cuerpo y tire de el con fuerza arrancándole la cabeza junto con la columna vertebral, la sangre salto a presión salpicándome.
Con un movimiento rápido arroje las dos partes del cuerpo del lobo por los aires.
Aquello era sorprendente mi fuerza había aumentado de manera sobrehumana, por un momento me quede sorprendida.
Hasta que escuche como algo se movía cerca de la entrada de la mina cuando miré pude ver una sombra de tamaño huma no escabulléndose hacia su interior.
─ Espera…─ dije intentando hacer que se detuviera, pero desapareció en el interior de la mina con gran rapidez.
Por un momento me quede mirando la entrada y aquel lugar era enorme solo esperaba que pudiera encontrar aquella persona y pudiera explicarme lo que había pasado.
Al principio de esta habia una vagoneta llena de carbón, pensé que aquello podia medir kilómetros y seria un laberinto, pero aquella persona podría decirme que es lo que había pasado allí.
Retrocedí hacia donde habia caído mi pistola y volvi a enfundarla, entre en la mina y empecé a avanzar por un único camino, podia sentir la humedad en el ambiente y como algunas ratas pasaban de un lugar a otro.
El silencio lo inundaba todo, aunque la menos el lugar no era muy angosto, as adelante el sitio se dividía en dos caminos, y uno continuaba hacia la derecha y el otro seguia adelante.
─ Mierda!!...─ exclame pensando en cual debería tomar, puesto que podría haber ido por cualquiera.
Decidí ir por la derecha por suerte podia ver casi perfectamente, si no aquello seria un gran problema,, cuando avance unos cuantos metros empecé a notar como el camino se empezaba a hacer un poco mas angosto, cuando ya no podia avanzar mas pensé que no podia haber ido por ese lugar.
Retrocedí nuevamente y continué por el otro camino al avanzar unos cuantos metros llegue a un desfiladero en el que habia un puente no parecia estar en muy buen estado, pero aquello no fue lo que llamo mi atención, fueron las pintadas que parecían estar echas con sangre.
─ "El Infierno ha llegado", "Salvad nuestras almas", muy tranquilizador…─ dije leyendo las frases que estaban escritas.
Me pensé varias veces antes de cruzar el puente puesto que aquella persona podría cortar las cuerdas cuando estuviera en el centro, pero tenia que continuar.
Trague saliva y empecé a andar sobre este podia escuchar el crujir de las maderas y como el viento frío pasaba moviendo levemente el puente.
Por un momento mire hacia abajo viendo que estaba en completa oscuridad no sabia lo profundo que era ni tampoco quisiera saberlo.
Cuando hube avanzado escuche como el crujir de una tabla y que mi pie cedió bajo ella, cerré las manos con fuerza sobre la cuerda y subí la pierna lentamente, aquel puente habia pasado tiempos mejores.
Cuando estaba en el centro pude ver una figura un poco mas alta que yo en el otro lado del puente.
─ Perfecto…No quiero hacerte daño solo quiero que me digas que es lo que paso aquí…─ hable intentando hacer que no hiciera lo que estaba pensando y que no iba en contra de ella.
Aquella figura se quedo mirándome por unos instantes sin pronunciar palabra despues elevo la mano y la bajo sobre una de las cuerdas haciendo que el puente se tambaleara.
─ Mierda!...Escucha no tengo nada en contra de ti solo quiero que me digas que es lo…─ hable sin llegar a terminar la frase cuando volvió a darle un golpe a la otra cuerda cortándola y haciendo que el puente cayera.
Antes de eso acelere el paso todo lo que pude, fue como si ese ultimo movimiento pasara a cámara lenta.
Cuando estaba cerca del borde di un salto hacia este y me lance hacia el borde aforrándome con fuerza, cuando mire hacia arriba aquella figura se había marchado.
─ Esto es increible…─ dije mientras subía como podia y me quede mirando hacia le fondo, pensando que podría estar ahí.
Viendo que el camino continuaba decidí avanzar puesto que no podia retroceder esperaba que hubiera alguna salida.
En cuanto hube avanzado un buen trecho pude ver que el camino se volvía a bifurcar nuevamente uno descendía hacia la montaña y otro avanzaba.
Sin decir nada decidí proseguí avanzando hacia delante en cuanto hube avanzado unos cuantos metros me empecé a fijar que el suelo cada vez estaba mas lleno de agua y que la salida si hubiera estuviera debajo del agua.
Así que pensé en retroceder y lo hice hasta llegar a la otra bifurcación y empecé a descender por le camino, el sitio se empezaba a hacer cada vez mas angosto, hasta que llegue a la salida que parecia haber un escalón bastante grande.
Baje de un salto y parecia ser una cámara, cuando al fin me fije en aquel lugar pude ver que era bastante grande las paredes estaban llenas de aguajeros, el ambiente estaba enrarecido, un poco mas adelante pude ver donde habían acabado todas aquellas cabeza estaban en picas por toda la sala, algunas le faltaban los ojos otros tenían arrancadas la lengua de sus bocas, aquello no hizo mas que revolverme el estomago pero algo dentro de mi le gustaba den cierta forma morbosa.
─ Que asco…pobre hombres…─ dije pensando en que habrían intentando entrar en la mina para protegerse pero no les dio tiempo y que aquella cosa les habia arrancado la cabeza.
Avance un poco mas entre aquel espectáculo macabro, pisando aquel suelo lleno de charcos de sangre.
─ Escucha no he venido a matarte, solo quiero saber que es lo que ha pasado aquí…nada mas…─ hable intentando hacerla que me dijera que es lo que había pasado.
─ Fueron ellos…me quisieron hacer cosas malas…no tuve mas remedio…mataron a mi familia…─ dijo una voz femenina proveniente de a saber que lugar puesto que aquello estaba lleno de entradas por todo el lugar, era el sitio perfecto para esconderse.
─ ¿Quiénes son ellos…?...Puedo ayudarte…─ cuestione intentando que me dijera quienes eran los que le habían echo aquello.
─ No tuve mas remedio…ellos querían saber sobre la gema…y ahora te envían para matarme…─ dijo aquella voz con tono de miedo y una mezcla de rabia.
─ ¿Una gema…?...¿A cual gema te refieres…?...─ cuestione pensando que seria la gema que me habia dicho la Shaman.
─ Te envían ellos…también la quieres…te han enviado a matarme…MUERE!!!...─ dijo aquella criatura gritando.
Puse mis manos sobre las pistolas esperando no tener que usarlas pero estaba segura de que tendría que hacerlo.
Escuche como algo se acercaba a toda prisa por algún sitio el sonido retumbaba en toda aquella sala me gire pensando que provenía de mi espalda pero en cuando lo hice sentí como algo rasgaba mi espalda sintiendo como la sangre caliente salía por las heridas.
─ AAAAAAAHH!!...No he venido a matarte y no me envían ellos…─ exclame de dolor mientras ponía una rodilla en la tierra.
El dolor me recorría toda la espalda, entre tanto saque las pistolas y nuevamente escuche aquel sonido de que algo se aproximaba a toda prisa.
─ Tienes sus mismas armas…─ dijo aquella criatura cuando de repente volvi a sentir nuevamente que algo arañaba mi espalda.
No pude mas que gritar de dolor y caer nuevamente al suelo, no podia verla era demasiado rápida.
─ Si, es cierto son sus armas…pero no soy uno de ellos…─ dije mientras sentía como la herida de mi espalda se iba cerrando poco a poco aquello dolía horrores.
─ MUERE!!!...─ grito aquella voz pero esta vez su tono en vez era mas bien de tristeza.
Esta vez en vez de moverme me quede en el sitio con los ojos cerrados escuchando de donde podría provenir pero aquel sitio reverberaba el sonido hacia todas partes y era casi imposible.
Pero esta vez me fije en que tubo al pisar el suelo de la cueva podia saber en la dirección en que venia por unos instantes.
Enseguida me aparte pero no fui lo suficientemente rápida para ello, puesto que pude notar como una de sus garras acertaba en el brazo haciéndome soltar el arma.
Podia sentir el corte que me habia echo y como mi mano temblaba la sangre goteaba de la herida haciendo que al moverla me doliera.
Aun así seguí en el sitio con los ojos cerrados y escuchando desde donde podia volver a atracarme.
Escuche sus pasos que parecían provenir de todas partes su velocidad era extraordinaria pero en ese momento en que toco el suelo sabia en que dirección vendría esta vez logre apartarme mas rápido y le hice la zancadilla haciéndola caer al suelo.
Rápidamente me puse enciman de ella apuntándole con el arma, me quede bastante sorprendida al ver aquella criatura.
Tenia un pelaje muy fino de color azul lo mismo que su cabellera de su cabeza sobresalían unas orejas felinas y sus ojos eran de color amarillo con la pupila como los gatos, tenia una boca llena de colmillos y de sus mejillas salían unos finos bigotes, de su espalda una gruesa cola, sus pies y sus manos estaban acabadas en garras, aparte de eso sus pechos eran bastante grandes y su figura muy sensual, y nada mas verla el demonio que tenia en mi interior empezaba a revolverse pero esta vez en otro sentido.
─ ¿Pero que eres tu…?...─ pregunte extrañada al ver aquella criatura que no era en absoluto humana.
─ Suéltame…Demonio!...─ exclamo aquella criatura revolviéndose en el suelo hasta que finalmente le apunte a la cara con el arma, en ese momento se quedo quieta.
─ No soy ningun demonio y no me han enviado ellos…─ dije repitiéndoselo nuevamente para que quedara claro, al mismo tiempo enfunde la pistola.
Por unos momentos la criatura empezó a olisquear el ambiente para obtener mas información.
─ No eres un demonio pero tienes uno de ellos en tu interior…además tienes sus armas…─ dijo la criatura mientras le levantaba y se quedaba sentada esperando que es lo que iba a hacer.
─ Eso es una larga historia…Me podrías explicar…¿por que has hecho eso a los soldados…?...─ cuestione intentando averiguar la matanza que habia cometido.
─ Yo no he hecho nada…sol ose que cuando me desperté estaba en una jaula, unos humanos estaban hablando con otros y en un momento empezó la carnicería…por suerte uno de los disparos dio en la jaula y la abrio no pude mas que entrar en la mina para esconderme…yo no he hecho nada…esos humanos me persiguieron hasta aquí para atraparme…─ dijo aquella criatura mientras me explicaba lo que habia pasado, al parecer no había sido ella la que habia echo aquello, seguramente fueron otros demonios.
─ Muy bien…Antes dijiste algo de una gema …Yo ando buscando una, ¿me la podrías enseñar…?...─ pregunte interesada pensando en que podría ser la gema que estaba buscando la Shaman y así acabar con todo esto.
Una de las garras de la criatura se abrio lentamente y pude ver una piedra de color verde profundo, pero enseguida supe que no era aquella gema el demonio de mi interior ni siquiera reacciono ante aquello.
─ No es esa…es mejor que salgamos de aquí cuanto antes…─ hable nuevamente puesto que no podíamos quedarnos allí.
Me acerque al saliente por donde habia entrado y por mas que saltara no podia alcanzar el borde.
─ ¿Me podrías ayudar…?...─ pregunte mientras daba algunos saltos para poder aferrarme al saliente.
Aquella criatura se quedo mirándome por un momento de manera extraña y se levanto acercándose me puso las manos para que apoyara la bota en ellas.
De un empujón pude acercarme al borde y poder salir de allí despues de eso le di la mano para que subiera.
Al momento que me dio su mano pude notar un tacto suave debido al pelaje y su piel desprendía un calor muy agradable.
De un tirón pude sacarla de allí avanzamos por el pasillo hasta llegar a la desviación y tomando esta nos encontramos con la parte inundada.
─ No queda otro remedio mas que nadar pero n ose si tendrá salida…¿A proposito como te llamas…?...─ pregunte mientras la veía como retrocedía unos pasos ante el agua.
─ ¿Llamarme…?...¿Que es eso…?...─ cuestiono con algo de sorpresa al escuchar mi pregunta, al parecer no tenia ningun nombre aunque no era de extrañar puesto que era un demonio.
─ Mejor te llamo Elizabeth…¿Te ocurre algo…?...─ pregunte mientras veía como daba unos pasos hacia atrás.
─ No me gusta el agua…─ respondió Elizabeth retrocediendo mas aunque era normal puesto que en parte era felino.
─ Escucha no queda otra forma de salir de aquí…así que es mejor que te prepares puesto que el puente lo cortaste…─ dije explicándole lo que había pasado y que retrocediendo no iríamos hacia ningun sitio, por un momento me acerque a ella y le apreté la mano con fuerza.
Por unos segundos me quede mirándola a los ojos intentando calmarla, y rápidamente me lance al agua esta se quedo sorprendida pero ya era demasiado tarde.
Empezamos a nadar por aquella agua que estaba helada, durante varios metros seguimos un único camino por suerte n ose bifurcaba ni nada parecido.
Seguimos avanzando aunque ya empezaba a notar como el oxigeno me faltaba, mire hacia atrás para comprobar si Elizabeth se encontraba bien pero empezaba a estar nerviosa.
Nade un poco mas deprisa intentando buscar la salida de aquel sitio pero parecia eterna, empecé a sentir como me faltaba el aire en los pulmones, mire hacia el techo y por suerte pude encontrar un hueco al que subí rápidamente junto con ella.
─ Dios!...No creo que haya sido una buena idea…pero no podemos retroceder…─ exclame mientras recuperaba la respiración lo mismo que Elizabeth pero podia verla como estaba tiritando por la temperatura del agua.
─ Venga un ultimo intento…─ dije dándome ánimos y tomando una buena bocanada de aire y volviendo a sumergirme.
Seguimos avanzando pro aquel pasaje que cada vez se hacia mas estrecho cuando al fin llegamos al final solo pude ver que habia un hueco pro el que salir y varias rocas taponaban la entrada y no podíamos regresar.
Puse mis manos sobre las rocas y empecé a tirar de ellas con todas mis fuerzas, viendo l oque estaba haciendo Elizabeth se puso a mi lado tirando de estas, poco a poco fueron cediendo.
Pero el oxígeno se nos acababa rápidamente debido al esfuerzo, los pulmones empezaban a dolerme y los músculos se empezaban a agarrotar debido a la temperatura.
Pegue el ultimo tirón cuando al fin las piedras cedieron pero pude ver como ella se había desmayado.
La tome de la mano y nade todo lo deprisa que pude siguiendo aquel pasillo pro el cual arriba al fin podia ver la luz entrar en el agua.
Cuando por fin alcance la parte superior del túnel salí tosiendo e intentando recuperarme, arrastre a Elizabeth fuera del agua, habíamos salido detrás de una catarata.
Estaba temblando de frío y casi ni me sentía los brazos ni las piernas, me acerque a ella y puse mi cabeza sobre su pecho para ver si aun seguia viva.
Pero su corazón no latía, pero no sabia que hacer ni como reanimarla, había obligado a aquella pobre criatura acompañarme para que encontrara su tumba.
Pero en ese instante escuche como tosía y de su boca salía agua, pude respirar aliviada, enseguida me hacer que a esta y la abrace con fuerza.
─ Menos mal que estas viva…ya pensaba que había muerto…─ dije mientras la abrazaba esta se quedo quieta sin hacer nada.
Despues de un momento se levanto y empezó a sacudirse el agua de encima empapándome de nuevo.
─ Por suerte hemos salido…tenemos que llegar a Hill Valley…─ hable pensando en lo que había encontrado en la oficina del fuerte…
FIN DEL CAPITULO 2
P.D: Bueno aqui os dejo el siguiente capitulo espero que os guste y muchas gracias a todos  .
Inició el tema
Mazoku
632
3.608 ATC
LLEGADA A HILL VALLEY
Nos quedamos un poco descansando despues de aquella inmersión aun me dolían los pulmones y estaba algo dolorida despues de los arañazos que habia sufrido.
─ ¿De donde eres…?...─ pregunte queriendo saber de donde era puesto que estaba claro que no era humana.
─ Provengo del infierno…Me invocaron y cuando aparecí me encontré dentro de esa jaula…─ respondió de manera seria Elizabeth, cosa que me extrañe puesto que siempre habia pensado que ni el cielo ni el infierno existía, y eso me hizo recordar a mi madre que me llevaba a la iglesia todos los domingos.
─ ¿En serio…?...¿Y como es ese lugar…?...─ pregunte curioseando, puesto que el párroco siempre nos hablaba de el como el sitio donde los pecadores sufrían durante toda la eternidad.
─ Aquel sitio tiene un cielo rojizo siempre es un atardecer continuo…se pueden ver grandes lagos de fuego y gente como tu gritar…sus cuerpos se queman eternamente, en el cielo hay un agujero de color oscuro por donde siguen cayendo personas…no todos los demonios somos iguales…algunos no nos interesan la tortura y las almas…y otros sin embargo son como esos demonios que se han disfrazado…─ respondió de alguna forma nostálgica puesto que pensé que seria su lugar de procedencia, auqneu aquello me hizo cambiar de pensamiento de inmediato puesto que si existía una cosa debía de existir la otra.
─ Bueno es mejor que nos pongamos en marcha, ya no tengo le caballo y tardaremos varios días en llegar…─ dije levantándome y quitándome algo de agua de encima al menos la sangre que tenia se habia quitado.
Salimos por un lateral de la cascada y salimos afuera estabamos en el fondo de un canon y un río continuaba a lo largo de este, la temperatura era bastante fresca puesto que el sol no habia amanecido aun, pero quedaba poco. podia escucharse los lobos aullar.
Nada mas avanzar unos metros empecé a sentir aquel demonio en mi interior abrirse paso poco a poco pidiendo su sacrificio, el dolor era intenso me atravesaba el cerebro de un lugar a otro mientras que mi sexo de nuevo empezaba a dolerme.
─ ¿Qué te ocurre…?...─ pregunto Elizabeth mirándome con curiosidad en eso se acerco un poco para olisquearme y retrocedió enseguida unos pasos.
─ No te acerques…es el demonio que tengo dentro…─ hable avisándole del peligro, cuando baje un poco la cabeza pude ver como mi sexo empezaba a formarse un bulto de gran tamaño, aquello era imposible.
Caí al suelo revolviéndome y girando de un lugar a otro podia escucharle perfectamente pidiéndole que le dejara salir, pero esta vez tenia que concentrarme era yo quien lo dominaba no él a mi.
─ Alguna vez lo tendrás que dejar salir…─ dijo Elizabeth sentenciándome en que no siempre lo podría contener.
Aquella tortura fue brutal el cuerpo me dolía horrores y mi mente ya no daba para mucho, pero poco a poco fue cediendo y me fui encontrando mejor.
─ Se que alguna vez lo tendré que dejar salir…pero esta vez será cuando yo quiera…─ dije con rabia y amargor en mi voz mientras volvía a mirar en mi sexo que volvía a estar normal.
Elizabeth me ofreció la mano para levantarme que enseguida acepte en cuanto estuve de pie me sentí algo mareada pero al menos habia podido con ese demonio de momento.
─ ¿Qué paso cuando lo dejaste salir…?...─ pregunto interesada Elizabeth mientras caminábamos y el sol empezaba a despuntar.
─ Una niña…termino siendo devorada…Aun puedo ver su rostro delante mía llorando y pidiéndome misericordia…no logro apartármelo de la cabeza…─ respondí de manera amarga al recordar eso.
─ Vaya así que es de esa clase…No lo habia reconocido…─ hablo Elizabeth con cierto tono de interés en su tono mientras seguia mirándome.
─ ¿De esa clase…?...─ cuestione de manera extrañada ante lo que habia dicho Elizabeth.
─ Entre los demonios somos de diferentes clases…pero el que te han puesto a ti son muy comunes…se alimentan de energía sexual o carne humana…y creo que se por que te lo pusieron…─ hablo Elizabeth dándome una ligera idea de lo que me habían metido.
─ ¿Por qué me pusieron a este…?...─ pregunte extrañada curioseando mas entre lo que decía Elizabeth.
Elizabeth se puso a mi lado y empezó a olisquearme por todas partes cosa que me hizo sentir algo incomoda.
─ Has estado con muchos hombres aun puedo oler su esencia…y es lo normal que hayan puesto en ti un sucubus…cada uno tenemos un demonio que dirigid nuestras pasiones, como la avaricia, la lujuria y demás…─ contesto Elizabeth y no le faltaba razón, ya que me estaba hablando de los siete pecados capitales y en mi caso era ese.
─ Si, soy una prostituta pero no me quedaba otra me quede huérfana a muy temprana edad y los orfanatos no los soportaba…así que cuando crecí me echaron fuera y no sabia a donde ir ni que hacer así que me dedique a esto pero al final me termino gustando de alguna forma extraña y morbosa…─ hable resumiéndole otro capitulo de mi vida de la que no estaba muy orgullosa precisamente.
─ Hay tienes la respuesta…era el único que encajaba contigo…el problema es que ahora tienes que alimentarlo…─ comento Elizabeth como si fuera una maldición aunque su sonrisa no me parecia que se lo tomara enserio.
Durante un buen rato preferi no hablar puesto lo que me habia contado Elizabeth me habia dejado de piedra.
Seguimos avanzando hasta por fin salir de aquel canon el paisaje iba cambiando poco a poco cada vez había mas vegetación sin contar los cactus.
─ Esta sitio es extraño…sus olores me confunden…─ comento Elizabeth mientras avanzábamos por aquel terreno, podia ver como olisqueaba el ambiente.
El sol empezaba a estar en lo mas alto y mi estomago empezaba a rugir con fuerza, mientras que Elizabeth se quedo mirándome de manera extraña.
─ ¿Qué es eso..?...─ cuestiono mientras escuchaba como mi estomago rugía por el hambre.
─ No te preocupes esa es la señal de que tengo hambre…ojala no hubiera tenido que dejar le caballo atrás…tenemos que encontrar alguno…─ dije mientras miraba le paisaje aunque no parecia haber ninguno a la vista, el calor apretaba con fuerza y no habia ninguna nube a la vista.
Cuando ya no podia mas me acerque a un árbol para ponerme debajo y por suerte pude ver una columna de humo.
─ Puede ser una hoguera…vamos no esta tan lejos…─ dije antes de sentarme y empezar a acelerar el paso.
Cuando al fin llegamos ya era entrada la tarde, pude ver un hombre en la parte de afuera sin camisa y que estaba talando unos troncos, la casa no era muy grande y a su lado habia un establo en el que habia un caballo y un poco mas alejada una casucha que no era muy grande.
─ Perdone…¿nos preemitiría pasar la noche…?...─ pregunte interrumpiendo el trabajo en seguida aquel tipo se dio la vuelta no era muy mayor tenia le pelo negro y los ojos de un color verde apagado.
Enseguida Elizabeth empezó a olisquear el sitio sin moverse, la cara que ponía me resultaba extraña.
─ Woow…¿pero que coño es eso…?...─ dijo el hombre mientras se ponía en posición de ataque poniendo el hacha por delante suya, pensé enseguida que seria por la apariencia de Elizabeth.
─ Tranquilo…no le hará nada…solo queríamos pasar la noche…y nos iremos…─ conteste intentando calmarle puesto no parecia muy tranquilo y al mismo tiempo Elizabeth habia sacado las garras y estaba gruñéndole.
Por un instante todos nos quedamos en silencio la tensión podia cortarse con un cuchillo y no parecia que fuera a relajarse.
─ Escuche no debe de tenerle miedo…no va a hacerle daño…solo queremos pasar la noche y nada mas vamos en dirección hacia Hill Valley…─ comente mientras le explicaba hacia donde íbamos.
─ Muy bien pero esa cosa se queda fuera…─ dijo el hombre mientras seguia estando en posición de defensa.
─ Elizabeth cálmate un poco…─ dije entre dientes para hacer que dejara de sacar las garras y dejar de asustarlo.
─ No deberías de entrar…hay algo que no esta bien…─ hablo Elizabeth mientras relajaba su posición y poco a poco el hombre pareció que se calmaba, de un movimiento seco clavo el hacha en el tronco.
─ Adelante…ella tendrá que dormir en el establo…─ dijo de manera casi despectiva señalándoselo.
Elizabeth no pronuncio ni una palabra pero no parecia perderle de vista, y se fue directamente al establo en cuanto lo hizo el caballo empezó a relinchar de manera nerviosa.
─ ¿Qué es eso…?...─ cuestiono nuevamente el hombre viéndola de manera intrigada, mientras entraba en el establo.
─ Es una larga historia…pero le aseguro que no le hará daño alguno…─ comente calmándole todo lo que podia, en eso se acerco a la puerta de la casa y me abrio la puerta,. en cuanto el entro su mirada se poso en l oque llevaba puesto.
─ Si quería dar la nota…lo esta haciendo…─ dijo el hombre mientras me veía y sus ojos inmediatamente cambiaron podia ver ese típico brillo de lujuria que habia visto en cada hombre con el que habia estado.
El interior de la casa no era muy lujosa al fondo habia una chimenea una cama de paja y un pequeño arcos, una mesa estaba en el centro con varias sillas cosa que me extraño puesto que si vivía solo no entendía el por que de tantas sillas, mas al fondo habia una escalera que llevaba a un sótano.
─ Vaya parece que es bastante acogedora…─ comente algo siendo lo mas amable que podia puesto que aquello no era ningun lujo.
El tipo enseguida fue hacia el caldero que había en la chimenea y me puso un plato de sopa.
─ Gracias por la comida…tenia bastante hambre...─ hable agradeciéndole la comida pero en cuanto la probé sentí que su sabor me era familiar aunque no era el típico.
─ Aquí tiene algo de carne…─ dijo el hombre sirviéndome unas tiras de carne seca, enseguida pensé que seria de algún animal que habría cazado.
Así que no pude resistirme enseguida empecé a comer aquello, aunque su sabor me resulto extraño y al a vez muy apetecible.
Aquella carne empezó a recordarme algo era como si aquella cosa que tenia en mi interior estuviera alegre por lo que estaba comiendo.
─ Que extraño es como si esta carne ya la hubiera probado antes….se que no es de ningun animal…es algo mas picante…─ dije mientras le daba otro mordisco aunque me parecia bastante sabrosa.
En ese momento la puerta se abrio y entraron dos tipos que tenían la boca cosida como los que entraron en el bar aquella vez.
─ ¿Pero que demonios…?...─ pregunte levantándome todo lo rápido que pude de la silla y moviendo mis manos hacia las pistolas pero en ese momento sentí las manos de aquel tipo agarrándomelas y haciendo que las soltara mientras me apretaba las muñecas con fuerza.
─ La puta que se escapo…hemos estado buscándote durante días…─ dijo uno de ellos mientras sacaba un cuchillo y lo miraba jugando con el.
─ Hay otra en el establo…una cosa rara…sabes quería pasar un buen rato contigo cariño…─ dijo aquel hombre mientras me sujetaba las manos con fuerza y pasaba su lengua por mi mejilla.
─ Elimínala…─ ordeno aquel tipo de manera sentenciosa y enseguida el otro abandono la casa en dirección hacia le establo.
─ Muy bien no moriste en aquella ocasión pero ahora lo harás…─ dijo acercándose con el cuchillo.
En ese momento fue como si algo se abriera paso en mi interior de manera descomunal pude sentir las garras alargarse en mis dedos y como el ansia de sangre me invadía.
Con un simple movimiento me deshice de su presa y moviendo el brazo hacia atrás y despues con toda la fuerza que pude atravesé su pecho sintiendo el calor de las entrañas mientras que ala vez podia notar en mi mano el latir de su corazón.
El hombre se quedo sorprendido y me miro con miedo, mientras que solamente le sonreía.
Tire de mi brazo hacia atrás con su corazón aun caliente y latiendo en mi mano dejándole un agujero en su pecho del cual podia ver como la sangre salía a chorros y al mismo tiempo parte de sus pulmones, esa sensación y ese calor era indescriptible.
No hice mas que pasar mi lengua por aquel corazón que poco a poco dejaba de latir, saboreando el sabor metálico de su sangre,
Mientras que ese tipo retrocedió unos pasos asustado por lo que habia pasado seguramente no se esperaría aquello.
Rápidamente tomo sus pistolas y empezó a disparar podia sentir como las balas atravesaban mi cuerpo pero no me tiraban al suelo.
Podia escuchar el sonido de la pistola una y otra vez, cuando al final cesaron lso disparos me levante y me dirigí como una centella abalanzándome sobre él.
Con el empujón caímos al suelo abrí la boca todo lo que pude y la cerré en el cuello apretando mi mandíbula sintiendo el sabor de su carne y escuchando el chasquido de su carne, con la presión podia escuchar el crujir de sus músculos y tendones mientras aquel tipo chillaba con fuerza, oí como las costuras que tenia en la boca se abrían.
De pronto un chorro de sangre broto del cuello salpicándome en la boca, mientras aquel tipo gritaba con fuerza e intentaba que me quitara de encima.
Estuvimos enzarzados un buen rato hasta que su cuerpo empezó a tener espasmos bruscos durante un corto periodo de tiempo y despues se quedo inmóvil.
En eso tire con fuerza donde habia mordido arrancando parte de su cuello y llevándome un buen trozo de carne que empecé a masticar con fuerza y deleite saboreando la sangre.
Cuando iba a darme un festín con su carne escuche unos disparos provenientes de afuera, levantándome me dirigí hacia la puerta, mi visión era de un color rojizo y aun estaba algo mareada.
Despues de aquello el caballo empezó a relinchar con fuerza, nada mas acercarme pude ver como varias partes del otro bandido salían del establo, sus miembros ensangrentados.
Aquel tipo salio del establo con los brazos arrancados y gritando con fuerza, la sangre saltaba de estos manchando el suelo.
─ ¿Pero que coño eres tu…?...─ cuestiono aquel tipo mientras intentaba huir como podia pero por la falta de sangre cayo la suelo.
Enseguida pude observar como Elizabeth salía del establo y de un salto se tiro encima de su victima en cuanto esta cayo al suelo empezó a lanzar garrazos una y otra vez destrozando su pecho y haciendo que la sangre saltara en todas direcciones, en uno de sus golpes la cabeza salio volando y llego rodando a mis pies.
Pude ver el rostro horrorizado de aquel tipo, incluso me parecia observar que movía algo los ojos.
Ni siquiera me dio miedo sencillamente levante la pierna y la baje fuertemente haciendo que aquella cabeza reventara de golpe salpicando en todas direcciones y que su cerebro saliera pro todos sus orificios.
Los ojos saltaron de sus orbitas , en ese momento Elizabeth levanto la mirada y se me quedo mirando extrañada.
En eso aquel demonio de mi interior empezó a relajarse y mi consciencia volvía a su ser, podia sentir le sabor en mi boca y no pude mas que sentir asco cuando mire hacia abajo y observe la cabeza aplastada no pude mas que caer al suelo y alejarme de esta comenzando a vomitar, por donde miraba veía trozos del bandido y Elizabeth estaba encima cubierta de sangre.
─ No puede ser…Lo he hecho otra vez…─ dije retrocediendo unos metros horrorizada por aquel espectáculo Dantesco.
Elizabeth se empezó a acercar lentamente andando a cuatro patas, la cola se movía de un lugar a otro.
No sabía que hacer tenia el miedo en el cuerpo y el sabor metálico a sangre en mi boca, y tenia le cuerpo manchado de sangre.
─ ¿Qué haces…?...Aléjate de mi…─ cuestione llevando una mano a los revólveres en cuanto lo saque Elizabeth se quedo quieta por unos instantes y empezó a olfatear el ambiente.
─ Tranquila no pienso hacerte ningun daño…Prrr…─ dijo de manera sibilina y ronroneando algo mientras seguia acercándose.
No pude llegar a apretar el gatillo cuando estuvo a mi altura y tuvo el canon en su frente se quedo quieta por un instante y despues empezó a lamerme la mano que tenia cubierta de sangre.
No sabia que hacer por un momento podia sentir la lengua de Elizabeth áspera y caliente pasarse por los dedos saboreando la sangre que tenia en la mano.
Podia escuchar como ronroneaba con fuerza una y otra vez, cuando al fin recobre mis pensamientos retrocedí unos pasos volviéndole a apuntar pero esta vez con la intención de apretar el gatillo si fuese necesario.
─ Aléjate de mi!…yo no soy así…y no dudes que disparare si es necesario…─ exclamé advirtiéndoselo en eso Elizabeth se quedó mirándome como si estuviera confundida.
─ Como prefieras…pero te dije que tarde o temprano saldrá y no podrías hacer nada…tendrás que acostumbrarte al succubus…─ hablo Elizabeth mientras se daba la vuelta moviendo la cola como si estuviera tentándome.
Cuando llego a la altura de aquel cuerpo empezó a darle mordiscos con fuerza podia ver como aquel semi torso se convulsionaba con cada mordisco escuchando el crujir de los huesos y el retorcer de los músculos y tendones.
Las ganas de vomitar apareciendo en mi garganta pero con suerte no volvi a hacerlo, me puse la mano en la boca y me dirigí hacia la cabaña para pasar la noche e intentar olvidar aquello.
Al entrar en la habitacion cerré la puerta con fuerza y me senté en el suelo apoyada en la puerta, y comencé a llorar un buen rato.
Así estuve hasta que al fin me calme y levantándome me dirigí hacia la cama y me tumbe un poco mirando al techo no podia creer en lo que me había metido.
Cuando estaba enfrascada en mis pensamientos escuche como la puerta de la cabaña se habría así que rápidamente tome el revolver y apunte hacia esta; entro Elizabeth mientras se relamía la sangre aun de sus garras.
─ ¿Te encuentras mejor…?...─ cuestiono Elizabeth con tono de extrañeza y confusión al verme así.
─ ¿Por qué me ha pasado esto…?....¿Por que yo…?...─ pregunte de manera desconsolada mientras me volvi a acostar y miraba al techo nuevamente.
─ Lo mismo tu destino…tu linaje…quien sabe…o lo mismo fue el azar y nada mas…al menos sigues viva…─ respondió Elizabeth sin darme una respuesta de la que pudiera satisfacerme.
─ Esas son típicas respuestas…que no me dicen nada…─ dije mientras notaba que estaba a punto de llorar.
─ Es mejor que no lo pienses siquiera…─ hablo Elizabeth mientras se sentaba en la cama y se quedaba mirándome con aquello ojos preciosos y a la vez amenazadores.
─ Te he dicho que te alejes de mi…─ hable nuevamente desenfundando la pistola y apuntándole al corazón.
─ Adelante dispara…─ dijo Elizabeth mientras posaba su mano sobre el arma y la amartillaba.
Por unos instantes empecé a dudar y podia sentir como el arma temblaba en mis manos, las dudas pasaban por mi mente en si hacerlo o no.
─ Sabes perfectamente que no lo haré…¿no es cierto…?...Déjame en paz…─ dije volviendo a enfundarla y dándome la vuelta en la cama para no tener que verla.
─ Escucha ahora eres así…puedes hacer dos cosas o aceptarlo y seguir adelante o resistirte cosa que seria pero, puesto que ese demonio seguirá apareciendo quieras o no…─ comento Elizabeth diciéndome las únicas alternativas que tenia, pero ni siquiera preferi contestarle solamente seguí pensando en lo que habia pasado.
Mientras estaba enfrascada en mis pensamientos note como Elizabeth se acostaba junto a mi pasando su mano por la cintura, podia sentir su pelaje que era muy suave y caliente.
─ ¿Qué haces…?...─ pregunte algo confusa por lo que habia echo, puesto que no sabia que es lo que haría.
─ La noche va a ser fría…al menos así estarás mas cómoda…─ comento Elizabeth mientras se acurrucaba a mi lado.
La noche paso tranquilamente ni siquiera me di cuenta si hacia frío, nunca habia dormido mejor.
Al despertarme intente moverme lo mas despacio que pude para no despertar Elizabeth, mire por la ventana y vi que poco a poco comenzaba a amanecer, así que pensé en bajar al sótano para ver si podia rescatar algo que nos fuera útil y así llevárnoslo.
Baje las escaleras apoyando las manos en las paredes de piedra, al llegar abajo no habia ninguna iluminación pero gracias al demonio podia ver casi perfectamente, el sitio no era muy grande del techo colgaban varias cadenas con ganchos por el lugar habia herramientas dispersas y poco mas, al fondo un cofre llamo mi atención cuando lo abrí pude ver que habia algunos vestidos uno mas pequeño que otro, pensé que tendrían una hija y esa ropa era la de los domingos.
Viendo aquello no habia mucho que pudiera llevarme, así que pensé en subir de nuevo y mirar en la casucha que habia visto mas alejada de la casa al menos tendríamos un caballo para seguir el camino.
Al subir pude ver que Elizabeth se habia despertado y estaba mirándome tumbada en la cama y moviendo la cola de un lugar a otro.
─ ¿Qué tal has pasado la noche…?...─ cuestiono Elizabeth mientras se estiraba un poco para desperezarse.
─ He dormido bien…Tenemos que irnos cuanto antes…─ hable pensando en que a lo mejor podíamos llegar a Hill Valley pronto.
─ Seria mejor antes que te quitaras la sangre de encima…no creo que les guste mucho verte así…─ comento Elizabeth mientras esta empezaba a darse unos cuantos lametazos de la misma forma que lo haría un gato.
─ Si seria lo mejor…voy a buscar algo de agua…─ hable mirándome que tenia sangre pro todas partes despues de lo que habia pasado, salí de la casa y pude ver como el sol ya comenzaba a despuntar el aire era caliente y húmedo, empecé a buscar por los alrededores hasta que encontré un pozo en la parte de atrás.
Toma agua del cubo y empecé a echármela por encima, podia notar lo fría que estaba, pero aquello de manera extraña fue como si me despertara y ahuyentara aquella criatura de mi interior.
.
Estuve un buen rato echándome cubos de agua encima hasta que no tuve ningun rastro de sangre sobre la ropa o el cuerpo.
Cuando pensé en ir al establo y ver al caballo que necesitábamos para ir a ese pueblo, al avanzar pude comprobar que Elizabeth estaba cerca de aquella casucha y olisqueando el ambiente.
Cosa que sentí bastante curiosidad y pensé en dejar aparcado lo del caballo por un momento e ir a donde se encontraba ella, al llegar pude ver que estaba olisqueando la puerta algo interesada.
─ Es mejor que no abras la puerta…vámonos…─ dijo Elizabeth retrocediendo unos pasos, aquello me resultaba extraño y mas en ella siendo un demonio, aunque aquellas palabras me provocaban mucha mas curiosidad.
Me acerque al pomo con la mano temblorosa en eso Elizabeth giro y se quedo paralizada sin decir una palabra.
─ Escucha es mejor que no la abras vámonos…─ volvió a decir Elizabeth mientras permanecia inmóvil mirándome.
Cuando tome le pomo abrí la puerta lentamente y lo que encontré dentro hizo que retrocediera unos pasos con la mano en la boca y horrorizada la ver aquello, había cadenas del techo de las que tenían un gancho y de ellas colgaban una mujer algo mayor con el rostro ensangrentado tenia la mandíbula arrancada y el cuerpo lleno de heridas y símbolos extraños marcados en su cuerpo, a su lado estaba la hija de la misma forma pero a esta le faltaba el corazón y parte de un brazo que parecia que lo hubiera cortado en filetes, sus cuerpos estaban resecos, sus rostros estaban deformados y a la madre le faltaba un ojo del que podia verse el hueco negro.
El cuerpo de la niña estaba marcado de la misma forma y casi toda la piel se había pegado al cuerpo haciendo la parecer como un esqueleto viviente, los ojos los tenia hinchados y cerrados, el olor que provenía de aquel sitio era insoportable.
─ No puede ser…eso es lo que he comido…─ dije mientras intentaba no vomitar me alejé de aquel sitio con Elizabeth detrás mía.
─ ¿Cómo es posible…?...¿Por que hacen eso…?...─ pregunte una y otra vez intentando darle sentido a lo que habia visto y pensando en que la carne que había comido era del brazo de esa pobre niña.
─ Yo no me preocuparía por quienes son…si no por lo que tenían escrito en el cuerpo…─ comento Elizabeth con tono de preocupación en lo que estaba diciendo.
─ ¿Entiendes lo que tenían escrito…?...─ pregunte con curiosidad mientras caminábamos hacia el establo para ver al caballo.
─ Es parte de un salmo de invocación para un demonio de alto rango…pero lo que hay escrito no serviría de nada….cosa que me extraña bastante, ¿por que escribir un salmo incompleto…?...no tiene sentido…─ comento Elizabeth algo pensativa y extrañada por aquello.
─ A lo mejor no tuvieron espacio o tendrían prisa…Ahora lo único que quiero es salir de aquí cuanto antes…─ dije pensando en las opciones mas plausibles y en salir de aquel lugar.
Al llegar al establo el caballo enseguida se encabrito viendo entrar a Elizabeth de la misma forma que hizo antes.
Me acerque lentamente para calmarlo pero al tenerla cerca no dejaba de relinchar e intentar ponerse sobre dos patas para atacarla.
─ Es mejor que te alejes un poco si no el caballo no querrá salir…─ hable haciendo que Elizabeth saliera del establo, despues de eso el animal salio tranquilamente.
Aun así siguió relinchando un poco, por suerte pude calmarlo para que al menos Elizabeth pudiera subir.
─ Lo que mas me extraña es que no esta el hombre por ninguna parte…Se necesitan tres cuerpos para hacer le ritual…─ comento Elizabeth haciéndome saber lo que era necesario aunque no tenia mucho interés en eso.
Mientras avanzábamos seguia pensando en todas las cosas que había escuchado a las misas que habia asistido con mi familia y todo aquello empezaba a tener sentido, pensé que si el párroco que nos daba la ceremonia hubiera sabido que todo esto era verdad se hubiera comportado de otra manera.
Avanzamos durante buena parte del día pro aquellos prados, en dirección hacia Hill Valley.
El camino fue bastante agradable y sin incidencias ninguna a lo lejos pudimos escuchar el sonido de un tren, cosa que me hizo pensar que estabamos cerca del pueblo.
─ Será mejor que te quedes fuera del pueblo…no creo que la gente este acostumbrada a verte…─ hale pensando en que si entrara se podia formar un gran revuelvo incluso terminaría muerta.
─ De acuerdo…¿Pero tu crees que con la ropa que llevas no se fijaran en ti…?...eres como una luciérnaga…─ dijo Elizabeth haciendo notar que la gente se fijaría en lo que llevaba puesto y no le faltaba razón pero ahora mismo no tenia ninguna ropa que ponerme solo esperaba que no hicieran mucho escándalo o terminara en la cárcel.
Seguimos avanzando hasta que vimos las vías del tren y decidí dejar el caballo y a Elizabeth a una distancia prudencial.
Baje del caballo y avance varios metros hasta llegar a la estación, el tipo de allí se me quedo mirando muy extrañado y confuso seguramente por la vestimenta que llevaba.
─ Disculpe…¿Es esto Hill Valley…?...─ pregunte mientras el tipo seguia mirando asombrado por las escuetas ropas que tenia.
─ Eh, si, es Hill Valley…pero señorita yo que usted me cubriría un poco…o compraría algo de ropa…─ contesto el hombre pero en cuanto vio las pistolas se marcho rápidamente metiéndose en la caseta aquello me hacia saber que ya conocían a los portadores de estas pistolas.
Sin pensármelo dos veces avance por le camino polvoriento en dirección hacia Hill Valley esperando encontrar respuestas…
FIN DEL CAPITULO 3
P.D: Bueno aqui dejo el siguiente capitulo espero que os guste y muchas gracias a todos  .
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Mazoku
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PUEBLO MALDITO
Continué avanzando mientras sentía la mirada de aquel hombre fijada en mi cuerpo, preferi ni siquiera pensar en ello.
Me di cuenta que el camino era transitado por carretas por las huellas que habia pero ahora mismo no parecia que hubiera ninguna, así que seguí caminando durante cerca de una hora.
Cuando a lo lejos pude ver el campanario de la iglesia que se alzaba por encima de todos los edificios, se podia escuchar el ligero murmullo de la gente.
Cuando al fin llegue ya era medio día y el estomago empezaba a rugirme pero no llevaba nada de dinero.
Nada mas entrar pude ver carretas y carros, habia varios edificios a cada lado del camino que cruzaba el lugar. de un lugar a otro mujeres y hombres preocupados por sus problemas, pero al poner un pie en este las mujeres se me quedaron mirando extrañadas como y los hombres no apartaban sus miradas de mi.
Me sentía mas observada que nunca, y no era para menos puesto que la ropa que llevaba no era muy escueta.
En mi camino hacia el saloon que ya conocía bien esos sitios, para obtener algo de información me encontré con el sheriff que parecia que estaba en su ronda.
Era un tipo con el pelo negro bastante despeinado tenia los ojos de color marrón apagado y un bigote desaliñado, a su espalda llevaba un rifle y en la cintura un par de pistolas.
─ Señorita le aconsejaría que se comprase algo de ropa…Solo espero no tener problemas por su culpa…─ dijo de manera ruda y toscamente mientras me repasaba por completo.
─ Solo he venido por algo de información nada mas…no se preocupe lo mas seguro es que los problemas los tengan los otros…─ hable exiliándole que no habia venido a buscar ningun problema y por suerte Elizabeth no habia venido si no eso hubiera sido un espectáculo.
─ ¿Que clase de información busca…?...¿Si puedo ayudarle…?...─ cuestiono el Sheriff mientras miraba hacia todas partes viendo que los hombres no me perdían de vista.
─ Seria mejor que hablásemos en su oficina…─ dije pensando que seria una mejor forma que estar allí fuera siendo observada de manera continua.
─ Si, será lo mejor…─ contesto el Sheriff mientras miraba a los hombres que enseguida continuaban lo que estaban haciendo.
Caminamos hacia la oficina un pequeño edificio de color marrón apagado con una ventana con rejas.
Al abrir la puerta pude sentir algo de fresco el lugar no era muy hogareño pro decirlo así habia una mesa y una silla a fondo junto con algunos carteles de "Se Busca", y unas y una celda a la izquierda en la que habia un hombre tumbado, el lugar tenia un olor bastante desagradable.
Nada mas entrar dejo el rifle en un gancho en la pared y se sentó detrás de la mesa poniendo sus pies en la mesa.
─ ¿Y bien que es lo que quiere hablar…?...─ dijo el Sheriff mientras se acomodaba en el asiento.
─ Hasta aquí llegaba depósitos de carbón…¿no…─ pregunte intentando averiguar si era verdad lo de aquellos informes.
─ Si hace tiempo llegaba de las montañas negras cargamentos de carbón para le ferrocarril…pero desde hace tiempo no han vuelto a hacerlo el ejercito enviaron a sus tropas pero nada se sabe…¿Por qué lo pregunta…?...─ cuestiono el Sheriff que enseguida bajó las piernas de la mesa mirándome con interés.
─ Hace poco me pase cerca de esa mina y no pareciera que hubiera nadie pero al entrar…habia muertos pro todas partes y el sitio estaba desolado…─ conteste confirmándole sus peores sospechas eso hizo que el Sheriff se quedara pensativo por un momento.
En ese instante el hombre que estaba en la celda se levanto y en cuanto me miro, abrio los ojos de golpe y se acorralo en la celda contra una de las paredes podia ver su rostro horrorizado por el miedo.
─ No puede ser!…es uno de ellos!…de los que estuvieron en la mina…podría reconocer esas pistolas en cualquier parte…─ dijo aquel hombre con tono de miedo y desesperación en su voz mientras yo me miraba las pistolas con la empuñadura roja.
─ Un momento yo no estuve en ese lugar…─ dije defendiéndome de las acusaciones pero seguramente se habia fijado en las pistolas que tenia.
─ Es uno de ellos no podré olvidar nunca esas armas y los gritos de mis compañeros de dolor y siendo despedazados…─ volvió a decir aquel hombre acusándome de nuevo, en ese momento no sabia que hacer.
─ ¿Me esta diciendo que esta mujer estuvo en el asentamiento de lamina y mato a los trabajadores…?...─ pregunto el Sheriff mientras se levantaba y tomaba el rifle y lo cargaba.
─ Eh un momento yo no he matado a nadie de esa mina…como he dicho me pase por aquel lugar y descubrí eso solamente…─ conteste aclarando las cosas pero sabia que las cosas iban por muy mal camino.
─ ¿Entonces como es que lleva esas pistolas…?...─ pregunto el Sheriff mientras se preparaba para apuntarme con el rifle.
─ Eso es otra historia pero no estoy con ninguno de los tipos que ataco la mina…─ hable mientras retrocedía unos pasos, sabia casi a la perfección que aquello terminaría mal.
─ De momento es mejor que entres en la cárcel, hasta que se aclare todo esto…─ dijo el sheriff levantando el rifle y apuntándome, mis manos fueron pro si solas a las pistolas para prepararme pero sabia que como hiciera un movimiento terminaría disparándome pero tampoco podia permitir que me encarcelara.
─ Ni se le ocurra señorita…─ hablo el Sheriff amartillando el rifle y preparándose para disparar.
La tensión que allí habia se podia cortar con un cuchillo, cualquiera de los dos podría disparar en cualquier momento y no me hacia gracia hacerlo.
─ ¿Hijo estas seguro que ella, estaba con ellos…?...─ volvió a cuestionar el Sheriff mientras seguia apuntándome.
─ Haber se le voy a repetir lo que paso…─ dijo el hombre haciendo memoria de l oque habia ocurrido en aquel sitio.
(Recuerdo)
Los días pasaban normales, el ejercito habia puesto un fuer5te en aquel lugar y nosotros sacábamos carbón de la mina como todos los días…uno de estos un par de hombres llegaron al fuerte en un carro y cargando una gran jaula, los soldados abrieron la puerta y entraron, bajaron la jaula del carro y pudimos ver a una bestia de color azul que se movía de un lugar a otro en la jaula, no parecia ninguna otra que hubiéramos visto nos acercamos a ella para verla, parecia ser una mezcla entre mujer y animal…uno de aquellos hombres fue con el capitán adentro de la oficina y el otro se quedo junto a la jaula.
─ Es mejor que no os acerquéis podría arrancaros la cabeza de un zarpazo…─ dijo uno de los hombres auqneu su aspecto tampoco era muy normal puesto que tenia cosida la boca y aquellas pistolas se me grabaron en la mente con la empuñadura de color rojo.
Estuvimos un tiempo viéndola hasta que escuchamos un disparo proveniente de la oficina, enseguida varios soldados fueron hacia allí y volvieron a escucharse disparos saliendo los soldados de la oficina tambaleándose con varios disparos.
De repente aquel tipo empezó a disparar a los demás soldados escuche disparos por todas partes, rápidamente fuimos hacia la mina, no se l oque paso exactamente en ese caos sol ose que la jaula se abrio dejando suelta a aquel monstruo que como una centella se lanzo contra los soldados pero por mucho que le dispararan lo le hacian ningun daño, despues de aquello entro en la mía como un relámpago, en ese momento no sabíamos que hacer despues de haber terminado con lso soldados uno empezó a despedazarlos y el otro comenzó a dispararnos, por suerte pude entrar en la mina aunque no sabia si terminaría viviendo, tome uno de los caminos y salí por el agua, así anduve hasta encontrar este sitio aquello fue una carnicería sangre y miembros por todas partes…aun lo recuerdo, eso no se me olvidara nunca, cuando duermo escucho sus gritos y veo como sus cuerpos terminaba destrozados…Dios!...─ dijo el hombre llevándose las manos a la cabeza.
(Fin del Recuerdo)
Aunque al menos aquello respondía a varias preguntas que tenia al parecer Elizabeth se habia dado cuenta de varios soldados y el lugar que habia dicho es por le mismo que habia salido.
─ ¿Cómo terminaste aquí…?...─ pregunte interesada en la respuesta puesto que no parecia peligroso ni tenia armas.
─ Cuando llego al pueblo estaba completamente trastornado y gritaba lo que habia pasado y para que no formara un escándalo lo encerré…Lo mismo que voy a hacer contigo…Así que basta de cháchara…entra en la celda…dentro de dos días vendrá el juez…─ dijo el sheriff mientras me empujaba con el canon del rifle para que entrara en la celda.
─ No pienso entrar en la celda puesto que no he hecho nada…y no tengo nada que ver con esos tipos…─ dije resistiéndome a lo que quería que hiciera peo podia ver que el sheriff empezaba a ponerse nervioso.
─ Escuche señorita, si es que puedo llamarla así por los ropajes que tiene, le doy dos opciones o entra en la celda o en un ataúd tu eliges…─ dijo el Sheriff con tono mas duro mientras no me perdía de vista.
En ese momento podia sentir como aquella cosa se abría paso en mi interior poco a poco, mis manos empezaron a dar pequeños crujidos lo mismo que las uñas que empezaban a crecer de un color negro intenso.
El pobre hombre que estaba mirándome se dio cuenta y enseguida retrocedió hacia la pared horrorizado al ver aquel cambio.
─ Dispárale es uno de ellos…es uno de ellos…─ dijo el hombre con el miedo en su voz aquello hizo que el sheriff retrocediera unos pasos.
Aquella cosa seguia abriéndose paso podia sentirlo que no tardaría mucho en salir a la superficie, pero esta vez era por el miedo que tenia, no por hambre.
─ Date la vuelta…─ ordeno el sheriff, aunque estaba segura que era para ponerme las esposas.
Por unos segundos me quede en la misma postura, sin moverme notando como aquella cosa se abría paso a trabes de mi cuerpo.
─ He dicho que se de la vuelta señorita…─ volvió a ordenar el sheriff en ese instante me di la vuelta y me moví como un relámpago dando un zarpazo en la mano del sheriff haciéndole que soltara el arma y tomando la mía apuntándole.
─ Le he dicho que no estoy con ellos, espero que se le haya metido en la cabeza…─ dije mientras le apuntaba aunque no sabría que hacer si tuviera que dispararle.
─ Muy bien lo que usted quiera, baje el arma no querrá disparar a un representante de la ley se metería en un lío…─ dijo el sheriff mientras levantaba las manos con el miedo en su voz.
─ Solo quiero saber a donde enviaban ese carbón…nada mas y me iré tal como eh venido…─ dije esperando obtener la respuesta y largarme de aquel sitio, suponía que Elizabeth estaría esperándome impaciente.
─ Eso solo lo sabe el alcalde…pero tardara un día en volver…─ dijo el sheriff y eso era lo que mas temía tener que quedarme una noche en este pueblo puesto que habia algo que no me gustaba.
─ Muy bien…gracias por la información…─ dije mientras me agachaba recogiendo el rifle y devolviéndoselo.
─ Si hubiera sido uno de ellos ahora mismo estaría muerto…recuérdelo…─ volvi a decir mientras enfundaba de nuevo el arma y salía de allí dejando al sheriff con el miedo en el cuerpo.
En cuanto salí de nuevo las miradas volvieron a clavarse en mi cuerpo, cosa que me hacia sentir algo incomoda preferi entrar en el saloon sitio que conocía muy bien, puesto que mas de la mitad de mi vida los habia pasado en ellos.
Cruce la calle y me dirigí hacia este en mi camino me encontré a varias mujeres que miraban hacia otro lado, el párroco se me quedo mirando y enseguida se santiguo cosa que me pareció graciosa, mientras que otro hombres se me quedaban mirando con lujuria.
Desde fuera podia escuchar el alboroto normal del saloon y la típica música, nada mas entrar pude ver el típico espejo que habia en la pared y la larga barra de madera con la pianola al fondo y barias mesas colocadas por el lugar una escalera llevaba al piso de arriba así que supuse que habría prostitutas.
Nada mas entrar se detuvo la música de inmediato cosa que ya me empezaba a cansar, me acerque a la barra, mientras que lso hombres se acercaban.
─ Un whisky…a proposito, ¿tienes habitaciones libres…?...─ pregunte mientras le tabernero se quedaba con la mirada congelada.
─ Vaya, vaya mira lo que tenemos aquí…─ dijo uno de ellos mientras notaba como su mano empezaba a rozarme el trasero.
─ Seguro que puede con dos de nosotros…─ dijo otro mientras me pasaba la mano por los muslos, aquello empezaba a calentarse pero no de la forma que pensaban que seria….
FIN DEL CAPITULO 4
P.D: Dejo el siguiente capitulo espero que os guste y muchas gracias a todos  .
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Mazoku
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NOCHE AGITADA
Viendo lo que se avecinaba decidí emprender una acción que siempre me habia funcionado.
Mis manos comenzaron a bajar lentamente por sus ropas hasta llegar a la entrepierna, ambos hombres sonrieron de manera tonta.
Las manos se pasearon muy suavemente y lentamente sin ninguna prisa hasta que al final apreté con fuerza incluso pude escuchar algún crujido, en eso pude ver como la expresión de aquellos tipos cambiaba radicalmente a dolor.
─ Suelta, suelta…─ dijo uno de ellos mientras apretaba con fuerza sus sexos.
─ ¿Quién me va a invitar a una copa…?...─ pregunte con voz melosa mientras aquellos tipos se retorcían de dolor, por suerte uno de ellos levanto la mano y busco en su bolsillo de manera nerviosa hasta que encontró unos billetes que puso encima de la barra.
─ Sois muy amables….ahora largaos…─ ordene mientras soltaba mi presa y estos se alejaban con las manos en la entrepierna y con cara de alivio.
─ Estas muerta zorra!...─ exclamo uno de ellos, con solo eso enseguida supe que sacaría su arma para matarme.
Pero en cuanto me gire para desenfundar escuche un disparo solamente cerré los ojos y me mire en el cuerpo para ver si tenia alguna herida pero solo vi como aquel tipo caía al suelo poniéndose la mano sobre un agujero en su pecho.
En cuanto cayo su cuerpo la suelo, me fije en otro hombre que habia entrado tenia un sombrero que parecia cubrirle los ojos una camisa blanca junto con una chaqueta de color marrón apagado y unos pantalones oscuros y unas botas con unas espuelas, también me fije en la empuñadura de las armas que eran de color rojizo lo mismo que las mías.
─ La señorita ha dicho que podéis largaros…así que fuera…─ dijo el hombre mientras giraba el revolver en su mano y volvía a enfundar.
Los amigos de aquel tipo tomaron el cuerpo de su compañero y lo arrastraron hacia fuera dejando un rastro de sangre sobre el suelo.
─ ¿Y quien eres tu…?...No necesitaba tu ayuda…─ pregunte interesada en quien me habia salvado aunque por aquellas pistolas me supuse que poco importaba puesto que era un demonio, pero al verlo mas de cerca pude observar que no tenia la boca cosida cosa que me extraño.
Antes que ni siquiera pudiera contestarme la puerta del saloon se abrio y entro el sheriff junto con sus dos ayudantes.
─ Parece que os habéis estado divirtiendo…Vaya así que has vuelto te dije que no volviera a este pueblo ahora tendré que encerrarte de nuevo…─ dijo el sheriff enviando a sus ayudantes, por un instante nuestras miradas se cruzaron pero no pareció querer decirme nada.
─ Sheriff solo estaba ayudando a una señorita nada mas…─ dijo aquel tipo con un tono amable mientras los ayudantes se acercaban a desenfundarlo y ponerle las esposas.
─ Llevaos al imbecil ese al enterrador hoy parece que tendrá trabajo…y una advertencia para usted señorita es mejor que se vaya en cuanto resuelva sus asuntos, si no…no tendré ninguna concesión…─ dijo el sheriff como si en sus palabras hubiera una amenaza implícita.
─ ¿Hay suficiente para una habitacion…?....─ pregunte al tabernero que parecia estar congelado pro lo que habia pasado allí.
Sencillamente asintió y tomo el dinero, subí las escaleras y me dirigí hacia la habitacion para descansar un poco hasta que llegara la noche, aunque Elizabeth estaría impaciente por que no volvía.
Al llegar a una de las puertas la abrí y sencillamente el olor de aquella habitacion me trajo muchos recuerdos de cuando trabajaba en uno de ellos, el sitio no era muy grande habia una cama al fondo y una palangana y una jarra con agua encima de una mesita, aquello siempre habia sido así de simple, la ventana daba al centro del pueblo donde la vida parecia continuar como si tal cosa, pero aquel hombre me hizo pensar quien seria.
Me tumbe en la cama y me quede mirando al techo donde los recuerdos se apelotonaban en mi mente de las veces que habia estado en una habitacion como esta y no precisamente para dormir.
Pero cuando estaba enfrascada en mis pensamientos ni siquiera note como lso ojos se me cerraban pero enseguida pude ver el rostro de aquella chica que habia matado gritando con todas sus fuerzas tenia la cara ensangrentada y estaba gritando aquel sonido me hizo despertar de golpe como si estuviera en una pesadilla.
─ Mierda!...─ exclame quejándome de aquello que habia echo y no podia apartar de mi mente.
─ ¿Una pesadilla…?...─ pregunto una voz muy familiar, al girar la cabeza pude ver que Elizabeth estaba allí apoyada contra la pared.
─ ¿Se puede saber que haces aquí…?...─ cuestione con tono de enfado puesto que estarían buscándola, aparte que era bastante raro que no la hubieran descubierto.
─ Viendo que no volvías he decidido buscarte…y no ha sido muy difícil encontrarte…─ respondió Elizabeth con tono de superioridad.
En ese momento escuche como el alboroto de todos los saloons por la noche llegaba a mis oidos, y de costumbre habría bastante gente.
Nada mas levantarme sentí como aquel demonio quería salir, la cabeza me daba vueltas y me sentí muy mareada, mi sexo empezaba a dolerme y podia ver como se formaba un gran bulto que casi la ropa interior no podia contener.
─ Mierda! ahora no…─ exclame llevándome la mano a la entre pierna notando como aquella cosa crecía, no me quedaba otra nada mas que quitármelo.
Despues me tumbe en la cama y espere a estar un poco mejor pero aquella cosa no iba a detenerse, o la alimentaba de una forma u otra.
Note una sensación muy agradable incluso placentera cuando abrí los ojos y mire me di cuenta que Elizabeth estaba pasando su lengua por el sexo una y otra vez lamiéndolo con ganas podia sentir una lengua rasposa y caliente y muy agradable.
─ ¿Pero que estas haciendo…?...Déjalo…─ pregunte intentando hacer que parara pero estuvo un momento y despues se me quedo mirando.
─ ¿Tu eliges o sigo y ese demonio se calma…?...¿o sales afuera y buscas a tu presa…?...Es tu elección…─ pregunto Elizabeth y viendo que no tenia alternativa y no quería que nadie mas sufriera sencillamente asentí y cerré los ojos.
Seguí sintiendo la lengua pasearse por aquel sexo una y otra vez, sintiendo la calidez de la saliva, hasta que esta engullo el glande de un solo movimiento aquello fue como una descarga de adrenalina, podia sentir mi corazón latir con fuerza incluso retumbaba en mis oidos.
No pude mas elevar la parte superior de mi cuerpo y tomar la cabeza de Elizabeth y empezar a moverla con fuerza metiendo todo l oque podia de aquel sexo en su boca caliente y húmeda.
A cada envite notaba la garganta de Elizabeth y como esta ponía los ojos en blanco y sus lagrimas saltaban a su rostro, impidiendo que el aire llegara sus pulmones.
Comencé a moverme cada vez mas deprisa viendo como sacaba su lengua para dar mas espacio a su boca pero era imposible aquello no cabía por completo apenas entraba cerca de la mitad, podia escuchar sus gemidos apagados y como la saliva salía de su boca resbalando por mi sexo, aquello era el cielo, en un momento note como las manos de Elizabeth se pusieron sobre mis muslos para intentar separar se pero no la deje que lo hiciera quería entrarla por completo.
Note como algo se avecinaba y empecé a dar empujones cada vez mas fuertes, mientras Elizabeth intentaba tomar aire en cuanto podia para no ahogarse, y en uno de esos envites solté una descarga de sem4en directamente en su garganta, aquella sensación desconocida para mi; era maravillosa indescriptible el calor recorría mi cuerpo.
Hice que Elizabeth no se moviera del sitio y empezara a tragar todo lo que podia, mientras que su estómago se hinchaba cada vez mas, hasta que en un momento me flaquearon las piernas y las fuerzas cosas que ella aprovecho para deshacerme de mi presa y apartarse.
Mientras que mi sexo seguia descargando semen sobre el suelo haciendo un charco, Elizabeth empezó a toser y escupir aquel liquido pegajoso y caliente por un rato.
─ Joder!...ha sido sorprendente…a si que esto es lo que se siente…Uf!...lo siento de verdad…¿Estas bien…?...─ pregunte mientras me acercaba a Elizabeth y esta seguia tosiendo semen y recuperándose.
Elizabeth no hizo mas que levantarse sin pronunciar palabra y apoyo las manos sobre la pared levantando su cola y dejándome ver su sexo y su trasero, la verdad que me quede sorprendida sin saber que decir pero mi sexo nuevamente se irguió en manera desafiante.
─ Quiero mas…─ hablo Elizabeth mientras abría los labios exteriores de su sexo mostrándome su entrada.
─ Elizabeth es mejor que lo dejemos…─ dije intentando calmarla de alguna forma pero sabia que seria imposible, era como si estuviera fuera de si.
─ No creo que puedas salir afuera estando de esa forma…Quiero mas!...─ exclamó Elizabeth casi ordenándomelo, aunque no le faltaba nada de razón era imposible que pudiera salir y aquella cosa me estaba perdiendo mas.
Así que no pude contenerme y me acerque a ella cuando estuve a cierta distancia mi sexo ya estaba en su entrada nada mas sentirlo ella soltó un ronroneo.
Aquello fue como la salida no pude mas que empezar a introducirlo en su cuerpo poco a poco esperando que no le hiciera daño pero aquello fue como si me lo absorbiera a su interior, estaba caliente y húmedo muy resbaladizo.
A cada movimiento sentía un placer indescriptible recorriendo mi cuerpo hasta que llegue a un limite en que no podia entrar mas, pero aun así quería mas, al menos podia tomar sus caderas y tener un apoyo para empujar así que no pude mas que tomarla y seguir empujando.
Di unas cuantas embestidas y en un momento dado empuje con fuerza notando como su cuerpo cedía bajo la presión de mi sexo y escuchaba un crujido sordo en eso Elizabeth grito con fuerza pero no pude mas que ponerle la mano en la boca por si nos escucharan.
Cuando puse mi mano en su abdomen pude notar el bulto en su cuerpo y como la hinchazón de antes se movía con fuerza.
─ Lo siento, ¿te he hecho daño…?...─ cuestione con algo de miedo pensando que lo mismo podia haberla dañado.
─ Me encanta, continua…─ respondió Elizabeth con una voz muy melosa y atrayente, aquellas palabras se metieron en mi cerebro abriéndome paso.
Comencé a arremeter poco a poco notando como mi sexo se mojaba con sus flujos calientes y pegajosos y como aquel bulto entraba y salía de su abdomen haciéndolo cada vez mas grande y sintiendo el semen que tenia dentro se movía de un lugar a otro.
M ritmo empezó a acelerarse una y otra vez cada vez con mas ímpetu sintiendo como su sexo apretaba con fuerza y pareciera que me absorbiera, sus gemidos empezaron a ser cada vez mas intensos mezclándose con los míos, los pezones me dolían con fuerza y mis ansias no se detenían cada vez quería mas y mas de ella.
No pude mas que seguir empujando una y otra vez notando como aquel bulto se hinchaba cada vez que arremetía sintiendo como su interior se abría a cada movimiento de mis caderas.
Notaba como el sudor recorría mi cuerpo y como todos mis sentidos estaba completamente exaltados por aquel acto.
En un momento dado la introduje por completo dentro de ella y me quede así por un momento sintiendo aquello y seguidamente le puse el brazo por encima del pecho aforrándome a ella con fuerza y la otra rodeando su cintura.
En un momento la retire de la pared y sosteniéndola en esa postura seguí arremetiendo con fuerza notaba como aquel bulto se movía de un lugar a otro, Elizabeth parecia una simple muñeca en mis manos parecia que hubiese perdido la consciencia pero no era así puesto que escuchaba sus gemidos que se mezclaban con los míos, así estuve un buen rato hasta que al fin sentí como aquella oleada nuevamente me inundaba y quería salir con fuerza.
No pude mas que arremeter una o dos veces mas con fuerza incrustando aquel sexo infernal dentro de su cuerpo hasta lo mas profundo de su ser,
Aquello empujones fueron definitivos cuando descargue sobre ella una riada de semen sintiendo como su sexo se intentaba cerrar con fuerza apretándolo para que no se escapara pero a la vez los flujos de ella salieron al exterior con fuerza como si fuera una fuente.
Mis piernas flaquearon en unos momentos pero me pude sostener de pie notando como aquel liquido caliente y pegajoso entraban en ella haciendo que su abdomen volviera a crecer con fuerza y parte del semen saliera por su boca.
Pasado unos segundos caímos al suelo cubiertas por el semen en un charco; Elizabeth con las pocas fuerzas que tenia y aun vomitando semen intento separarse de mi sacando mi sexo de su interior pero algo me hizo que la volviera a atrapar y la abrazara con fuerza, volviendo a introducirlo en su interior calido y mojado.
Su rostro estaba desfigurado pero esta vez por el placer, tenia la lengua fuera y sus ojos estaban en blanco, y casi apenas podia moverse podia sentir las convulsiones de su cuerpo mientras el semen seguia inundándola y ella daba pequeños movimientos.
Así estuve un buen rato hasta que sentí como aquel sexo volvi a retraerse y aquella cosa estaba tranquila, al menos no tendría que buscar una presa.
Cuando ya estuve algo mejor mire a Elizabeth tenia una sonrisa de oreja a oreja y los ojos cerrados mientras que su abdomen estaba hinchadísimo.
Al menos aun seguia con vida, pensé que le habia echo daño, cuando me levante sentí un mareo incluso las piernas me temblaban muchísimo no pude mas que apoyarme en la cama y sostenerme mientras me ponía la ropa interior de nuevo, y así me limpie algo del semen que tenia con la palangana.
Me acerque a Elizabeth con la intención de que despertara y saliera de allí lo mas pronto posible ya que podría entrar cualquier persona y verla.
─ Elizabeth…es mejor que te vayas podrían descubrirte…yo tengo que hacer algunas cosas…Nos veremos donde estabamos…─ hable mientras la zarandeaba un poco pero parecia no despertar.
La moví un poco mas fuerte para que despertara en eso abrio los ojos de golpe y en cuanto me vio, me abrazo con fuerza pasando su lengua por mi oreja.
─ Espera…no sigas…por favor…tengo que hacer unas cosas…es mejor que te vayas a donde habíamos llegado…─ volvi a decírselo separándola suavemente.
─ No creo que pueda hacerlo…al menos de momento, tendré que esperar un poco…─ dijo mientras se pasaba la mano por el abdomen que estaba completamente hinchado y abotargado por la descarga.
No pude mas que al verlo sonrojarme por lo que habia pasado y sentirme culpable al menos gracias a eso no tendría que buscar una victima para devorarla.
─ De acuerdo pero no tardes…─ hable mientras abandonaba el lugar cerrando la puerta tras de mi y volviendo a escuchar la típica música de saloon y el alboroto de costumbre puede ver a las chicas en la parte de debajo de un lugar a otro con lso clientes.
Mientras bajaba las escaleras nada mas llegar abajo la música ceso de inmediato y los hombres se me quedaron mirando con los ojos llenos de deseo mientras que las chicas solo podia ver odio reflejado en sus rostros.
Solamente baje el sombrero y me dirigí hacia fuera, acelerando un poco el paso, al salir a la calle escuche como la música volvía a animar el lugar, el aire fresco de la noche me despejo ligeramente.
No habia mucha gente dando vueltas afuera, eso me daba la oportunidad de ir a la oficina del sheriff para ver que habia pasado con ese hombre que me habia salvado.
Cruce la calle y avance unos metros hasta que llegue al edificio y probé a abrir la puerta pero era inútil estaba cerrada, así que fui por la parte de atrás donde estaba la ventana con lso barrotes.
Tome una caja y me subí a ella para ver en su interior al parecer estaba dando vueltas de un lugar a otro de la celda y el minero estaba dormido.
─ Eh tu...¿como es que tienes esas pistolas…?....─ pregunte llamándole la atención que enseguida me miro.
─ Te podría hacer la misma pregunta…pero no creo que me dijeras la verdad, ya que eres un demonio…─ dijo este acusándome, aunque no le faltaba razón en parte puesto lo que llevaba dentro era un demonio.
─ No soy ningun demonio…y estas pistolas son otra historia…aunque yo te podría decir lo mismo por el color de las empuñaduras de tus armas…─ replique lo que me habia dicho con tono de enfado.
─ Soy un cazador de demonios…Mira no te voy a contar mi vida, pero necesito salir de aquí ya…─ dijo el hombre con nerviosismo en su voz, pero la puerta estaba cerrada y no podia entrar.
─ Muy bien supongamos que te creo…como narices quieres que entre, la puerta esta cerrada…─ dije pensando que un disparo podría alertar a la gente.
─ Puedes atar tu caballo a la puerta y que tire de ella las llaves están en la pared…─ dijo el hombre poniéndome una solución aunque no tenia el caballo en ese momento.
Así que baje de la caja y me dirigí hacia la puerta de nuevo mire hacia lso lados para comprobar que nadie me veía, puse mi mano sobre le pomo y me concentre todo lo que pude esperando que esa cosa que tenia dentro hiciera algo.
Gire la mano y lentamente escuche como el pomo crujía ante la fuerza que le habia aplicado y en un momento me encontré con el tirador en la mano.
Abrí la puerta y me dirigí hacia donde estaban las llaves me acerque a la celda y cuanto estaba a punto de abrirla me detuve unos instantes.
─ ¿Qué es lo que pasa…?...─ pregunte viéndole el nerviosismo que tenia, habia estado con muchos hombres y conocía eso.
─ No pasa nada…abre la celda…deprisa…antes de que venga el sheriff…─ dijo el hombre mientras zarandeaba los barrotes intentando abrir la puerta.
─ Escucha se que pasa algo…y no te pienso abrir hasta que no me lo digas…─ dije haciéndole saber que tenia todo el tiempo del mundo.
─ Vale de acuerdo…tenemos que salir de aquí antes de la media noche si no quieres morir…este pueblo esta condenado….Pero claro eres un demonio eso te importa poco…─ comento el hombre con tono de miedo, pero todo aquello me parecia imposible.
─ ¿Condenado…?...¿Que pasara a media noche…?...─ volvi a preguntar de nuevo interesada en aquello, por que no se veía nada extraño.
─ ¿No seria mejor que te lo contara fuera…?, rápido abre la puerta…─ volvió a decir el hombre inquiriendo en que abriera la celda.
─ Escucha si quieres salir de aquí es mejor que me lo cuentes todo…o te dejare aquí con tu amigo…─ dije con tono de seriedad puesto que sin mi no tendría ninguna opción.
─ Muy bien, el alcalde no es humano es uno de los vuestros, este pueblo es solo un criadero de humanos nada mas…a media noche todos lso que hay aquí entraran en un frenesí de sangre y barbarie haciendo que lso demonios puedan capturar sus almas y sacar mas como ellos, el cementerio esta lleno de cuerpos esperando ese momento…Ahora ábreme!...─ exclamo el hombre con mas nerviosismo aunque todo aquello me parecia una farsa y no sabia con certeza que hacer.
─ Muy bien te abriré…pero iremos al cementerio…para comprobar todo eso que has dicho…─ hable metiendo la llave en la cerradura en cuanto lo hice aquel hombre dio un empujón a esta casi haciéndome caer al suelo y tomando sus revólveres me apunto con ellos.
─ Espera te he sacado de ahí…¿no pensaras en dispararme…?...─ pregunte levantando las manos y soltando las llaves.
La tensión del momento se podia cortar con un cuchillo no sabia lo que estaba pensando, pero sabia que si hacia algún movimiento terminaría muerta.
─ Agáchate!...─ exclamo el hombre, en ese momento me agache y escuche un disparo, al girar la cabeza pude ver como una luz dorada en forma de cruz se marcaba en la frente del minero cayendo al suelo.
Cuando desapareció mire su rostro pude ver que lo tenia ennegrecido incluso podia ver parte de sus músculos, sus ojos eran dos esferas rojas que aun estaban candentes y la boca la tenia llena de dientes afilados, del agujero de su frente salía un liquido negruzco dejando un charco.
─ ¿Pero que…?...Gracias…─ dije con el miedo en mi voz mientras me levantaba lentamente.
─ Muy bien haremos un trato…yo te llevo al cementerio y tu me explicas por que tienes esas armas, sino eres un demonio…─ dijo el hombre mientras se ponía el cinturón y enfundaba sus armas.
─ Muy bien como quieras…─ dije sin rechistar puesto que si una bala de esa arma le habia echo eso al minero yo podría terminar igual.
Solté las llaves y salimos de allí a toda prisa, de momento el pueblo estaba como siempre se podia escuchar la música proveniente del saloon, la noche era tranquila no parecia haber ninguna señal de que aquel pueblo fuera a desaparecer.
Andamos durante varios metros hasta llegar a un sitio apartado en el que el camino se bifurcaba, tómanos el camino de la derecha y seguimos avanzando hasta llegar a un lugar donde habia unas verjas de hierro y varias tumbas por el suelo.
No parecia nada raro, hasta que ese tipo se agacho y empezó a mover algo la tierra cerca de una de las tumbas.
─ ¿Qué haces…?...─ pregunte extrañada por lo que estaba haciendo era como si estuviera buscando algo.
─ Estoy buscando el motivo de la maldición…─ respondió mientras movía la mano por la tierra del cementerio de un lugar a otro.
Pasaron unos segundos cuando al fin llego hasta un árbol que estaba apartado de las tumbas, estaba retorcido y parecia bastante seco, todo lo que habia en sus raíces a unos pasos de estas estaba marchito y muerto.
Enseguida metió la mano en su tronco en un hueco que habia y empezó a rebuscar en este, cuando termino saco una calavera que estaba pintada con varios símbolos de color rojo.
─ Esto es…es muy malo tenemos que salir de aquí cuanto antes…─ dijo el hombre viendo la calaver4a entre sus manos.
─ Si seria lo mejor que nos fuéramos…este pueblo esta condenado…─ dijo a mi espalda la voz de Elizabeth en eso di un pequeño brinco pro el susto.
─ Pero que…Podías haberme avisado cuando llegamos…─ hable con algo de enfado en mi voz girando la cabeza y viendo que aun tenia algo de abultado el abdomen.
Pero enseguida aquel tipo desenfundo su arma apuntándole, no pude mas que desenfundar las mías y apuntarle a él.
Enseguida Elizabeth se puso detrás de mi con cara de miedo, parecia que ese hombre la asustaba.
─ Apártate es uno de ellos…debe morir…─ habló mientras amartillaba el arma preparándose para disparar.
─ No vas a hacerlo, baja el arma…ella no tiene nada que ver en esto…─ dije mientras permanecia pendiente de lo que pudiera pasar, además no estaba dispuesta a dejar que ella muriera.
─ Eso no lo sabes…lo mismo te ha traído hasta aquí para que mueras…debe morir...Así que apártate…─ hablo aquel hombre mientras seguia apuntándome casi sin pestañear.
─ Ella no me ha traído hasta aquí…es otra historia y no tiene nada que ver en lo que puede pasar en este pueblo así que enfunda tu arma…no voy a dejar que la mates…─ hable mientras seguia apuntándole, sabia perfectamente que cuanto mas tiempo estuviéramos allí menos tiempo tendría para ir al ayuntamiento del pueblo.
─ Escucha si es verdad lo que dices…no tengo mucho tiempo para ir al ayuntamiento y tengo que hablar con el alcalde…además podríamos sacar a la gente del pueblo…─ comente pensando en salvar a las personas, aunque sabia de sobra que eso seria imposible.
─ Esas personas están condenadas aunque salgan ahora del pueblo…además no creo que el alcalde siga vivo…pero de acuerdo si quieres que ese demonio siga vivo tu misma solo espero que no te mate…yo pienso largarme de este lugar cuanto antes…─ comento el hombre mientras dejaba caer la calavera al suelo y le daba un pisotón aplastándola, despues enfundo la pistola.
─ ¿No vas a ayudarme…?...Podríamos salvar a mucha gente…─ cuestione enfundando las armas.
─ No me has escuchado!…el pueblo esta condenado…aunqeu la gente salga de este están malditas…mas tarde o mas temprano caerán en la maldición, seria como esparcir una plaga…es mejor que te vayas…─ exclamo el hombre volviéndome a repetir lo que estaba pasando.
Mientras estabamos discutiendo escuchamos el gañir de las campanas de la iglesia cosa que me extrañaba bastante puesto que solo lo hacian en misa.
─ Ya ha empezado…me largo…─ comento el hombre dándose la vuelta y caminando en dirección contraria al pueblo.
─ Mierda!...debo de ir…─ hable e inmediatamente me puse a correr en dirección al pueblo escuchando como las campanas sonaban cada vez mas fuertes, a medida que me acercaba podia escuchar a la gente gritando y a los caballos relinchando, pude ver algunos que salían galopando fuera del pueblo.
Los gritos se hacian cada vez mas intensos, cuando estuve en la entrada pude ver a los habitantes corriendo de un lugar a otro varios de estos se habían lanzado encima de una victima que estaban dándole mordiscos la sangre bañaba le suelo podia ver miembros de otras personas cercenados tirados por el suelo, mientras que otros los recogían y se disponían a darle mordiscos, podia escuchar el chasquear de la carne y el crujir de los huesos., aquel sonido se quedaría en mi memoria para siempre.
No pude mas que girar la cabeza pro unos momentos y vomitar, aquello era un espectáculo dantesco una orgía de sangre.
─ Dios!...Tengo que llegar al ayuntamiento…─ dije sacando valor de donde no tenia y avanzar por le pueblo todo lo rápido que pudiese hasta llegar al ayuntamiento.
Corp. por las calles escuchando los gritos de las personas varias de ellas pedir socorro otras corrían por sus vidas, mientras que algunas saltaban desde las ventanas.
Pude ver como algunos estaban dándole mordiscos a una mujer, su rostro tenia un rictus de miedo pero estaba muerta y cubierta de sangre, pude ver sus entrañas sangrantes mientras que algunos tipos se daban un festín con ella. casi ni siquiera me prestaron atención cuando pase cerca.
Decidí entrar por un callejon, para pasar sin que se fijaran, era mi mejor opción para llegar al ayuntamiento.
En mi camino habia varios barriles por el suelo, al menos por este lugar no podrían verme cuando avance unos cuantos pasos pude ver una niña que estaba de espaldas quieta, tenia un vestido de color blanco típico junto con un sombrero atado a su cabeza, me acerque lentamente esperando que al menos estuviese bien.
─ ¿Estas bien…?...─ pregunté mientras cercaba la mano para tocar su hombro pensé que estaría asustada.
Me acerque lentamente temblándome la mano cuando sentí la mano de Elizabeth encima de la mía y negando con la cabeza.
─ ¿Qué pasa…?...Estará asustada…─ dije pero en cuanto volvi a girar la cabeza pude ver un rostro que no parecia le de una niña tenia los ojos encendidos como ascuas su boca tenia restos de carne y estaban ensangrentados, en su mano tenia un brazo de alguien, su vestido estaba manchado con sangre.
─ Dios!....─ exclame retrocediendo mientras aquella niña daba unos pasos hacia delante y como un relámpago se lanzo hacia mi, como pude la detuve cayendo al suelo, podia ver el odio en sus ojos y la rabia descontrolada.
En un momento pude ver como su cabeza salía despedida de su cuerpo a varios metros de distancia y la sangre de ella me salpicaba en la cara, cuando levante la vista pude ver que Elizabeth me habia salvado.
Aparte le cuerpo de aquella niña de encima mía, mientras se convulsionaba sangrando y soltando chorros por todas partes.
─ Gracias…─ fue lo único que dije mientras Elizabeth me ayudaba a levantarme, aun estaba temblando por aquello.
─ Ten cuidado la próxima vez quizás n oeste para ayudarte…─ hablo Elizabeth haciéndome saber que no podia confiar en nadie del pueblo en esta situación y cualquiera podría atacarme.
Seguí avanzando pro el callejon cuando estaba afuera pude escuchar con mas fuerza el tañido de las campanas y como varias de esas cosas se amontonaban en este golpeando las puertas con fuerza pensé enseguida que a lo mejor varios se habían salvado y estarían dentro.
─ Tenemos que ayudarlos…─ dije saliendo del callejon en dirección hacia la iglesia esperando que varias personas hubieran sobrevivido.
─ Es mejor que vayamos al ayuntamiento, no creo que puedas hacer nada…─ dijo Elizabeth sentenciando a aquellas personas.
En mi interior recordé lo que me habia dicho aquel hombre que algunos podrían salvarse pero seria como esparcir una plaga que mas tarde o temprano se convertirían en esas cosas hambrientas de carne….
FIN DEL CAPITULO 1
P.D: Bueno aqui dejo el sgiuiente capitulo espero que os guste y muchas gracias a todos  .
Inició el tema
Mazoku
632
3.608 ATC
DUDAS INFERNALES
Despues de pensármelo un buen rato lo mas imperioso era ir al ayuntamiento y ver si encontraba algo, solo esperaba hallar lo que fuera y salir rápidamente,
Salí a la calle principal nuevamente ante aquel espectáculo dantesco y horripilante, a cada paso podia notar el chapoteo de los charcos de sangre, y el olor metálico que lo impregnaba todo.
Intente no mirar hacia ningun sitio y centrarme en lo que tenia en mente pero aquellos gritos pidiendo ayuda y gente corriendo junto con el tañir de las campanas se me clavaba en la mente.
Cuando llegue a las puertas del ayuntamiento intente abrir las pero sin suerte, volvi a concentrarme en el demonio de mi interior y apreté con fuerza le pomo escuchando como se retorcía entre mis dedos y arrancaba el pomo haciendo que las puertas se abrieran.
Al entrar cerré las puertas detrás mía busque algo para poner en las puertas y que no se abrieran o que impidiera el paso si alguno de ellos entrara.
Encontré un sillón y lo arrastre apoyándolo, al menos dentro de allí habia mas silencio cosa que me vino bien para calmarme.
El lugar parecia desierto y que aquellas cosas no habían entrado allí, la planta baja era bastante amplia y había varios muebles dispersos por el lugar en las paredes habia cuadros de varias personas.
Adelante habia una escalera dobles que subía al piso superior pensé que la oficina estaría en la parte de arriba.
─ Espero que encuentre algo…─ hable mientras subía lentamente las escaleras esperando no encontrarme con nadie.
─ Deberíamos de habernos ido…esto no es bueno…─ dijo Elizabeth mirando hacia todas partes con algo de miedo en su tono.
─ Soy un demonio y se donde ir y donde no y este no es un buen lugar….─ dijo Elizabeth mientras parecia nerviosa mirando hacia todas partes.
─ Solo quiero ver si hay algo referente a lo que estoy buscando nada mas y saldremos de aquí cuanto antes…─ hable esperando que fuera rápido cuando llegamos a la parte arriba mire por las ventanas viendo que aquello parecia no acabar y algunos de ellos se empezaban a arremolinar en la puerta de la iglesia que seguia sonando las campanas.
─ Deberían de dejar tocar la campana…─ hable viendo que golpeaban la puerta intentando entrar.
─ Céntrate quiero salir de aquí cuanto antes…─ comento Elizabeth cosa que me extrañaba puesto que ella era un demonio.
─ Pensé que así estarías como en casa…con este espectáculo de sangre…─ comente puesto que en el infierno habría gritos y tortura por todos lados.
─ Algunas clases de demonios no nos gusta esto si no que tenemos algo mas de clase…─ dijo con algo de enfado en su tono aquello parece que le había afectado, sin embargo siempre habia pensado que todos los demonios eran iguales.
Avance hacia las puertas dobles que habia en el pasillo tome el pomo pensando que tendría que forzarlas pero sorprendentemente estaban abiertas estas cedieron fácilmente abriéndose.
─ ¿Y que quieres encontrar…?...─ pregunto Elizabeth mirándome con extrañeza.
─ Algo sobre la mina de las Montañas negras o sobre le carbón que han traído…o cualquier cosa referente a ello…─ respondí mientras entraba en la habitacion que no era muy grande habia un escritorio enfrente de nosotras y un sillón detrás de este en las paredes algunos cuadros y estanterías llenas de objetos delante de la mesa dos sillones, todo parecia estar muy tranquilo y era extraño.
Me acerque hacia la mesa con la intención de encontrar algo que me permitiera seguir adelante pero cuando estaba cerca escuche un ligero goteo cosa que me extraño, aunque no le preste atención alguna.
Empecé a revisar los cajones abriéndolos buscando algo que me sirviera de información, pero cunado puse la mano encima de la mesa note el goteo al mirar mi mano me di cuenta que era sangre.
Tenia miedo de mirar arriba y ver lo que estaba colgado, pero mi curiosidad hizo el resto, al mirar pude ver que era una persona ya mayor algo calva y con un bigote tenia ropas elegantes su rostro ya estaba marcado por arrugas, estaba crucificado en el techo y su rostro nada mas que revelaba el horror, pude ver que sus manos y sus pies estaban clavados al techo no era lo único partes de su intestinos se encontraban de la misma forma su abdomen estaba abierto por la mitad, sus órganos goteaban los habían clavado al cuerpo para que no se cayeran.
Todos los organizo estaban expuestos por suerte estaba muerto, aquel espectáculo era horrible.
─ Dios!...¿pero quien habrá echo esto…?...─ pregunte de manera retórica pensando que aquello no podia haberlo echo un ser humano corriente y al parecer llevaba poco tiempo.
─ Por lo que veo puede ser obra de un carnicero del abismo…─ dijo Elizabeth viendo aquello con total calma mientras que a mi me entraban arcadas y empecé a vomitar.
Notando el sabor a bilis en la boca me la limpie e intente recomponerme evitando mirar al techo.
─ ¿Un que…?...─ pregunte como pude recomponiéndome mientras que continuaba la búsqueda.
─ Un carnicero del abismo…es un demonio particularmente molesto…aunque muy común, son especialistas en esto en cortar a sus victimas dejándolas vivas mientras lo hacen, se deleitan con el sufrimiento y la agonía, no dejan que sus victimas mueran fácilmente, mientras la rajan…─ dijo Elizabeth describiéndome la clase de demonio que lo había echo cosa que no me entusiasmaba precisamente.
Despues de que me hubiera contado quien era el responsable de aquello me dispuse a buscar algo que me diera información hacia donde dirigirme.
Mientras que Elizabeth se quedaba mirando ensimismada al alcalde, en eso paso un dedo por la sangre que estaba goteando llevándoselo a la boca y saboreándola.
─ ¿Pero que haces…?...─ pregunte algo extrañada y con parte de asco al ver aquello.
─ Nuestro alcalde tenia el pecado de la avaricia…─ hablo Elizabeth a la vez que saboreaba la sangre y se relamía los labios.
Decidí no decir nada mas y seguir buscando la información que necesitaba pero no parecia haber nada hasta que en uno de los cajones encontré un diario.
Empecé a repasarlo todo lo rápido que podia hasta que encontré unas paginas que hablaban sobre la exportación de carbón al pueblo y el contrato de varias personas entre ellas daba a conocer que aquellos tipos tenían las empuñaduras de sus armas de color rojo y sus bocas cosidas, al parecer no estaba muy seguro de que cumplieran sus ordenes así que contrato a otro tipo su nombre era Alan Winterton.
Seguí mirando las paginas una y otra vez hasta que encontré una foto de ese Alan por lo visto era el hombre que nos habíamos encontrado despues de aquello mencionaba un cementerio de trenes que estaba a varios días hacia el este del pueblo.
─ Vaya al parecer este es Alan…─ dije enseñándole la foto a Elizabeth que esta enseguida pareció como bufarle.
Por lo visto el alcalde no se fiaba de nadie y esos tipos que contrato son los mismos que te capturaron y decidieron no cumplir el trato que tenían entre ellos así que contrato a este hombre para que los matara.
─ Pues desde luego acertó al hacerlo…─ comento Elizabeth con tono de enfado en su voz.
─ Es mejor que salgamos de aquí cuanto antes…vámonos…─ dije arrancando las paginas del libro y guardándolas.
Pero nada mas salir escuche como la puerta se abría dando un portazo y tirando l oque habíamos puesto para bloquearla.
─ Fantástico tenemos compañía…─ hablo Elizabeth al mismo tiempo sacando las garras y preparándose para el combate.
No pude mas que sacar las armas y prepararme para lo que viniera, escuche como unos gruñidos sordos que se aproximaban rápidamente hacia donde estabamos subiendo las escaleras a toda prisa.
Los pasos cada vez estaban mas cerca Elizabeth abandono la habitacion y se lanzo a pelear con ellos, pensé que aquello era una locura.
─ Espera…no salgas…─ dije viendo lo que habia echo y que podría ser peligroso, sin saber cuantos eran.
Escuche varios gritos y unos cuantos maullidos, salí despacio mirando hacia todas partes pero cuando menos me lo esperaba sentí como un golpe fuerte en mis manos y que alguien se lanzaba encima mía.
Caí al suelo y en cuanto abrí los ojos pude ver que era un habitante del pueblo tenia la cara lo mismo que el otro totalmente negra y podia verse los musculos sus ojos eran esferas candentes y su boca estaba llena de colmillos de los cuales goteban sangre seguramente de algunas de sus victimas.
rodamos un poco por el suelo forcejeando intentaba evitar sus mordiscos una y otra vez mire hacia otro lado por un segundo y pude ver como Elizabeth estaba dando zarpazos algunos de aquellos tipos que empezaban a entrar en el edificio.
No podía casi moverme su fuerza era descomunal hasta que al final sacando fuerzas de donde no tenia aquel demonio se rebelo y de un solo empujón lo mande varios metros haciendo que chocara contra la pared.
Viendo que tenia oportunidad recogí las pistolas pero aquella cosa parecia que no le hubiera echo nada volvió a lanzarse de nuevo rugiendo.
En ese momento y viendo que ya lo tenia encima me lance hacia atrás cayendo al suelo y disparando ambas armas.
Sentí el retroceso en mis manos y como cuando impactaron su cuerpo empezó a arder en una llama negra y aquel pobre hombre gritaba de dolor hasta que fue consumido por completo por las llamas.
Me levante todo lo rápido que pude viendo que Elizabeth se habia encargado de varios pude ver varias cabezas por le suelo y los cuerpo chorreando sangre mientras ella se relamía las garras.
Pero sin que ella lo supiera pude ver a una de esas cosas que avanzaba hacia ella lentamente sin que Elizabeth lo escuchara, en ese momento apunte hacia donde ella estaba esta se quedo paralizada sin saber que hacer.
En ese momento apreté el gatillo y enseguida Elizabeth se toco el cuerpo si tenia alguna herida pero escuche enseguida los gritos de otro de esos demonios como era consumido por las llamas.
─ Gracias…─ dijo Elizabeth mientras miraba como aquel demonio ardía, y suspiraba aliviada que no fuera ella.
─ Será mejor que nos vayamos cuanto antes…─ hable enfundando de nuevo las armas, al menos esta vez pude apretar el gatillo.
Bajamos rápidamente al primer piso y nada mas salir pudimos ver que había varias de aquellas cosas arremolinadas en la puerta de entrada dando golpes fuertes mientras las campanas no dejaban de sonar.
Por unos segundos me quede quieta viendo la iglesia y pensando que podría haber alguien.
─ No ni se te ocurra pensarlo…esas personas están condenadas…larguémonos cuanto antes estoy segura que le carnicero andará cerca…─ dijo Elizabeth animándome a abandonarlos a su suerte pero aquello se me hacia muy difícil a pesar de lo que me habia dicho Alan también, pero y si no fuera así y si aquellas personas pudieran salvarse, no podia permitir que eso pasara.
─ Sal del pueblo regresa hacia donde habíamos llegado…yo iré dentro de poco…no puedo permitir que si hay alguien terminen muertos…─ dije desenfundado las armas y preparándome para la batalla.
─ Estas loca…¿lo sabias…?...─ pregunto de manera retórica Elizabeth mientras volvía a relamerse las garras y a prepararse para el combate.
En eso tome las armas y las agarre con fuerza y me dispuse a disparar en cuanto sonó el primer disparo y uno de ellos ardió en llamas pude ver como los demás se dieron la vuelta y se abalanzaron sobre nosotras.
Volvi a disparar y varios de ellos cayeron al suelo en llamas otros sin embargo se acercaron demasiado como para que volviera a disparar a si que enfunde las armas y me concentré en el demonio que llevaba dentro esperando que pudiera ayudarme.
Pude sentir como mis uñas crecían de sobremanera dándoles un color negro, así que empecé a dar zarpazos lo mismo que Elizabeth podia sentir como mis uñas desgarraban la carne de aquellas cosas haciendo que su sangre me salpicara, fue como si entrara en un frenesí sangriento lo mismo que ellos.
Podia sentir su sangre caliente tocándome la piel el aire lleno de aquel olor metálico como sus cabezas eran arrancadas de sus cuerpos y caían al suelo.
Fue como si el demonio de mi interior se regocijase con aquella matanza uno de ellos me agarro de un brazo mientras que otro se lanzo y me tiro al suelo dándome un mordisco en el cuello.
Pude sentir sus dientes incrustándose en mi carne y como mi propia sangre caliente y pegajosa salía de mi cuello el dolor era insoportable no pude mas que gritar con todas mis fuerza, mientras sentía como el otro demonio tiraba de mi brazo con la intención de arrancármelo.
Con uno de mis brazos agarre la cabeza del que me estaba mordiendo y tire con fuerza haciéndole que soltara mi cuello y con tal presión que logre arrancarla de cuajo.
Despues con el otro tome con mi mano su brazo y empecé a tirar y de un solo empujón logre arrancar los dos brazos de aquella cosa que aun seguían aferrados al mío.
Aun esa cosa gritaba y gruñía y se volvió a lanzar contra mi; en ese momento solté un puñetazo que le atravesó el pecho y enseguida escuche el crujido de sus huesos y la calidez de su interior y como el corazón latía en mi mano.
Su cuerpo se detuvo en seguida y mirándome con u nros6tro que parecia que me pidiera perdón saque le brazo de golpe y este cayo al suelo entre estertores de sangre.
Por unos segundos me quede mirando el corazón como seguia latiendo y mi mano llena de sangre hasta que al final se detuvo.
En ese instante salí de mis pensamientos y dándome cuenta lo solté de inmediato, gire la cabeza mientras Elizabeth estaba lamiéndose la sangre de sus garras y su pelaje.
─ Dios!...─ exclame con cara de vomitar viendo aquel espectáculo dantesco y horripilante que habia pasado.
Viendo que no habia mucha gente ya en la puerta de la iglesia me acerque a la puerta y de varios empujones logre abrirla, el sitio era bastante amplio habia varios asientos y en la parte derecha estaba el confesionario al fondo un altar pero encima de este se encontraba una cabeza cortada, no pude mas que ponerme la mano en la boca para no vomitar pero cuando mire me di cuenta que se trataba del párroco puesto que su cuerpo estaba crucificado en vez de la típica figura religiosa.
─ Esto es una pesadilla…─ dije mientras miraba aquel espectáculo pero enseguida me di cuenta que Elizabeth no estaba conmigo.
─ Pero quieres venir…Necesito tu ayuda…─ hable con un tono un poco mas alto puesto que el sonido de las campanadas casi amortiguaban mi voz.
Pude ver como Elizabeth avanzo unos pasos pero en cuanto puso un pie en el edificio, soltó un grito de dolor.
─ No pienso entrar…hay estas sola…─ dijo mientras se quedaba fuera esperando, por lo visto los demonios no soportaban los recintos sagrados cosa que me extrañaba puesto que yo tenia uno dentro y no sentía ningun dolor.
Avance por el pasillo hasta el fondo donde encontré una puerta que conducía al campanario, la abrí y subí las escaleras cada vez mas cerca escuchaba el tañir mas fuerte.
Al llegar arriba pude ver que se trataba una de esas cosas que seguia tocando la campana, me quede mirándole y en cuanto este se dio cuenta se lanzo sobre mi y rápidamente saque las armas y le dispare enseguida este cayo envuelto en llamas precipitándose al vació.
La campana empezó a tocar mas levemente, al menos el sonido ya estaba apagándose, cuando llegue abajo nuevamente decidí que no podia hacer nada puesto que no había nadie pero en cuanto avance unos pasos hacia la salida pude escuchar unos lamentos y una respiración agitada que antes no me habia dado cuenta.
Desenfunde el arma muy lentamente esperando que a lo mejor fuera alguno de ellos pero enseguida pude comprobar que era una mujer que estaba acurrucada entre los asientos llorando y temblando, no pareciera que se hubiera convertido en una de esas cosas.
Pero aun así no me fiaba para nada, me acerque y le puse la mano encima del hombro esta elevo la mirada, al menos su rostro estaba completamente normal parecia que estuviera completamente asustada.
─ No me haga daño…por favor…─ dijo la mujer con tono de miedo mientras podia ver como las lagrimas caían por su rostro.
Pensando en lo que me habia dicho Alan las dudas azotaron mi mente una y otra vez pero preferi no hacerle caso, así que le ofrecí la mano para ayudarla a salir de aquel lugar maldito.
─ No voy a hacerle daño…es mejor que salgamos de aquí cuanto antes…─ le ofrecí la mano y esta la acepto pero en cuanto me toco pude sentir como una descarga eléctrica recorrió mi abdomen pensé enseguida que el demonio quería salir lo mismo que en la niña, pero aquello era muy distinto puesto que el dolor era punzante en mi estomago.
Mire hacia este y pude ver como se formaban pequeñas heridas y como pareciera que se formaba una línea roja por donde me habían rajado los otros demonios.
─ ¿Pero que demonios…?...Arg!...Duele horrores…─ dije poniéndome la mano en el estomago sintiendo como mi piel se separaba y sentía la sangre rodar por la piel.
─ Es mejor que la dejes…esa mujer tiene fe verdadera…no puedes ayudarla…el demonio de tu interior esta sufriendo y tu con él…─ dijo Elizabeth viendo que me empezaban a faltar las fuerzas y el dolor se volvía cada vez mas intenso pero no podia dejar que aquella mujer muriera.
─ Es un demonio!...─ exclamo la mujer viendo a Elizabeth en la puerta explicándome lo que me pasaba.
─ No te preocupes no te hará nada…es mejor que salga rápido…─ dije azuzándole para que abandonara el lugar a toda prisa, esta comenzó a avanzar con rapidez fiándose de mi palabra pero antes siguiera de llegar a la puerta escuche un silbido de que algo giraba en el aire.
El dolor iba cesando poco a poco a medida que se alejaba pero en un segundo pude ver su cabeza caer al suelo y chorros de sangre saliendo de su cuello cercenado y su cuerpo que seguia corriendo pro unos metros y en un momento cayo en el suelo sin vida.
De nuevo aquel silbido extraño que volvió a escucharse que parecia volver hacia donde yo estaba.
─ ¿Pero que demonios…?...─ dije completamente extrañada al ver aquello pero en cuanto mire hacia delante puede ver que Elizabeth estaba inmóvil y tenia un cuchillo en su cuello y estaba completamente asustada.
─ Mira quien tenemos aquí a la zorra de esa Shaman loca…suelta tus armas si no quieres que tu mascota muera…─ dijo una voz que era de hombre que provenía de detrás de Elizabeth mientras que esta permanecia asustada.
─ Sal donde pueda verte…─ dije mientras ponía las manos sobre las armas para desenfundar.
─ Tirabas primera…y no le pasara nada a tu mascota…─ dijo de nuevo aquella voz mientras movía el cuchillo un poco mas haciendo que Elizabeth alzara su cabeza.
─ Muy bien de acuerdo….─ hable mientras tomaba las armas y las soltaba alejándolas de mi.
─ Fantástico…así esta mejor, buena chica…─ dijo aquella voz mientras salía de detrás de Elizabeth pero aun manteniendo el cuchillo en su cuello.
Pude ver un hombre alto y delgado con un traje negro junto con un sombrero de copa sus rasgos eran bastante marcados y casi esquelético diría, tenia ya una edad puesto que podia ver algunos mechones de color blanco.
─ Nos has estado causando muchos problemas…pensábamos que te habíamos matado…hasta que nos encontramos con tu amiguita la Shaman se esta convirtiendo en un problema…lo mismo que tu que pienso solucionar ahora mismo…─ dijo aquel hombre que enseguida movió su otra mano haciendo un extraño movimiento y pude sentir como el suelo temblaba levemente por unos instantes y despues cesaba.
Intente tomar las armas todo lo rápido que pudiera pero enseguida nuevamente su mirada se fijo en mi y me detuve en seco.
─ Ni se te ocurra…ahora acércate unos pasos…─ dijo aquel hombre e hice lo que me dijo aunque no sabia que es lo que pretendía.
─ El pueblo esta muerto…no hay nadie…habéis ganado…─ dije haciéndole ver que ya no quedaba ningun habitante y que todos habían muerto.
─ ¿Crees que venimos solo por sus cuerpos…?...Estas muy equivocada lo que hemos venido es por sus almas…el alcalde nos prometió un premio mas jugoso…y al final tomamos lo que habia acordado…─ dijo el tipo explicando lo que había pasado, aunque no podia creer que el alcalde hubiera invocado a ese demonio.
─ ¿Qué te habia acordado…?...─ pregunte extrañada puesto que me resultaba imposible pensar que ni siquiera le alcalde hubiera invocado a un ser como este.
─ La situación de una de las piedras para abrir el portal….pero basta de cháchara…─ dijo el tipo y enseguida me di cuenta que eso estaba en las paginas que habia tomado de su despacho.
En cuanto dejo de hablar escuche como un silbido nuevamente se acercaba en mi dirección solamente cerré los ojos esperando que fuese rápido.
Pero de improviso escuche un disparo y abrí lso ojos viendo como dos líneas de fuego negro caían a cada lado de mi cuerpo cuando se disipo vi que se trataba de una especie de cuchilla de metal curva y afilada.
─ ¿Pero que…?...─ cuestiono el demonio que enseguida se dio la vuelta para ver que quien habia sido.
Pero en cuanto lo hizo volvi a escuchar otro disparo y los gritos de aquel ser, mi mirada se poso rauda sobre este viendo como ardía en el suelo quejándose de dolor mientras que Elizabeth se apartaba de este para no terminar de la misma manera.
─ Has vuelto…─ dije con alegría en mi voz mientras sentía aquellas punzadas en el abdomen que parecia que me lo estuvieran apuñalando una y otra vez.
Depuse de eso se acerco a Elizabeth y la apunto sin pronunciar palabra estuvo un momento de esa forma mientras que ella cerraba los ojos esperando que apretara el gatillo.
─ ¿Pero que haces…?...Ella no tiene nada que ver…No lo hagas…─ dije esperando que no le disparara.
─ Es un demonio y te traicionara como todos ellos…solo esta esperando la oportunidad…─ dijo Alan de manera dura e implacable mientras apretaba el gatillo lentamente dispuesto a acabar con Elizabeth.
─ Alan escucha…si hace eso ya me ocuparé de ella…pero de mientras no ha hecho nada me ha salvado incluso la vida…además si la matas te prometo que te perseguiré y te matare…─ dije mientras soportaba aquel dolor que poco a poco se hacia mas fuerte, el demonio pareciera que quería salir de mi interior atravesándome.
─ ¿Darías tu vida por ella…?...─ pregunto Alan mientras que apoyaba el canon del arma en la frente de Elizabeth.
─ Si, claro que lo haría…─ dije sin pensarlo siquiera puesto que me habia salvado la vida y me habia ayudado.
─ No te lo estaba preguntado a ti…si no a ella…─ hablo Alan como si fuera un sentencia.
Por un instante se hizo el silencio esperaba que respondiera, pero aquel momento fue interrumpido sintiendo como el suelo temblaba con fuerza.
─ Responde!...─ exclamo Alan esperando esa respuesta, pude observar que Elizabeth estaba completamente asustada.
─ SI!...─ grito Elizabeth con todas sus fuerzas, mientras continuaba con lso ojos cerrados.
─ Ya te ha respondido…ayúdame a salir de aquí…Tenemos que salir del pueblo…─ dije viendo que lso temblores se hacian cada vez mas fuertes.
Por unos segundos se quedo de la misma forma pensé que estaría dudando si se tratara de una mentira o si decía la verdad.
─ Si me has mentido te prometo que volveré por ti…y acabaras de la misma forma que ese…─ dijo Alan mientras señalaba a las cenizas del demonio que habia matado.
Alan se acerco y tomando una chaqueta de una de aquellas cosas que me habían atacado la lanzo tapando parte de la sangre que habia caído en el suelo de aquella chica.
En cuanto lo hizo note como el dolor cesaba un poco pero aun podia sentirlo me extraño bastante, pase por encima de la chaqueta y pude salir de la iglesia.
─ ¿Qué habia pasado…?...─ cuestione extrañada cuando salía y el dolor de aquella cosa se frenaba.
─ Ella era la única que tenia fe verdadera y su sangre es como la de un mártir es veneno para los demonios…No pueden atravesarla y su simple contacto os quema…─ comento Alan explicándome lo que tenia aquella sangre y enseguida Elizabeth se puso detrás tomándome de un brazo con fuerza.
Al salir observe en la dirección que aquel demonio habia apuntado y pude ver una especie de tótem echo de hueso y calaveras que sangraban por los ojos estaba en el centro del pueblo del cual habia varias grietas en el suelo.
─ ¿Qué es eso…?...─ pregunte extrañada y confusa viendo aquella extraña figura echa de hueso.
─ No lo se pero tenemos que salir de aquí cuanto antes…─ dijo Alan mientras enfundaba las armas.
─ Es un sifón de almas…una vez la gente ha muerto eso las absorbe y destruye el pueblo…─ dijo Elizabeth aun con tono de miedo mientras no quería abrir los ojos pensando que Alan podia hacer cualquier cosa.
Solamente la miramos extrañados por lo que había dicho pero en un segundo pude notar como una sensación fría que me atravesaba y muchas neblinas con forma de cráneo que eran absorbidas por esa extraña formación.
Despues de eso el pueblo empezó a temblar con fuerza, cada vez mas fuerte, lso edificios empezaba a tambalearse y a caer.
Viendo aquello no teníamos otra alternativa mas que salir de aquel lugar a toda prisa, empezamos a correr.
Tire de Elizabeth con todas mis fuerzas esta enseguida abrio los ojos y se quedo mirando hacia atrás viendo como los edificios se caían uno tras otro en nuestra dirección.
Esta se puso a cuatro patas y empezó a correr a toda velocidad dejándonos atrás, su velocidad era mucho mayor que la nuestra, y el suelo temblaba haciéndonos que tuviéramos que tener equilibrio cuando ya casi estabamos fuera una grieta se abrio delante de nosotros.
Nos detuvimos de inmediato viendo como el pueblo se nos caía y no teníamos mucho tiempo, Alan retrocedió unos pasos y tomando carrerilla pudo saltar llegando al otro lado.
Hice lo mismo pero cuando iba a saltar el suelo tembló con fuerza haciendo que perdiera equilibrio.
Mi impulso no fue lo suficiente y no llegue al borde por suerte Elizabeth alargo la mano y pudo atraparme pero un nuevo temblor volvió a sacudir el pueblo haciendo que Elizabeth cayera por suerte nos pudimos agarrar a un saliente.
Cuando mire hacia abajo pude ver una grieta oscura de la cual no parecia tener fondo, el miedo se arremolino en mi interior.
─ Alan ayúdanos…─ dije pidiéndole ayuda esperando para salir de aquel lugar puesto que cuanto mas miraba el interior de la grieta mas miedo sentía.
Alan enseguida lanzo una cuerda y enseguida Elizabeth me hizo que subiera primera, me aferre a esta y Alan empezó a tirar de ella sacándome de aquel lugar.
En cuanto estuve fuera, me levante y este dejo caer la cuerda hacia la grieta, intente tomarla para que no cayera pero no la cogí a tiempo.
─ ¿Pero que estas haciendo…?...─ pregunté extrañada viendo que el pueblo se nos venia encima y no teníamos mucho tiempo.
─ Te estoy ayudando es mejor que la dejes…si sigues con ella no te deparara nada bueno…─ respondió Alan con tono de seriedad y enfado en su voz y enseguida se dio la vuelta y salio corriendo.
─ SOCORRO!...─ escuche los gritos de Elizabeth una y otra vez, pensando que me había ido.
─ Rápido tírame la cuerda…─ dije esperando que Elizabeth pudiera lanzármela y poder tirar de ella.
Enseguida pude ver la cuerda atada a una piedra que enseguida tome y empecé a tirar de ella, el suelo temblaba bajo mis pies y no tenia mucho tiempo.
En cuanto Elizabeth estuvo fuera tome su mano y salimos de manera rauda cuando estuvimos a cierta distancia mire hacia atrás viendo como el pueblo era engullido en un abismo negro, al hacerlo pude escuchar incluso algo que me parecieron gritos de personas….
FIN DEL CAPITULO 2
P.D: Bueno aqui dejo el siguiente capitulo espero que os guste y muchas gracias a todos  .
Inició el tema
Mazoku
632
3.608 ATC
MONASTERIO EN EL INFIERNO
Por unos segundos me quede mirando aquel abismo, como si me estuviera llamando en cierto sentido avance unos pasos quedándome al borde, sintiendo como si me llamara.
Fui a dar un paso mas cuando sentí la mano de Elizabeth que me tomaba del brazo, y me despertaba de aquella entonación.
─ ¿A dónde vas…?...─ pregunto Elizabeth mientras detenía mis pasos, tirando hacia atrás.
─ Eh…No se lo que me ha pasado…volvamos por el caballo…espero que siga donde lo dejaste…─ dije aun mirando el fondo del abismo pareciéndome escuchar gritos provenientes de el.
─ Es el demonio se siente atraído por las almas…es un instinto básico…─ hablo Elizabeth mientras caminábamos dando un rodeo a aquel abismo.
─ ¿A ti te ocurre…?...─ pregunte algo extrañada viendo que no se quedaba de la misma forma viendo el abismo.
─ Mi raza es distinta…pero aun así siento un poco esa llamada…─ respondió haciéndome saber que era un instinto en todo demonio.
Continuamos dando un gran rodeo, poco a poco fue haciéndose de día empezamos a ver como el sol salía y los primeros rayos bañaban aquel abismo dándonos cuenta que era mas grande de lo que parecia,
Al llegar al camino que habia andado para llegar hasta le pueblo llegamos a la estación el hombre que habia allí no estaba pensé que se habría marchado al escuchar lo que se habia formado en el pueblo.
El estomago empezaba a rugirme por el hambre, solo esperaba que el caballo estuviera puesto que el tenia algunas provisiones.
Seguimos andando notando como el aire se hacia cada vez mas caliente al paso del día, en cuanto llegamos pude ver al caballo que seguia estando en el mismo sitio y los restos de una hoguera que seguramente hizo Elizabeth.
─ Bueno al menos hemos tenido suerte…─ hable con alivio, nada mas llegar rebusque entre las alforjas sacando algo de carne seca y un poco de agua, pensando que donde teníamos que llegar habia unos cuantos días por delante seria mejor que encontrásemos algún lugar para poder reponer la comida que nos quedaba.
─ ¿Quieres algo de comer…?....─ pregunte ofreciéndole una tira de carne seca viendo que no habia probado bocado.
─ Se podría decir que aun tengo el estomago lleno…─ contesto pasando se la mano y notando que aun tenia un pequeño bulto despues de lo que habíamos echo.
No pude mas que bajar la cabeza y sonrojarme puse el sombrero por delante tapándome la cara.
─ Lo siento…─ fue lo único que dije mientras seguia mordiendo la carne y tomando algo de agua que le ofrecí a Elizabeth.
─ No hace falta que pidas perdón…─ comento Elizabeth tomando un sorbo de agua del odre que no parecia que tuviera mucha.
─ Te puedo hacer una pregunta…¿Por qué tienes esa gema…?...─ pregunte mientras empezaba a guardar lo que quedaba de comida.
─ Bueno es lo único que tengo de mi lugar de procedencia…─ respondió Elizabeth mientras abría la mano y la miraba con añoranza en los ojos.
─ Y no puedes volver haciendo magia o algo…─ dije pensando que los demonios podían volver cuando quisieran a su mundo de procedencia.
─ No es tan sencillo…hay dos formas de hacerlo o muriendo que seria la peor puesto que terminaríamos siendo torturadas…o por algún portal que nos lleve…y eso es lo mas complicado…─ explico Elizabeth mientras miraba la gema con algo de añoranza.
─ ¿Torturada porque…?...─ pregunte extrañada, puesto no sabia que a los demonios también se los torturaba.
─ Los demonios tienen que llevarse con ellos todas las almas que puedan…si no es una ofensa y son torturados…hasta que son invocados de nuevo…─ contesto explicándome lo que sucedía cosa que nunca lo habría supuesto.
─ ¿Y tu aun no has conseguido ninguna alma…?...Has luchado conmigo en el pueblo…─ comente pensando que habia matado a todos esos hombres e incluso a la niña salvándome la vida.
─ Esas personas habían perdido su alma, no es lo mismo…─ comento Elizabeth mientras continuábamos avanzando hacia donde se suponía que estaba una de las gemas.
El camino será largo es mejor que aceleremos un poco, y al momento subí al caballo notando el calor de la silla en los muslos, le di la mano para que subiera conmigo a Elizabeth en cuanto lo hizo se abrazo a la cintura y empezamos el camino.
El calor empezaba a apretar y el camino parecia que fuese eterno, continuamos un buen rato hasta que el sol estaba en lo alto y el paisaje no cambiaba era como un desierto eterno, nos acercamos a unas rocas para que nos diera la sombra.
Pude ver que Elizabeth estaba completamente acalorada puesto que su pelaje no le sentaba nada bien en este clima árido.
─ Aguant6a un poco mas…─ dije dándole ánimos y de vuelta volvimos al subir al caballo, continuamos el camino, avanzamos unos kilómetros hasta que por fin cerca de un paso encontramos una cueva.
Pensé que tendríamos que pasar el resto del día, puesto que Elizabeth no podia soportar mas el calor debido al pelaje que tenia, sabia que si continuábamos terminaría muerta.
La entrada era amplia por suerte pude entrar con el caballo nada mas hacerlo baje y tome a Elizabeth poniéndola en el suelo estaba jadeando con fuerza al menos estaríamos algo mas frescas que en el exterior.
Me senté para descansar un poco el calor de afuera era agobiante y aun quedaba bastante día puesto que suponía que era mediodía.
Una vez hube recuperado algo de fuerza y habiéndole dado agua y bebiendo yo también decidí explorar la cueva todo lo que podia, esperando que no hubiera ningun oso o puma en su interior.
En cuanto avance unos metros el suelo empezaba a descender un poco algunas rocas hacian el camino bastante estrecho por suerte pude pasar sin problemas antes de llegar al fono puede escuchar algo goteando.
Al llegar pude ver que se trataba de un lago interior natural parecia que en las paredes habia varios insectos que daban luz el espectáculo era precioso.
Por unos segundos me quede mirando el espectáculo, pareciera que estuviéramos a cielo abierto con aquellos insectos y que estos fueran las estrellas.
El aire era mucho mas fresco que en la parte superior de la cueva, sin pensarlo dos veces me acerqué al lago y tome algo de agua probando si estaba buena, al parecer estaba fresquísima y era potable.
Sin dudarlo subí de nuevo y pude ver que Elizabeth estaba sentada pero aun jadeando por el calor.
─ Elizabeth sígueme…─ dije sin dudar esperando que el agua la recuperara y al menos pudiera llenar nuestras reservas.
Elizabeth se levanto como pudo jadeando intentando refrescarse, la tome del brazo y la ayude para que al menos pudiera caminar.
Bajamos por aquella rampa y cuando llegamos abajo, Elizabeth se quedo mirando el espectáculo pro unos segundos puesto que enseguida se lanzo a por el agua a beber con fruición.
No pude mas que hacer lo mismo y además llenar el odre de agua, al menos tendríamos para el camino.
─ ¿Qué raro pensé que a los gatos no les gustaba el agua…?...─ dije viendo como tomaba agua con las manos y se la echaba por le cuerpo para refrescarse.
─ Eso depende del gato, para nuestra raza la necesitamos…el sitio de donde vengo hay junglas con ríos y lagos…─ dijo con cierta añoranza en la voz tenia ganas de volver pero lo veía complicado.
En un momento me empecé a quitar la minúscula ropa que tenia, dejando las pistolas cerca del lago y decidí meterme en este para refrescarme.
Note el frío del agua en mi piel haciendo contraste con el calor que tenia pude sentir como los pezones se me ponían duros.
Aunque en ese momento no era por excitación si no mas bien por el cambio de temperatura, aquello era estupendo hacia algunos días que no me bañaba y tenia manchas de sangre por el cuerpo pegadas.
Elizabeth sin embargo no hizo mas que echarse agua en el cuerpo para refrescarse así estabamos un buen rato hasta que estuvimos a gusto.
Elizabeth se quedó mirando las armas fijamente por unos instantes parecia que les tuviera miedo.
─ ¿Ocurre algo …?...─ cuestione viendo como miraba las armas se podia notar le miedo en sus ojos y la curiosidad.
─ No, nada no te preocupes…será mejor que salgamos y volvamos…─ dijo Elizabeth mientras salía de su ensoñación y yo de aquella piscina natural.
Enseguida me coloque la ropa y volvi a ponerme el cinturón y las armas,; mas frescas salimos de allí viendo que la tarde ya empezaba a avanzar refrescando el ambiente.
─ Hace un poco mas de fresco…podemos continuar el camino…─ dije sacando al caballo del lugar y en cuanto lo hice subimos a la grupa y continuamos el camino; a pesar de que hacia algo de calor pero no era lo mismo que al mediodía y era mas soportable al menos Elizabeth no estaba tan agobiada.
Seguimos durante varios kilómetros hasta que el sol empezó a ocultarse la temperatura comenzó a bajar de golpe por suerte el pelaje de Elizabeth jugaba a su favor en esta ocasión podia sentir le pelaje de esta en mi espalda caliente con respecto al frío.
Cuando el sueño empezó a vencerme pensé que seria buen lugar para bajar y dormir, se podia escuchar algún que otro coyote y ver que la luna estaba llena iba a ser una noche bastante iluminada.
Sin dudarlo saque la manta y la coloque en el suelo, tomando algo de carne seca y el odre con el agua, seria una cena bastante frugal.
Pero antes siquiera de que Elizabeth diera un bocado se levanto y se puso a olfatear el ambiente.
─ ¿Qué haces…?...─ pregunte extrañada viendo como olisqueaba el ambiente y moviendo la cabeza de un lado a otro.
─ No se pero noto algo extraño…seria mejor que siguiéramos avanzando un poco mas…─ dijo Elizabeth mientras comenzaba a caminar oliendo el aire parecia que habia captado el olor de algo o de alguien.
Volvi a meter la manta en su lugar y a guardar las cosas y me dispuse a seguirla, avanzamos como cerca de un kilómetro mas hasta que pude ver a los lejos unas luces.
─ Seria mejor que te quedases aquí…No se como reaccionarían las personas…─ dije con algo de lastima, pensando que si tardaba mucho tendría bastante calor por el día.
─ De todas formas no creo que me gustara entrar, huelo algo raro…─ dijo Elizabeth restregándose la nariz y casi bufando hacia la dirección de las luces.
─ Si el sitio esta abandonado vendré a por ti…─ hable subiendo al caballo y enseguida partí hacia el lugar en el que se encontraban las luces.
En cuanto estuve cerca pude ver que eran antorchas, y un camino que se desviaba hacia un edificio bastante grande al fondo pude ver un campanario y un recinto que rodeaba una serie de casas.
─ Un monasterio!...Ahora entiendo por que noto algo raro…auqneu es extraño que no se haya revuelto…─ dije para mi misma mirando hacia mi abdomen pensando que se revolvería al estar cerca de un monasterio.
Algo extrañada avance pro la desviación en dirección hacia este al llegar toque en las puertas dobles con la aldaba.
Al no recibir respuesta pensé que no habría nadie o estarían todas las monjas durmiendo, nuevamente volvi a tocar para ver si alguien aparecía.
Pasado unos instantes se abrio un pequeño ventanuco y apareció el rostro de una monja algo mayor con lso ojos de color marrón apagado y con algunas arrugas.
─ ¿Quién es a estas horas…?...─ pregunto una voz cansada mirando curiosamente por el ventanuco.
─ Una viajera, me pregunto si pudiera pasar la noche…voy en dirección hacia le cementerio de trenes y aun me queda algo de camino, la comida se me ha agotado…─ respondí de la manera mas honesta que pude y sonriendo todo lo que podia.
Por unos instantes la monja se me quedo mirando a los ojos y al rato cerro el ventanuco, pensé que eso seria un no por respuesta.
Así que tome al caballo y decidí regresar a donde se encontraba Elizabeth para pasar el resto de la noche y continuar nuestro camino.
Pero al momento escuche como se abría la puerta, al menos podría pasar la noche tranquila.
─ Claro hija pasa…─ dijo la monja con amabilidad mientras entraba con el caballo.
Al hacerlo pude ver que el recinto era bastante grande en medio estaba el edificio principal que era una iglesia y varios habitáculos para las monjas tanto a su derecha como a la izquierda y un edificio mas grande pensé que seria la cocina dentro del lugar habia un huerto, un pozo y algunas casetas para gallinas y vacas.
─ Gracias hermana…─ agradecí su hospitalidad pero nada mas entrar se quedo mirándome extrañada por el vestuario que tenia.
─ Dios mío hija!...¿te han asaltado…?...─ pregunto la monja con sorpresa en su voz, mirando lo que llevaba puesto.
─ No, esta ropa es una larga historia…─ antes siquiera de que pudiera terminar mi respuesta la hermana se adelanto.
─ Hija mía, aquí no se puede llevar eso veremos lo que puedo encontrar, las armas no están permitidas…─ hablo con voz severa deteniendo nuestro caminar y esperando que me quitara el cinturón con las armas, solo esperaba que no tuviera que usarlas.
Me lo quite y se lo ofrecí despues de eso seguimos caminando hacia el establo donde puse al caballo y seguidamente, me acompaño hacia uno de los habitáculos para que pudiera descansar.
─ No tenemos mucho pero, espero que pueda descansar…mañana le traeré algo de ropa mas adecuada…─ dijo la hermana abriéndome la puerta y mostrándome el interior de aquel lugar, no era muy amplio al fondo habia una cama y a su lado una pequeña mesita con un farol y un crucifijo en la pared junto con una palangana con agua, la ventana con barrotes daba al patio interior.
─ Muchas gracias con esto me vale…─ hable esperando que fuera convincente, pero bueno al menos podría descansar solo esperaba que Elizabeth estuviera bien.
Me tumbe en la cama y la hermana abandono la habitacion cerrando la puerta me deje llevar por el sueño al menos estaría mejor y mas cómoda.
Cerré los ojos y me deje llevar por le sueño la menos por un momento puesto lo que me habia pasado con aquella niña y en aquel pueblo se aparecía en mis sueños, casi no llegue a dormir.
Hasta que escuche la campana sonar, pensé que era la hora en que se levantaban, así que me senté en la cama y enseguida escuche como se abría la puerta entrando una monja esta era algo mas joven su rostro era redondeado sus ojos eran de un color verde intenso aunqeu algo mas baja.
─ Aquí esta su ropa…la misa comenzara en breve…─ habiendo dicho aquello la monja abandono el lugar rápidamente y casi sin mirarme.
Al ver aquellas ropas pude comprobar que se trataba de los hábitos de un monja, al menos era mejor que lo que tenia puesto.
Solamente suspire y empecé a ponérmelas una vez que las tenia colocadas me quede un poco pensativa.
─ Quien me iba a decir que terminaría vestida de monja…bueno es mejor no pensarlo…─ dije mirándome los hábitos por unos segundos, mientras escuchaba la campana seguir sonando.
En ese instante la misma monja que me habría abierto la puerta de la entrada volvió a entrar en la habitacion con rostro serio.
─ Será mejor que nos acompañe a misa…─ hablo la monja con voz seria y con su mirada puesta en mi.
─ Lo siento no soy muy creyente hermana de verdad…─ comente pensando que seguramente aquel demonio volvería a rebelarse de nuevo nada mas poner el pie en la capilla.
─ Aquí todo el mundo va a misa…si me puede seguir…─ dijo la monja con severidad ante lo que le habia comentado, puesto que no tenia ninguna alternativa solo esperaba que no tuviera que salir corriendo de aquel lugar o terminara dolorida o medio muerta.
Avance con miedo hacia la capilla viendo como todas las monjas iban hacia esta para los oficios de la mañana, el sol apenas habia salido y podia notarse una brisa muy refrescante.
Aunque a cada paso podia sentir un escalofrió recorrerme el cuerpo, cuando ya estaba en la puerta paso a mi lado un monja que me resulto algo extraña, en cuanto me miro sentí algo familiar que no supe explicar su rostro era muy joven tenia unos labios muy bonitos y sus ojos de color azules, en su rostro no habia ni una sola arruga cosa que era bastante extraño, pensé que no tenia mucho tiempo en el convento.
En cuanto puse un paso dentro de la capilla sentí una ráfaga de aire helado el lugar no era muy grande estaba lleno de bancos y al fondo un altar con la típica imagen tanto a la derecha como al a izquierda las estatuas de dos ángeles y unos confesionarios simples.
Aunque me extraño puesto que el demonio que llevaba dentro no se habia rebelado no sentía ningun dolor así que seguí avanzando esperando que no lo hiciera.
Avance entre los bancos hasta que llegue a uno, el demonio que tenia dentro estaba algo nervioso pero no por que estuviera sufriendo.
Pude ver como varias monjas pasaban delante mía para sentarse a mi lado y ocupar el resto del banco pero al hacerlo un aroma especiado me llego a la nariz, era delicioso y muy perfumado.
El demonio empezó a estar mas nervioso por momentos en cuanto todas se sentaron empecé sentir un dolor en la entrepierna y enseguida pensé que aquel bulto empezaría a marcarse en los hábitos.
El dolor era cada vez mas intenso intente disimularlo pero llegado un momento me fue imposible.
─ Perdone hermana me siento algo mal…tengo que salir a tomar el aire…─ dije mientras me levantaba y avanzaba por el banco cada vez con mas dolor, mientras las monjas se quedaban mirándome extrañadas.
─ La acompañare…por si se desmaya…─ dijo aquella monja joven que habíamos cruzado miradas.
─ No hace falta…gracias…─ hable pensando que si el demonio se rebelaba o quería matar a alguien no quería tener nadie cerca.
─ No se preocupe la llevare a su celda…─ insistió aquella monja, así que no pude decir nada puesto que todas las miradas de las monjas estaban clavadas en nosotras, solo esperaba que no tuviera que matarla.
Avanzamos pro el pasillo y salimos de allí cerrando las puertas tras nosotras, en eso el dolor empezó a descender de intensidad mientras me apoyaba en la pared de la capilla.
En eso pude ver al párroco que se acercaba para dar la misa, cosa que me extraño puesto que el convento era solo de monjas.
─ Padre…Hemos tenido que salir a tomar el aire fresco…la hermana n ose encontraba bien…─ dijo la monja bajando la cabeza, creo que quizás atisbe que estaba sonriendo de manera extraña.
El padre ni siquiera pronuncio palabra, era un hombre de avanzada edad, no tenia cabello y se apoyaba en un bastón su constitución era bastante débil, sencillamente nos miro y esbozo una sonrisa y continuo hacia la capilla.
En eso la monja se me acerco y empezó a oler mi alrededor cosa que me resultaba familiar puesto que eso hizo Elizabeth.
─ ¿Se puede saber que haces…?...─ pregunte extrañada ante tal comportamiento, pero ella solamente dibujo una sonrisa picara en su rostro.
─ Creía que era la única…pero la parecer no es así…disculpa tengo cosas que hacer…─ dijo la monja de manera misteriosa mientras se alejaba de mi para ir hacia la cocina.
Aquel dolor de la entrepierna se calmo pro completo era como si hubiera desaparecido, cosa que me extraño puesto que no era el ansia de sangre de costumbre y las palabras que habia pronunciado aquella monja me extrañaron pensé que podría ser un demonio pero era imposible y mas estando en una capilla, aunqeu si no me afectaba a mi a el tampoco.
Pensé en ir hacia donde habia ido, llegue a las puertas y las abrí lentamente mirando dentro era una habitacion bastante grande llena de sillas y mesas y al fondo se podia escuchar el sonido de cacerolas, seguramente estuvieran preparando el desayuno para despues de la misa.
Avance hacia la cocina suponiendo que habia ido hacia esa dirección, pero cuando llegue solo vi una gran estancia llena de varias alacenas y un gran horno de leña.
Podia olerse las gachas y como una monja iba de un lugar a otro pero no era la que andaba buscando y no habia ninguna salida.
─ Perdone hermana…¿ha visto otra persona pasar por aquí…?...─ pregunte con voz tímida, al parecer andaba muy ocupada.
─ No ha pasado nadie, el desayuno se servirá dentro de unos minutos es mejor que salga fuera…─ dijo de manera muy educada con una voz dulce que abandonara el lugar.
Mire una o dos veces el sitio repasándolo, pero no habia nadie así que pensé que me habia equivocado de sitio.
Abandone el comedor y fui hacia el establo para ver como estaba el caballo,, al entrar en el establo pude ver que el cinturón junto con las armas estaba colgado, al menos sabia donde venir si pasara algo.
Estuve un rato hasta que escuche las campanas de que daban fin a la misa de la mañana despues de aquello pude verlas salir de la iglesia y dirigirse hacia le comedor.
El estomago me rugía algo así que no pensé en desechar la comida, me acerque y entre en la fila avanzando hasta el comedor.
Una vez allí me senté y una de las monjas fue pasando dejando un tazón de aquellas gachas y un trozo de pan.
Seguidamente una monja bastante anciana se levanto y empezaron a rezar en cuanto terminaron empezamos a comer, auqneu aquellas gachas eran completamente insípidas.
Pero bueno al menos tendría algo en el estomago, aunque empezaba a pensar en Elizabeth como la estaría pasando.
─ Espero que se encuentre mejor…Te noto muy pensativa…¿ocurre algo …?...─ cuestiono la hermana que me abrio la puerta que estaba sentada a mi lado.
─ Ah, si estoy algo mejor…solo estaba pensando en una amiga que espero que se encuentre bien…─ respondí esperando salir rápidamente y continuar nuestro camino.
─ ¿Esta enferma…?...─ volvió a preguntar la monja mientras le daba pequeños sorbos a las gachas.
─ Mas o menos…no soporta mucho este calor…─ respondí pensando en lo mas lógico debido a su pelaje puesto que no podia decirle otra cosa.
─ Si este calor es agobiante muchas de las hermanas no pueden trabajar…─ comento la hermana mientras terminaba de desayunar.
─ Sabe para cuando podré salir, es que tengo algo deprisa…─ dije pensando en salir cuanto antes.
─ Despues hablare con la madre superiora y seguramente para esta tarde deuda irse…─ dijo la monja, respire aliviada pensando en continuar mi camino, ya que no quería estar ni un segundo mas.
Termine de comer las gachas y salí junto con las demás monjas estas se dispusieron a trabajar en el huerto y lso animales, algunas otras se dedicaban a limpiar las celdas y la iglesia.
Pude ver al párroco hablar con la anciana que supuse que seria la madre superiora, despues de aquello este abandono el convento en una carreta y la madre superiora fue a una de las celdas.
Podia vérsele que estaba cansada y el calor le afectaba bastante, me quede pensativa por un momento recordando la sensación que habia tenido en la iglesia y pensé en regresar para comprobarlo.
Avance hacia la iglesia que permanecia con las puertas abiertas, puse un pie dentro esperando que esa sensación se produjese pero no paso nada incluso estando dentro cosa extraña puesto que en la otra iglesia el demonio quería salir de mi interior.
Avance varios pasos mas y no pasaba nada aquello era rarísimo, fui hacia le agua bendita y metí los dedos, entonces si note como si me quemasen, incluso del agua salio algo de humo.
Los retire rápidamente y pude ver varias pequeñas heridas debido al agua y como estas despues se cerraban rápidamente, aquello era como meter los dedos en fuego.
─ Vaya así que acerté, eres uno de los nuestros…pero te aviso este sitio es mi territorio de caza, no pienso dejar que me lo quites…─ dijo la monja que me habia encontrado y me habia ayudado a salir afuera.
─ ¿Uno de los vuestros…?...¿Quieres decir un demonio…?...Espera un momento no soy ningun demonio…y no he venido a quitarte tu coto de caza….solo eh venido a aprovisionarme e irme de aquí cuanto antes…y lo del demonio es una historia bastante complicada…─ dije explicándole brevemente que no quería quedarme con aquel sitio, auqneu era extraño ver un demonio en un convento.
─ No mientas!...─ dijo la monja que enseguida pude ver como sus uñas crecían y se tornaban de un color rojo intenso.
─ Espera…no quiero pelea…─ no llegue a terminar la frase y soltó un garrazo que pude esquivar pero las velas que habían delante mía cayeron como si hubieran sido cercenadas por algo muy afilado.
Siguió dando un garrazo tras otro que solamente esquivaba sin que llegara a acertar, aunque el demonio que tenia dentro no pensaba lo mismo hizo que mis manos surgieran sus garras y en un ataque suyo mi cuerpo reacciono solo parando su ataque y apretando su muñeca con fuerza.
Podia sentir su fuerza era inmensa y si no fuera por la que me otorgaba el demonio estaba segura que no le hubiera sido difícil desembarazarse de mi presa.
─ ¿Pero que…?...Pensaba que eras una de nosotras…─ pregunto de manera confusa y mirándome las uñas.
En ese momento n ose lo que paso la verdad pero tome su otra mano y la empuje contra la pared en ese momento junte mis labios con los suyos besándola con fuerza mi mente se habia perdido era como si no fuera yo misma pude sentir su lengua como se enroscaba en la mía, con fuerza saboreando nuestras salivas y con una respiración agitada, notaba como mis pezones poco a poco se iban poniendo duros.
Casi no podia respirar cuando aparte los labios y tome una bocanada de aire, aquella monja empezó a respirar de manera excitada, mire a sus ojos que eran de un color rojo intenso parecia que me pidiera mas.
Viendo lo que estaba haciendo la solté de inmediato e intente calmarme todo lo que podia.
Esto hizo que la monja se extrañase al verme, y se acerco sentándose en uno de los bancos.
─ Que sorpresa…así que no eres una de nosotras…se a la raza que perteneces pero…¿Qué eres…?, y ¿Por qué has escogido este cuerpo…?....─ pregunto la monja mientras parecia que estuviera rezando en ese momento escuche los pasos de unas monjas que entraban en la iglesia y se disponían a limpiarla.
─ Una Shaman me ayudo, y metió dentro de mi a un demonio…lo que quiero es vengarme de lo que me hicieron,,,yo no escogí nada de esto…ahora lo que no entiendo es lo que me ha pasado antes…no es la misma sensación de cuando entre en otra iglesia…¿y como un demonio puede estar en una iglesia…?...─ dije resumiéndole un poco todo lo que me habia pasado mientras me sentaba a su lado intentando aparentar que rezábamos.
─ Vaya así que no fue una posesión forzosa…interesante…bueno lo que sentiste antes era la virtud de la virginidad…eso hace que tu demonio se rebele debido a esto, es de la clase que es tu demonio y el pro que no sientas dolor al entrar en una iglesia es que esta no se encuentra precisamente en suelo sagrado y no hay muchas monjas que tengan fe verdadera…además no hay mayor placer para un demonio que corromper a personas del clero…es maravilloso aunque muy complicado…bueno ya que te he explicado lo que pasa…es mejor que termines de hacer lo que has venido y te marches…solo es cortesía nada mas la próxima vez no seré tan amable…─ comento la monja mientras terminaba de rezar y se levantaba.
─ ¿Cómo te llamas…?...─ pregunte antes de que se levantara y se marchara.
─ Nualia…─ respondió de manera seca y directa mientras abandonaba el lugar, aquellas indicaciones me hicieron saber algo mas de los demonios….
FIN DEL CAPITULO 3
P.D: Bueno aqui dejo el siguiente capitulo espero que os guste muchas gracias a todos  .
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Mazoku
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DEMONIO INOCENTE
Podia ver como las monjas seguían limpiando la capilla mientras que otras entraban para rezar.
─ ¿Y como que has acabado aquí…?...─ pregunte curiosa puesto que habría muchos mas lugares y mejores.
─ Aunque no lo parezca es uno de los mejores sitios, algunas personas del clero no son tan puros como aparentan serlo, y no hay mayor victoria que llevarse el alma de uno de ellos, eso si hay que tener mucho cuidado donde entras…─ respondió Nualia explicándome que no era tan sencillo pero obtenía una gran recompensa.
─ Shhhh…─ susurro una monja para que no habláramos, pensé que nos habia descubierto, pero no fue así.
Despues de aquella charla decidimos salir, una vez fuera Nualia se fue y empezó a realizar algunos trabajos.
Por mi parte no sabia que hacer solamente comencé a pasear esperando que pudiera aprovisionarme lo mas rápido posible y salir de aquel lugar, no me parecia que Nualia fuera tan peligrosa como se suponía.
Seguí paseando observando a las monjas hasta que llego el mediodía y escuche la campana, de la hora de comer.
Avance con el resto de las monjas en fila hacia el comedor donde nos sirvieron unas cuantas verduras y una sopa, despues de aquello, busque a la monja que me habia abierto la puerta para preguntarle cuando podría irme.
En mi búsqueda escuche de nuevo el grito de aquella mujer que me hizo que una escalofrió me recorriera la espalda pero parecia que ninguna monja le importunara.
Cuando di con ella estaba en la capilla rezando, preferi esperar fuera hasta que acabara, estuve un buen rato hasta que la vi salir.
─ Perdone hermana, me podría decir, ¿para cuando podría salir?, es que tengo bastante prisa…─ pregunte con insistencia puesto que aquello ya era demasiado tiempo.
─ Ahora voy a hablar con la madre superiora, en cuanto me lo diga se lo comunicare…─ dijo la monja de manera que no me dejo bastante claro cuando podría marcharme.
Solamente me apoye contra la pared de la iglesia y suspire esperando que fuera lo antes posible, pude ver como Nualia hablaba con algunas monjas lo mas seguro haciendo lo que ella sabia corromperlas.
Fui para ver como estaba le caballo y comprobar que mis armas estaban en su sitio, una vez echo salía afuera y volvi hacia la celda que me habían dado.
Nada mas entrar me deje caer encima de la cama esperando que la monja volviera para darme las noticias.
Paso unas cuantas horas hasta bien entrada la tarde, cuando note algo extraño encima mía.
Abrí los ojos y pude ver que Elizabeth estaba encima mía sentada a horcajadas y mirándome con una sonrisa.
─ ¿Se puede saber que haces aquí…?...─ pregunte extrañada y a la vez sorprendía de cómo entraba en donde yo estaba sin ser vista.
─ Tardabas demasiado, además me encontraba muy sola…─ dijo Elizabeth de manera muy melosa mientras, se tumbaba encima mía y de forma muy delicada me mordía una oreja. aquello hizo que soltara un gemido que enseguida me tape la boca.
─ Espera no podemos hacer esto…En cualquier momento podría entrar alguien…─ comente separándola de mi y levantándome rápidamente, aunque el demonio sintió aquello y empezó a dolerme la entrepierna con pequeñas punzadas.
─ Recuerda si no le complaces, puede salir en cualquier momento, solo te estoy ayudando…─ dijo Elizabeth volviéndome a recordar aquello.
─ Saldrá cunado…yo quiera… que salga…─ dije de manera entrecortada mientras sentía aquellas punzadas, aparte pude notar como comenzaba a sentir hambre que no era humana.
En ese momento llamaron a la puerta, intente arreglarme todo lo que pude y soportar el dolor para que no se notara.
Abrí la puerta mientras que Elizabeth se pudo detrás de la puerta escondida, para que la descubrieran.
─ Mañana por la mañana podrá marcharse…─ dijo la monja de manera directa que se quedo mirando dentro de la habitacion puesto que parecia que habia visto algo.
─ Muchas gracias hermana…voy a dormir algo…─ dije mientras cerraba la puerta y esta se marchaba.
Suspire aliviada pensando que podría salir de allí y largarme en busca de la supuesta gema.
En eso ni siquiera me di cuenta que Elizabeth se habia metido bajo los hábitos y empezaba a lamerme los muslos podia notar como su lengua se paseaba a todo lo largo de estos notando su saliva caliente y su lengua.
─ Elizabeth no es el…momento…ni el lugar…─ dije de manera entrecortada mientras intentaba mantener la compostura y resistirme.
Mi manera de respirar era muy agitada y de manera excitada, cada vez su lengua subía mas y mas auqneu se lo tomaba con tranquilidad.
Mientras intentaba que el demonio no saliera con aquello escuche el grito de aquella mujer que se estaba flagelando cosa que me hizo despertar de aquel estado y sacar a Elizabeth debajo de los hábitos.
─ Detente un momento…¿Has escuchado eso…?...─ pregunte de manera alterada aun por el calor que sentía en mi cuerpo.
─ Que extraño…─ hablo Elizabeth algo confusa, por aquel grito.
Cuando mire por la ventana pude darme cuenta que era de noche y que el resto de las monjas no habia ninguna afuera.
Volvimos a escuchar los gritos esta vez no parecían que fueran normales si n oque estuvieran matando a alguien pero no parecia que nadie saliera de sus celdas.
Abrí la puerta lentamente mirando hacia todas partes para asegurarme de que no habia nadie, pero me equivoque volvi a cerrarla de nuevo y pude ver como aquella monja se paseaba por las celdas para comprobar que todo estuviera bien.
Espere un poco a que se fuera, cuando paso de largo abrí de nuevo la puerta esperando que se alejase y de nuevo escuchamos aquel grito desesperado.
─ Vamos…─ dije pensando en investigar puesto que aquello ya me resultaba demasiado extraño.
─ De acuerdo…─ hablo Elizabeth con un tono de desgana, sabia perfectamente que aquello no le hacia mucha ilusión, y menos aun que le hubiera cortado lo que tenia pensado.
Auqneu el demonio de mi interior estaba algo alterado por aquello y el hambre comenzaba a aumentar podia sentir como las uñas salían, la mano empezó a dolerme levemente mientras notaban como crujían los dedos.
Me acerque esperando que no me viera la monja, mientras sentía el aire fresco de la noche, mire por un instante la cielo y pude ver que era noche cerrada o sea que al menos estaríamos al amparo de la oscuridad.
Acelere el paso hacia la celda, al llegar mire buscando a la monja que paseaba pero no la encontré por ninguna parte así que mire a través de los barrotes de la ventana, pero todo parecia estar en orden.
Abrí la puerta lentamente, mirando hacia todas partes para mi sorpresa pude ver a Nualia que estaba cerca de la cama con la monja.
─ Nualia…¿Qué haces aquí…?...─ pregunte extrañada al escucharme esta se quedo como paralizada.
Al apartarse del cuerpo pude ver un espectáculo sangriento y devastador, el pecho de la monja estaba abierto de par en par podia verle incluso los pulmones y como los huesos estaban destrozados , la sangre cubría toda la cama y su cara tenia un rictus de dolor y miedo.
Su pecho estaba destrozado parecia que hubiera sido atacada por un animal salvaje, su rostro y el resto de sus ropas estaba salpicado por sangre.
Mientras que le rostro de Nualia tenia algunas gotas que se pasaba la lengua por estas, al verme retrocedió algo sorprendida al ver a Elizabeth.
─ Yo no he sido…¿Pero que demonios haces tu aquí…?...─ pregunto Nualia mirando a Elizabeth al parecer se conocían de alguna forma.
Nualia guardo silencio viendo aquel espectáculo que se acerco lentamente, hacia las manchas de sangre.
Por unos instantes me quede mirando aquel espectáculo repugnante sintiendo como el hambre me invadía lentamente, no pude mas que relamerme los labios, pensando en aquello.
─ Aquí no hay otra persona…pensaba que tu no hacías esas cosas…Al parecer hay otro demonio que tengo que cazar…─ dije pensando en que tendría que salir para ir a por las pistolas o eso o terminar con ella con mis propias manos.
─ Escucha, yo no he sido ese no es mi estilo…lo mío es corrupción no la matanza…aquí hay otro demonio mas…─ comento Nualia con las razones que tenia aunque sabia que era así a lo mejor con ella no funciono.
Podia notar como el olor metálico en el aire debido a la sangre me inundaba el cerebro y hacia que el hambre se incrementara.
Mi cuerpo empezó a reaccionar, empecé a sentir como un dolor intenso atravesaba mi cuerpo, pidiéndome que empezara a devorar aquel cuerpo, pero no podia hacerlo.
Así que me lance contra Nualia dando garrazos , esta se defendió esquivándolos con rapidez no teníamos mucho espacio para luchar.
Elizabeth retrocedió hacia atrás evitando la pelea, mientras que mis ataques se sucedían Nualia los evitaba, deje algunas marchas en la pared cuando al fin pude darle un garrazo acertándole en la cara mientras retrocedió unos pasos mi otra mano tomo su cuello con fuerza y la levante unos centímetros en el aire.
─ ¿Por qué lo has hecho…?...Ella no te habia echo daño…─ pregunte mientras notaba como mi voz habia cambiado ligeramente a mas ronca.
Nualia se resistía una y otra vez intentando escapar de mi presa pero le resultaba imposible.
Podia ver su rostro como poco a poco cambiaba y quedándose sin aire, sus pataleos eran cada vez mas lentos, viendo que así no le sacaría información la solté haciendo que cayera al suelo mientras tosía.
─ Cof, cof…─ tosió Nualia llevándose la mano al cuello por la presión que habia echo.
─ Responde…¿si no quieres terminar como ella…?...─ pregunte amenazándola mientras señala el cuerpo desfigurado de la pobre monja.
─ Yo no le he hecho nada, vine aquí como siempre por que habia trabado amistad con ella, mientras me acercaba escuche sus gritos pensé que estaba azotándose como siempre por sus pecados pero al entrar la vi de esa forma, aquí hay otro demonio y no he sido yo…Lo mió es la corrupción no esto…además no soy de las que cantan de esa forma…─ dijo Nualia explicándose lo que habia pasado aunque no sabia como atacaban las de su clase.
Mientras me hablaba el olor de la sangre despertó por completo mi hambre y no pude hacer otra cosa que girarme rápidamente y lanzarme sobre le cuerpo de aquella monja y empezar a darle mordiscos como si no hubiera un mañana notaba como la sangre se deslizaba por mi garganta caliente, mientras el chasquido de la carne en mis dientes podia escuchar el crujir de los tendones y sus músculos a cada embestida que le daba.
─ Vaya, vaya…─ dijo Nualia mientras me observaba como hacia un destrozo en aquella monja.
Por un segundo seguí comiendo hasta que al fin recupere la consciencia, me quede mirando lo que habia echo, tenia sangre por los hábitos y en mi cara, cuando mire mis manos estaban llenas con trozos que habia arrancado aun chorreantes.
─ No esta no soy yo, no…─ dije mientras soltaba los trozos de carne y escupía lo que tenia en la boca, auqneu no podia quitarme aquel sabor asqueroso que me recorría la garganta nuevamente.
Mire los ojos de la monja y por un momento incluso me parecieron que me estuvieran mirando con pena.
─ Así eres ahora…tu no eres la que manda si no el demonio que llevas dentro…tendrás que aceptarlo…─ dijo Nualia con una voz que me parecia que fuese seductora.
─ NO, EL NO MANDA!...─ grite convenciéndome a mi misma y en ese momento salí corriendo de la celda hacia donde estaba la mía.
El aire fresco de la noche clamo los instintos de aquel ser, pero sobre todo el festín que me habia dado con aquella pobre monja.
Al llegar cerré la puerta y me limpie lo que pude, intentando hacer desparecer las manchas de sangre, pero parecían que no se quitaban.
─ No esto es una pesadilla. otra vez no…no puede ser, no puede ser…─ repetí una y otra vez mientras me lavaba las manos sin descanso incluso creo que yo misma me hice algo de sangre que se detuvo enseguida….
FIN DEL CAPITULO 4
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UN DEMONIO ENTRE SANTOS
Aquella imagen y el propio sabor de la sangre no lo podia olvidar ni siquiera su mirada que me recordaba a la niña de la primera vez.
Cuando ya estuve tranquila pude ver que los habitos habia sangre por todos lados, así que me lo quite arrojándolo debajo de la cama.
En ese momento me mire las manos y estaban temblando tenia los nervios a flor de piel, y no podia hacer nada para calmarme.
De improviso escuche el sonido de la campana de la iglesia pero era imposible puesto que a esas horas no habia misa.
Así que mire por la ventana y pude ver a varias monjas que se acercaban a la celda de donde habia salido para ver que es lo que pasaba.
─ Es mejor que te vayas…─ dije a Elizabeth puesto que si la veían la culparían lo mas seguro, por lo que habia pasado.
─ Pero tu, ¿Qué harás…?...─ preguntó Elizabeth con miedo en su voz.
─ No te preocupes lo primero es que tu salgas de aquí…yo puedo arreglármelas vete…─ hable ordenándoselo puesto que no quería que le pasara nada.
─ No!...─ negó Elizabeth bajando la cabeza sin querer mirarme, era como si estuviera sonrojada pero su tono no me decía eso era mas bien miedo.
─ Vete!...─ alce un poco la voz haciéndole saber que no la quería allí, pero en cuanto mire hacia donde estaba habia desaparecido.
Me quede en silencio sentada en la cama escuchando los gritos de las monjas que iban de un lugar a otro hasta que sin esperármelo abrio la puerta una de ellas.
─ Ella entro en la celda de la hermana…─ hablo una de las monjas mientras abría la puerta de mi celda en eso me quede sorprendida.
─ Yo no la he matado…─ dije defendiéndome de la acusación pero en ese momento entraron varias monjas que me retuvieron sacándome de ese sitio.
─ Quémenla!, Quémenla!...─ exclamaban una y otra vez el resto de las monjas en seguida pude ver que me llevaban hacia un poste que habia en el patio que transportaron madera.
─ Os repito que yo no he sido…─ repetí nuevamente, mientras intentaba resistirme pero era imposible parecían que tenia un una fuerza aun mayor, como pude me solté de ellas y retrocedí unos pasos.
─ Que no se escape!...─ exclamo una de ellas mientras retrocedía hacia atrás con las monjas que se acercaban con antorchas encendidas.
Estaba convencida que dijera lo que dijera no me iban a dejar que me fuera, mire hacia le establo pensando que estaban las armas, pero el problema era como llegar hasta ellas.
En cuanto una de las monjas me volvió a poner una mano encima, me revolví soltándome y aquel demonio empezó a revelarse.
Podia notarlo como excavaba en mi interior para salir en ese instante sentó como los ojos me ardían prácticamente y las uñas crecían.
─ Es el demonio!...─ gritaron varias de ellas al ver aquello y como poco a poco se escuchaban chasquidos de mis huesos y estirones de mis músculos y tendones, mis brazos parecían haberse echo mas fuertes y gruesos.
─ Apartaos de mi, no quiero haceros daño…─ dije mientras movía las manos dando garrazos al aire una y otra intentando mantenerlas a raya.
Pero sabia que no podría tenerlas así para siempre, enseguida note como un liquido cayo encima mía que empezó a abrasarme me dolía como si me hubieran echado fuego.
─ AAAAAHHHHH!...─ grite llena de dolor, aquello lo reconocí de inmediato era agua bendita.
Mientras gritaba note como varias monjas me apresaban y volvían a tirar de mi, el dolor que sentía era insoportable, pero poco a poco fue cesando.
Pero cuando lo hizo ya estaba en el poste y me estaban poniendo unos grilletes, podia ver a la turba que estaba enfurecida y que aquel lo mas seguro seria mi fin.
Forcejee con lso grilletes pero no podia hacer nada no lograba romperlos, era como si retuviera mi fuerza de alguna forma.
Raramente empecé a rezar, cosa que solo habia echo de niña cuando iba a la iglesia con mis padres pero lo deje viendo que no servia para nada.
Podia sentir el aire fresco de la mañana y como los primeros rayos de sol bañaban el lugar, a la vez el grito de las monjas pidiendo que me quemaran.
Aquellos últimos instantes fueron preciosos, puesto que veía que no tenia escapatoria, cuando una de ellas se acerco escuche un disparo proveniente de alguna parte, extrañada mire hacia todas partes y pude ver como aquella monja caía al suelo, por suerte no estaba muerta solo le habían acertado en el hombro.
La turba empezó a alejarse de mi mirando hacia todas partes, no entendía lo que estaba pasando ni quien me habia ayudado.
─ Ni os acerquéis…Ella no es un demonio aunque lo parezca…el verdadero demonio esta entre vosotras…─ dijo una voz que me parecia muy familiar pero era extraño que me hubiera ayudado, enseguida pensé que me habría seguido en la distancia.
─ Ella es un demonio y tu también sal donde quiera que estés…─ dijo una de las monjas mientras que las demás guardaban silencio intentando buscarle mirando hacia todas partes.
Las hermanas siguieron mirando hacia todas partes hasta que una de ellas se quedo mirando al campanario y enseguida apunto avisando a las demás.
Antes de que pudieran decir nada, se escucho como alguien golpeaba en la puerta, pensé que seria el párroco que vendría a dar la misa.
─ Abrid la puerta…─ dijo Alan, aunque eso me extrañaba puesto que no habia sentido nada estando cerca del párroco.
Enseguida las monjas abrieron la puerta y la carreta entro, el párroco enseguida se asusto la ver l oque pasaba, mientras bajaba de la carreta para verme con mas atención.
─ ¿Hermanas que es lo que pasa…?...─ pregunto le anciano mirándome y viendo como las hermanas permanecían asustadas.
─ Ella ha matado a una de las nuestras…Es un demonio…─ hablo una de ellas acusándome de nuevo.
─ Yo no he matado a nadie…─ volvi a decir defendiéndome de las acusaciones.
Seguidamente una de las monjas entro corriendo con algo en la mano, en cuanto se detuvo respiro un poco y mostró unos habitos llenos de sangre encontrados en mi habitacion.
─ Sus habitos están manchados de sangre…─ dijo otra hermana arrojando los habitos sangrientos, tirándolos al suelo.
─ Joder!...─ dije viendo los habitos manchados de sangre esperando que no los encontraran.
El párroco se me acerco unos pasos, cuando casi estuvo a mi altura escuche un disparo y sentí como la sangre por la herida me salpicaba, escuche el golpe sordo que el párroco caía al suelo.
Cuando abrí los ojos pude verle que tenia un disparo en la cabeza entre ojo y ojo, su rostro era de sorpresa mientras que las monjas retrocedieron unos pasos asustadas.
─ Ahí tenéis a vuestro demonio!...─ exclamo Alan desde donde estaba.
─ No creo que ese sea el demonio, él no estaba cuando encontré el cadáver de la monja…─ dije pensando que la única que estaba era Nualia, y era lo mas seguro que ella fuera.
─ Si estaba pero en ese momento cuando entro tu otra amiga, él se fue…─ dijo Alan con seguridad al parecer le estaba siguiendo el rastro desde hace tiempo.
Me quede mirando el cadáver que permanecia en el suelo con aquel agujero en su cabeza, esperando que pasase algo.
Entonces volvi a escuchar un disparo, pero esta vez me sonó como si el arma fuera distinta y enseguida aquel cuerpo empezó a arder con un fuego azul intenso las monjas retrocedieron viendo lo que pasaba.
Eso me daba la idea de que era un demonio pero nuevamente escuche otro disparo y un golpe en mis muñecas escuchado como los grilletes caían al suelo.
Entre las monjas surgió el pánico y empezaron a correr hacia la capilla, nada mas pensé ir hacia el establo y tomar mis armas junto con el caballo y salir cuanto antes.
Empecé a correr hacia el establo mientras que las monjas entraban en la iglesia, en cuanto me acerque al caballo tome las armas y enseguida note un golpe en la mandíbula que me hizo caer al suelo.
Cuando mire pude comprobar que era una monja que tenia los ojos completamente rojos, eran dos ascuas ardientes.
─ Tu amigo me esta dando muchos problemas…Pero tu vas a morir…─ dijo la monja y emitiendo un grito se abalanzo sobre mi, enseguida atrape las dos manos pero pude ver como las uñas crecían hasta llegar a mi pecho que enseguida me empezaron a atravesar.
Comencé a gritar con fuerza mientras sentía aquel dolor, el demonio enseguida se revolvió creciendo sus garras levante sus manos y con un simple movimiento la empuje hacia un lado del establo haciendo que el caballo relinchara con fuerza y se pusiera nervioso.
─ Los de abajo quieren tu cabeza…─ dijo aquel demonio volviéndose a lanzar sobre mi pero antes siguiera de volver a lanzarme otro ataque pude ver como su brazo literalmente volaba cayendo al suelo y salpicando de sangre el lugar.
Varias gotas me cayeron en el rostro, enseguida sentí el calor de aquel liquido que hizo despertar al demonio que se revolvía en mi interior.
─ AAAAHHH!!!...─ grito la monja con fuerza mientras tomaba lo que le quedaba de brazo del que caía sangre incluso podia ver los dos huesos con aquel corte.
Me quede por un momento sorprendida al ver lo que habia pasado puesto que no habia sido yo.
Pero enseguida pude ver como Elizabeth aparecía al otro lado del establo, no pude alegrarme mas por aquello.
─ Maldita seas…─ dijo la monja que enseguida intento salir de allí corriendo pero Elizabeth fue mas rápida que ella.
En un movimiento que casi ni me entere solo vi como el cuerpo de la monja caía al suelo mientras que de su cuello salía un chorro de sangre que manchaba el lugar era como un pozo de petróleo.
Despues de aquello esta se relamió las garras pero enseguida escupió al suelo asqueada por el sabor.
─ ¿Qué raro no te gusta…?...─ pregunte extrañada puesto que la habia visto lamerse las garras despues de haber matado a otros demonios y no habia echo eso.
─ Es un demonio carroñero…su sangre es asquerosa…además no esta muerto…─ dijo Elizabeth mientras olisqueaba el ambiente en todas direcciones y al final señalo hacia la capilla.
─ Es imposible lo acabas de matar…─ dije mirando le cuerpo y la herida que tenia en el cuello que incluso podia verse la herida sanguinolenta con aquel color rojo vivo junto con la traquea seccionada y como aun manaba sangre de esta.
─ Tiene razón…los carroñeros tienden a cambiar de cuerpo, bueno mi disfraz aquí ya es inútil …gracias por fastidiarme mi territorio…Además te lo dije no habia sido yo no es mi estilo…─ dijo Nualia mientras se quitaba de aquellos habitos que ya no le servían de nada.
Entonces pude ver su cuerpo tenia un biquini bastante escaso junto con un sujetador de color negro que portaba en el centro de este una pequeña calavera de su cabeza salían dos cuernos, su cabello era de un negro azabache brillante, de su espalda dos alas de murciélago y de su espalda una cola acabada en corazón, aunque lo que mas me sorprendió fue que sus piernas de la rodilla para abajo eran de cabra terminada en pezuña.
Por unos instantes me quede sorprendida sin saber que decir puesto que solo la habia visto con sus habitos.
─ Vaya!…─ exclame mientras la miraba de nuevo repasándola nuevamente.
─ Será mejor que me vaya…ya encontrare otro sitio…─ dijo Nualia con aire despectivo pero en cuanto intento iniciar el vuelo Elizabeth la tomo de la cola haciendo que bajara de nuevo.
─ De eso nada vas a ayudarnos si ese carroñero esta aquí es por tu culpa…seguro que ha venido a buscarte…─ dijo Elizabeth mientras sostenía la cola de Nualia con fuerza.
─ Yo no tengo nada que ver con esa escoria…además ni siquiera sabia que estaba aquí…─ dijo Nualia mientras tiraba de su cola para poder escapar.
─ Además mira quien habla la que le pidió ayuda a un carroñero pasa salir del infierno…─ dijo Nualia defendiéndose de las acusaciones de Elizabeth.
─ ¿Le pediste ayuda a un demonio…?...─ pregunte extrañada puesto no sabia nada de ellos.
─ Si quería salir del infierno, no soportaba estar mas allí me dijo uno de los caminos ocultos pero en eso me invocaron y aparecí en aquella jaula…─ dijo Elizabeth con algo de miedo y tristeza en su voz.
─ Es mejor que nos ocupemos del demonio…─ dije pensando que seria mejor dejar el tema la menos de momento para centrarnos en lo que teníamos que hacer.
─ Suéltame la cola!...─ exclamo Nualia quejándose por que aun Elizabeth la tenia agarrada y no la dejaba escapar.
─ Elizabeth suéltala, que haga lo que quiera…─ dije pensando que ya daba lo mismo, si se quedaba o no.
Elizabeth soltó la cola de Nualia con el rostro lleno de ira y esta solamente giro la cabeza y dando un salto salio volando.
─ Muy bien tenemos que encargarnos de un demonio…─ dije poniéndome el cinturón y revisando las pistolas que no les faltaran balas.
Avanzamos hacia la capilla, del lugar se habia apoderado un gran silencio; cuando ya estuvimos cerca golpee varias veces la puerta esperando que abrieran aunque sabia a la perfección que no seria así.
─ Por favor abran la puerta…─ dije rogando y esperando que no tuviera que entrar por la fuerza.
─ Aléjate demonio, esto es un sitio sagrado…Vade retro Satanás…─ dijo la monja intentando alejarnos de la entrada.
Aquellas palabras me dejaron por un momento pensativa, recordando cuando escuchaba los sermones del párroco de mi pueblo.
Los pensamientos de estar con mi madre y como me sentía feliz y protegida de todo ignorando todo esto.
─ Laura…¿Te encuentras bien…?...─ pregunto Elizabeth haciéndome salir de aquella entonación.
─ Si han sido solo unos recuerdos sueltos…Bueno no creo que vayan a abrir…─ dije sonriendo por aquellos pensamientos.
Apoye las manos contra la puerta y empecé a empujar note que habia algo de resistencia lo mas seguro es que hubieran apoyado algo contra ella para cerrarla.
Note como los músculos se tensaban y comencé a aumentar la presión gritando con fuerza en eso con un gran esfuerzo la puerta cedió de golpe abriéndose de par en par.
Pude ver a las monjas asustadas y el banco que lo habia roto directamente por la mitad, habia tozos de este por todas partes.
─ Demonio no puedes pasar…El poder del Señor te obliga…─ dijo una monja algo ya mayor acercándose hacia donde estaba con una cruz en la mano y poniéndomela delante de la cara.
Enseguida pensé que se trataba de la madre superiora y pude ver que el resto de las hermanas estaban completamente asustadas, pero aquello no me provoco nada.
Aunque no creo que fuese yo la que provocase aquel miedo si no Elizabeth que habia entrado conmigo y su apariencia las tenia completamente aterrorizadas.
─ Escuchen no estoy aquí para hacerles daño solamente buscamos a un demonio que se encuentra entre ustedes…─ dije intentando calmarlas pero aquello era imposible Elizabeth provocaba mas miedo que otra cosa.
─ Tu eres el demonio!…─ dijo una de ella que enseguida me arrojo agua a la cara, enseguida sentí aquel dolor devastador y como mi carne se abría.
Empecé a gritar con fuerza mientras me arrodillaba y notaba como de mi cara salía humo, las heridas empezaron a cerrarse lentamente pero de forma dolorosa.
─ Desaparece de este lugar Satán…─ volvió a decir una de las monjas, aunque no sabia siquiera si volvería a lanzarme de nuevo agua bendita pero en eso escuche un bufido, Elizabeth se puso delante para defenderme.
En eso escuche los gritos de las monjas asustadas, en cuanto estuve un poco mas recuperada pude ver como estas retrocedían asustadas por la amenaza de Elizabeth.
─ Es mejor que te reveles o si no empezare a matar una por una, hasta que no quede ninguna…─ comento Alan mientras escuchaba el recargar del fusil que llevaba entre sus manos mientras aparecía por el otro lado de la capilla.
─ Tu también estas de su parte…ayudas a Satán…─ dijo la monja que me habia abierto la puerta acusándole en eso sin pensárselo dos veces Alan apunto y disparo a la monja haciéndola caer al suelo.
Las monjas gritaron con fuerza ante aquello, no podia creerme lo que estaba haciendo, ni pensaba que fuera capaz de hacer aquello.
Enseguida desenfunde las armas y le apunte, esperaba no tener que usarlas, aunque si tuviera que hacerlo lo haría.
─ ¿Qué estas haciendo yo no soy tu enemigo…?...─ pregunto Alan apuntándome con el rifle.
─ Te agradezco que me ayudases en aquel pueblo, pero no te voy a dejar que las mates a todas…─ dije mientras amartillaba las armas preparándome para disparar.
La tensión podia cortarse con un cuchillo mientras que el silencio se hizo de nuevo en el lugar.
─ Muy bien dime…¿como piensas averiguar quien es el demonio…?...─ pregunto Alan sin dejar de apuntarme.
Por un momento me quede mirando hacia las monjas aterrorizadas por l oque pasaba, no podia saber quien era puesto que si yo podia haber entrado en aquella iglesia el demonio también lo habría echo.
─ Lo mismo que me han hecho…con el agua bendita…─ dije pensando que seria la única forma que podíamos hacer.
Me acerqué a la pila del agua pero al parecer me habían arrojado toda la que les quedaba.
─ Fantástico!...─ exclame viendo como mi plan se habia esfumado.
─ Muy bien y ahora que…─ hablo Alan mientras se preparaba para hacer otro disparo.
Estaba nerviosa mirando hacia las pobres monjas puesto que la mayoría seria inocente y podrían terminar muertas.
─ Yo puedo olerlo…─ dijo Elizabeth casi susurrando, aquellas palabras fueron como una salvación para ellas.
─ ¿En serio…?...─ pregunte esperando que eso pudiera funcionar.
Elizabeth movió la cabeza asintiendo, Alan parecia confuso no sabia lo que estaba pasando.
─ Muy bien dime como lo vas a hacer…seria mas fácil acabar con todas…─ dijo Alan siendo completamente extremista.
─ Elizabeth puede olerlo…─ dije con una voz un poco mas alta para que Alan lo escuchara.
─ ¿Te vas a fiar de otro demonio…?...Podría engañarte…─ pregunto Alan con desconfianza, pero por mi parte confiaba en ella.
─ No nos engañara…─ dije sonriéndole y mostrándole que confiaba en ella, en eso Elizabeth solamente me sonrió.
Enseguida se acerco alas monjas, mientras que estas retrocedieron unos pasos asustadas, por su apariencia.
─ Por favor no tengan miedo no va a hacerles daño…es la única oportunidad que tienen de salir vivas…─ dije intentando calmarlas para que no se asustaran de Elizabeth aunque era completamente normal.
Elizabeth se acerco y empezó a olisquear una por otra intentando captar el olor de aquel demonio.
Los segundos empezaron a pasar mientras que las monjas parecían estar mas asustadas de lo normal, poco a poco Elizabeth fue descartando a varias mientras se apartaban del grupo.
Poco a poco Elizabeth fue oliendo a las monjas estas nerviosas se fueron apartando poco a poco hasta que solo quedo una Elizabeth tardo un rato en captar su olor.
─ Es él…─ dijo Elizabeth mientras seguia olisqueando en cuanto estuvo segura retrocedió unos pasos.
─ ¿Estas segura…?...─ pregunte nerviosa mientras no dejaba de apuntarla lo mismo que Alan que parecia que tuviera gana de terminar aquello.
Elizabeth se quedo por un instante mirando a la monja con extrañeza mientras esta negaba, podia verse en su cara le miedo incluso empezó a llorar.
─ No ese demonio se equivoca…yo no soy ningun demonio…─ dijo la monja llorando casi suplicando por su vida mientras miraba a las demás que retrocedían unos pasos asustadas.
─ Elizabeth, ¿estas segura…?...─ pregunte mientras esta seguia mirándola intentando descubrir algo en la monja que la convenciera de que era el demonio.
─ Los carroñeros se camuflan muy bien…un momento…─ respondió Elizabeth mientras seguia escudriñando a la monja y oliendo su alrededor.
Las monjas intentaron escapar de allí pero enseguida Alan disparo al aire el sonido hizo que las monjas gritaran de miedo mientras se detenían en su huida.
─ Señoras es mejor que se queden donde están…no me obliguen a matarlas…─ dijo Alan mientras recargaba el rifle nuevamente.
─ Elizabeth!...─ exclame puesto que aquella situación se hacia mas y mas insoportable.
Elizabeth seguia mirando y oliendo, parecia aun no estar muy segura pero pasado un buen rato esta retrocedió para ponerse detrás de mi.
─ Estoy segura…─ hablo Elizabeth mientras buscaba refugio a mi espalda.
─ Muy bien, es mejor que muestres tu verdadero aspecto…─ dije mientras amartillaba las armas esperando no tener que usarlas pero sabia que tendría que hacerlo.
─ No soy el demonio lo prometo…estáis cometiendo un gran error…─ dijo la monja llorando y casi tirándose al suelo de rodillas para rogarme.
En eso Alan soltó un disparo nuevamente que acertó en el suelo cerca de ella, no parecia querer esperar mucho mas.
─ Escucha o desposees ese cuerpo o te matare igualmente…─ dijo Alan de manera ruda mientras recargaba el arma de nuevo.
─ No soy ese demonio, de verdad ella se equivoca…─ dijo la hermana entre llantos y sollozos, en eso Alan lanzo una especie de cráneo diminuto adornado con plumas delante suya.
En eso la hermana retrocedió de inmediato asustada como si algo la hubiera alentado.
─ ¿Qué es eso…?...─ pregunte extrañada al ver aquello, y observar como la monja retrocedía unos pasos.
─ Es un cráneo de gorrión, a los demonios no les gusta…─ dijo Alan mientras se preparaba nuevamente.
─ ¿Y por que no lo usaste antes…?...─ pregunte algo confundida pensando que hubiera podido hacerlo antes.
─ ¿Crees que las demás monjas no se hubieran asustado…?...Pero esto no acaba aquí…─ comento Alan como si esperara que hubiera otro efecto mas.
─ Malditos seáis…no deberíais de haberos metido en esto…solo venia por Nualia....ella me debe algo…─ dijo con una voz que parecia provenir del inframundo, pude ver como aquella monja empezaba a cambiar escuchaba como sus huesos chasqueaban y su piel parecia pegarse a su piel, su cabeza aprecia transformarse en una especie de bulbo lleno de ojos y varios tentáculos de color azul que colgaban, su cuerpo era delgadísimo pero tenia unas garras afiladas.
─ Muere…─ dijo Alan volviendo a disparar pero en lo que tardo en apretar el gatillo, este enseguida corrió hacia las monjas poniéndose en el centro del grupo.
─ Mierda!...No tengo ángulo de tiro…─ dijo Alan maldiciendo por lo que habia pasado.
─ Traedme a Nualia…y todo esto acabara quiero que me pague l oque me debe…─ dijo el demonio mientras se mantenía a salvo en el centro de aquel grupo que parecia no moverse del lugar.
Pude ver como los ojos de las monjas habían cambiado de golpe eran de color blanco como si estuvieran poseídas por aquel demonio.
─ Eso me es indiferente…si tengo que matarlas a todas…─ dijo Alan preparándose de nuevo para disparar.
Enseguida avance unos pasos hasta ponerme delante del grupo de monjas, haciendo de escudo.
─ ¿Pero que estas haciendo…?...Apártate…─ dijo Alan viendo que me habia interpuesto y no le dejaba disparar.
─ Ellas no tienen la culpa, no dejare que les dispares…Mira sus ojos…─ dije intentando convencerle para no dispararle pero no estaba tan segura puesto que yo también tenia un demonio dentro.
En ese momentote hizo un silencio en todo el lugar, parecia que Alan se lo estaba pensando.
─ ¿Entonces dime que vas a hacer…?...─ pregunto Alan que se iba poniendo cada vez mas nervioso.
En ese momento empecé a pensar que podría hacer para poder sacarle de su refugio entre las monjas sin ocasionarles ningun daño.
Aunque no tenia muchas opciones, puesto que si atacaba a las monjas estaría matándolas y el demonio seguiría seguro.
─ Yo que tu me daba prisa puesto que no le voy a dejar escapar…─ comento Alan y sabia muy bien que no tenia mucho tiempo.
Las dudas llenaban mi mente y no sabia que hacer, no tenia ninguna salida a la vista y Elizabeth tenia cara de miedo.
─ Tiempo!, lo siento por ustedes hermanas…─ dijo Alan recargando el rifle y preparándose para la escabechina.
─ Espera un momento cazador de demonios…antes de que acabes con ellas quiero hablar con alguien que es mi amiga…─ dijo una voz que reconocía en cuanto mire hacia arriba pude ver a Nualia que descendía.
─ Otro demonio genial, ya no se respeta ni la iglesia…─ dijo Alan en plan sarcástico manteniendo su posición.
─ Pero antes alguien puede quitar esa cosa del suelo…─ dijo Nualia señalando el pequeño cráneo de gorrión, enseguida lo tome quitándolo del suelo.
─ Vaya Nualia, has venido a pagar tu contrato…¿Cuál de ellas será…?...─ pregunto el demonio oculto entre las monjas.
─ ¿A que contrato se refiere…?...─ pregunte, extrañada mientras veía a Nualia acercarse al grupo de monjas.
─ Uf…tengo que pagarle un alma por haberme ayudado a salir del infierno…─ suspiro Nualia mientras se acercaba a las monjas y miraba una en particular.
─ Espera un momento si sabe como salir también sabrá como entrar…y podría llevar a Elizabeth de vuelta a su lugar…─ dije pensando que habría otra posibilidad además de las que me habia dicho Elizabeth.
─ Si claro, pero el precio sigue siendo el mismo un alma…─ hablo Nualia viendo a las monjas hasta que al final encontró a la que estaba buscando.
─ Marta…cariño tenia que hablar contigo…ven un momento…─ dijo Nualia haciendo que saliera de ese estado y volviendo a la normalidad, al mismo tiempo Nualia adopto de nuevo el disfraz de monja…
FIN DEL CAPITULO 1
P.D: Bueno aqui dejo el siguiente capitulo espero que os guste a todos y muchas gracias  .
Inició el tema
Mazoku
632
3.608 ATC
VIAJE AL CEMENTERIO DE TRENES
Marta fue como si saliera de ese trance y recuperara la consciencia sus ojos cambiaron de inmediato y recuperaron la normalidad.
Enseguida avanzo hacia Nualia como si de un canto de sirena la estuviera llamando, mientras que el carroñero no podia creer lo que estaba pasando.
─ ¿Pero como es posible…?...Nualia esto no es justo…pensé que estabas de mi parte…─ pregunto el carroñero con tono de enfado viendo lo que estaba pasando.
Marta siguió avanzando hacia estar al lado de Nualia y esta enseguida la aparto del resto dejando ángulo de disparo para Alan.
Pero enseguida un pensamiento cruzo mi mente puesto que el sabia como hacer regresar a Elizabeth de vuelta a su mundo.
Rápidamente me puse delante del carroñero tapando la visión que tenia Alan para disparar.
─ ¿Pero que estas haciendo…?...Apártate!...─ pregunto Alan exclamando para que me quitara del medio.
─ El es capaz de enviar de nuevo a Elizabeth a su mundo…es su única oportunidad…─ dije pensando que aun no podia matarlo, ese demonio podia hacerle regresar.
─ Si claro que puede pero el problema es que le tendría que dar un alma y las de su raza no matan por que si solamente cuando están en peligro u otros a los que quieren lo están…No matara a nadie aunque le valga la vida…─ dijo Nualia explicándome lo que hacian las de su raza.
─ Soy capaz de matar a alguien…─ replico Elizabeth con tono de enfado mientras sacaba las garras y se lanzaba sobre una de las monjas poniendo sus garras en la garganta a escasos centímetros.
─ Venga adelante hazlo…y te enviare a casa…─ hablo el carroñero azuzándole para que lo hiciera, podia ver el rostro de Elizabeth y su expresión de enfado queriendo hacerlo y como le temblaban las manos.
Se podia ver que lo intentaba con todas sus fuerzas pero no podia hacerlo, por mucho que ella quisiera, lo que habia dicho Nualia tenia toda la razón.
Al menos sabia que estaba segura con ella y que no me atacaría, puesto que ya me habia salvado la vida varias veces.
─ Déjalo Elizabeth, no te preocupes encontraremos la forma de devolverte a tu lugar…─ dije intentando animarla puesto que podia ver que incluso empezaba a llorar viendo que no era capaz.
─ Hazlo no te preocupes no se enteraran ninguna…─ dijo el carroñero de nuevo tentándola para que lo hiciera.
─ Déjame en paz!…─ exclamo Elizabeth mientras le miraba con odio y sacaba las garras de nuevo.
Sabia enseguida que Elizabeth se lanzaría a por el matándolo, pero en eso le mire a los ojos y nos dimos la vuelta.
En ese momento escuche un disparo y un grito que lleno el lugar, al momento las monjas salieron de su estupor y comenzaron a gritar apartándose de aquel fuego negro que se formo quemando al demonio.
─ Jesús, Maria y José…─ dijeron varias monjas santiguándose al ver lo que habia pasado.
─ ¿Qué ha pasado…?...─ cuestiono Marta al salir de su estupor mientras miraba a Nualia que sencillamente le sonreía de forma amable.
─ No te preocupes, encontraremos la forma de que puedas volver a casa…─ dije mirando hacia donde se suponía estaba Alan pero habia desaparecido.
El estupor y las santiguaciones siguieron durante un buen rato en eso Elizabeth se marcho rápidamente para que no la vieran.
Cuando todo aquello hubo acabado me limite a explicarles todo lo que habia pasado la mayoría de las monjas se sorprendieron por lo que habia pasado.
Al estar todo en calma Pude hablar con varias monjas que parecían estar mucho mas tranquilas para poder aprovisionarme y poder salir, al menos aquel sitio habia quedado intacto no como el pueblo de donde salimos.
Abandone aquel lugar dirigiéndome hacia la cueva en la que estaba Elizabeth y el caballo para poder continuar el camino.
Al llegar pude ver que Elizabeth estaba sentada mirando al suelo sin decir palabra, metí varias cosas en las alforjas y me acerque a esta sentándome con ella.
─ ¿Te encuentras bien…?...─ pregunte viendo que no estaba muy animada, imagine que habría sido por lo que habia pasado en el convento.
─ ¿Por qué no pude hacerlo…?...Estaba al alcance de mis manos…─ dijo Elizabeth casi llorando, en eso la abrace para intentar consolarla.
─ No te preocupes, no esta en tu naturaleza…pero no te preocupes encontraremos la forma de devolverte a tu lugar…Venga anímate…continuaremos le viaje hacia el cementerio de trenes…─ dije pensando que cada vez estabamos mas cerca de poder terminar aquello pero ahora me asaltaba una duda que es lo que me pasaría cuando todo estuviera completado.
Y que pasaría con el demonio de mi interior, si me lo quitaran terminaría muerta, aquellas dudas empezaron a meterse en mi mente dejándome pensativa.
Despues de aquello Elizabeth se apresuro a salir de aquel lugar y las monjas se calmaron un poco, al despertar de aquel infierno parecieron que no habían recordado nada.
Hable con la superiora para que me dieran algunos comestibles y agua para lo que nos quedaba de camino.
Una vez lo tuve me monte en el caballo y me dirigí hacia la cueva en la que se encontraba Elizabeth al llegar pude verla que estaba sentada en una roca con la cabeza bajada y sollozando.
─ ¿Te encuentras bien…?...─ pregunte curiosa puesto que nunca habia visto a un demonio llorar.
─ ¿Por qué no pude hacerlo?...Estaba tan cerca…─ dijo Elizabeth sollozando auto culpándose de no haber podido matar a nadie.
─ Escucha no es tu culpa, esta en tu naturaleza solo eso y además es mucho mejor así…─ dije intentando calmarla pero al escuchar aquello fue como si oprimiera un resorte se levanto de golpe sacando las garras.
─ ¿Qué estas diciendo…?...─ pregunto Elizabeth con tono de enfado por lo que habia dicho.
─ No es lo que piensas…He querido decir que no tienes un corazón malvado como yo pensaba…pero te prometo que volverás al lugar de donde perteneces…─ dije animándola y después de aquello me acerque para darle un abrazo.
Sentí como su sus brazos me rodeaban y aquel tierno calor me envolvía, nunca pensé que abrazaría a un demonio.
─ Es mejor que descansemos hasta que oscurezca al menos no tendrás tanto calor con ese pelaje…─ hable pensando que seria lo mejor puesto que con el calor que hacia no llegaríamos muy lejos y lo mejor seria refrescarnos un poco en el lago interior que habia en la cueva.
Despues de aquello fuimos hacia el lago y nos dimos un buen chapuzón, aquel frío fue como si me rejuveneciera.
Cuando al fin llego la noche prepare las provisiones y salimos de la cueva pero nada mas salir escuche un aleteo que se aproximaba cuando alce la vista me di cuenta que era Nualia al parecer no se había marchado muy lejos.
─ ¿Qué haces tu aquí…?...─ pregunto Elizabeth preparándose para atacarla, al parecer n ose llevaban muy bien.
─ He decidido ir contigo al menos de momento hasta que encuentre un lugar mejor…Ese sitio ya no me gusta tanto…─ dijo con cierto aire de superioridad mientras se miraba las uñas.
─ No vendrás con nosotras…─ dijo Elizabeth con odio en su voz mientras avanzaba unos pasos con las garras sacadas.
─ Tranquiliza a tu mascota antes de que lo haga yo…─ comento Nualia con aire desafiante mientras se preparaba también para combatir,
─ Dejadlo ya…¿Se puede saber por que os lleváis tan mal…?...─ dije viendo que en cualquier momento se podrían poner a luchar y no podia dejar que eso fuera mas lejos.
─ Hace tiempo por poco termino siendo su mascota y la mitad de mi raza también por un capricho suyo…─ dijo Elizabeth con tono de ira en su voz mientras podia ver sus ojos llenos de rabia.
─ Solo quería hacer negocios con tu raza pero una de las tuyas nos ataco sin provocación alguna…─ comento Nualia explicando lo que habia sucedido auqneu me extrañaba.
─ Te pillaron cogiendo una de nuestras crías…por eso una de las nuestras te ataco…─ dijo Elizabeth volviendo a acusarla por lo que habia echo.
─ Eso no es cierto solo estaba llorando y la tome en brazos…─ comento Nualia defendiéndose de aquello y sabia que esa discusión iba para largo.
─ Bueno es mejor que lo dejéis tenemos un largo camino hasta llegar al cementerio de trenes…así que dejadlo me da lo mismo si no os habláis u os ignoráis completamente pero dejadlo ya…─ comente alzando la voz cortando aquello de raíz, puesto que si las dejaba discutir no avanzaríamos nada.
Despues de aquello no volvieron a dirigirse la palabra, la noche fue completamente tranquila podia sentir la bajada de la temperatura y escuchar el aullido de los coyotes, por suerte mis sentidos podían ver en la oscuridad.
─ No sabia que los demonios tuviesen crías…─ dije con cierta curiosidad por lo que habia dicho.
─ Bueno, depende de cada raza, hasta ella también tienen crías…─ dijo Elizabeth haciéndome saber que lso demonios y nosotros no éramos tan diferentes.
Continuamos el camino, en un momento Elizabeth se me acerco al lado del caballo, con cierta curiosidad.
─ ¿Qué estas buscando en ese cementerio de trenes…?...─ pregunto Nualia con curiosidad mientras volaba al lado del caballo.
─ Bueno en resumidas cuentas el pueblo donde vivía fue atacado por unos demonios estos tenían la boca cosida y unas armas extrañas con empuñadura roja como esta, cuando me di cuenta me habían capturado y estaba atada a punto de ser sacrificada, la cosa que creo que sucedió eso, pero cuando abrí los ojos pude ver a una Shaman que me había rescatado y me dijo que haba introducido este demonio en mi interior para salvarme y que mi corazón clamaba venganza pero tenia que ayudarla a encontrar unas gemas para detener la apertura de una puerta…─ dije resumiéndole en cierto sentido todo lo que habia pasado en ese momento cuando mire la cara de Nualia parecia que estaba asustada.
─ ¿Ocurre algo…?...─ cuestione al ver la cara de Nualia que parecia un cuadro de horror.
─ Solo espero que no sean las Gemas de la Puerta Negra…Entonces seria un gran problema…─ dijo Nualia con cierto tono de miedo, al parecer aquello le había traído recuerdos.
─ ¿Las Gemas de la Puerta Negra…?,¿Qué es eso…?...─ pregunte con cierta curiosidad puesto que no sabia nada sobre eso.
─ Esas gemas son un verdadero problema, son capaces de abrir la puerta la infierno, la ultima vez que se usaron fue por un Shaman que vendió su alma a cambio de saber donde se escondían, de ellas salieron multitud de demonios por suerte los humanos pudieron combatirlos pero no sin perder muchos en la batalla tanto en ambos bandos, el Shaman después de aquello fue desmembrado y las gemas fueron esparcidas para que no volvieran a ser reunida, sol espero que no sean esas gemas…Créeme si te digo que hay muchas atrocidades en el infierno, se puede decir que ella y yo somos la parte buena de este…─ dijo Nualia resumiéndomelo, cuando estuvo contándolo podia sentir los escalofríos de Elizabeth en mi espalda.
Aquella historia hizo que se me helara la sangre por un momento, no pensé siquiera que aquella Shaman me hubiera mandado a por esas gemas seria una locura.
─ Además no creo que la Shaman que te ayudo no tuviera mucho poder puesto que para meter a un demonio de esa clase dentro de ti, se tiene que saber como hacerlo…─ dijo Nualia mientras olisqueaba a mi alrededor con curiosidad.
─ ¿Donde esta esa puerta…?...─ pregunte esperando saberlo y que no tuviéramos que ir.
─ No conoces el dicho que la puerta del diablo no tiene cerradura…Pues así es, las gemas pueden ser colocadas en cualquier lugar estas abrirán la puerta…El problema es que aparte de esas gemas se necesita otra de control que debe de ser bañada en la sangre de un demonio…─ dijo Nualia explicándome que podría ser en cualquier parte no tenia una localización exacta.
Aquello cada vez me ponía mas la piel de gallina, era como un relato de terror, y el aire frío de la noche no daba mucho calor.
Continuamos caminando en silencio hasta que empezó a amanecer el sueño empezaba a hacerme cerrar los ojos y aun quedaba un buen trozo hasta llegar al cementerio.
Seguí avanzando hasta bien entrado el día, hasta que mi cuerpo no pudo mas y empecé sentir calor, pude ver a los buitres revolotear por el cielo y sentir como la temperatura subía cada vez mas deprisa.
Viendo que no llegaríamos mas lejos lleve la caballo cerca de unas rocas para poder acampar puesto que el calor y el sueño me estaban a pasar factura.
En cuanto estuvimos a la sombra descabalgue y tome agua y comida y me senté para descasar hasta que llegase la noche y la temperatura bajase.
Repartí parte de las raciones entre las tres y el agua, podia verse que aunque vinieran del infierno podían ver que el calor no les gustaba.
Una vez que hubimos tomado algo me acomode sentándome y bajando el sombrero para poder dormir algo, mientras que Elizabeth apoyaba la cabeza sobre mi hombro para descansar.
Nualia prefirió volar hacia alguna parte para seguir explorando, pase un buen rato al menos aquella pesadilla n ose presento cosa que agradecí.
No se el tiempo que dormí solo que antes de abrir los ojos sentí una sensación de placer que me recorría le cuerpo.
Abrí los ojos lentamente para cuando mire pude ver que Nualia estaba lamiéndome el muslo, podia sentir su lengua subir y bajar a todo lo largo, como su calidez y humedad hacia que me estremeciera.
─ ¿Pero que estas haciendo…?...─ pregunte algo sobresaltada mientras la veía lamer con sensualidad, cuando levanto la mirada.
En eso despertó Elizabeth algo sobresaltada mirándola mientras esta subía lentamente mi muslo.
─ El demonio de tu interior ya sabes lo que necesita o es esto o es lo que paso en el convento…es mejor que se calme un poco…─ dijo Nualia mirándome lascivamente, mientras que Elizabeth no parecia estar muy contenta.
─ Eso lo decido yo…─ hable mientras Nualia me ponía la mano sobre el otro muslo y poco a poco comenzaba a abrirme las piernas.
─ Déjala, si no quiere es su decisión…─ dijo Elizabeth haciéndole entender que era mi decisión.
─ Escucha no te puedes arriesgar a que eso suceda, además no sabes lo que puede llegar a hacer un demonio de esa clase y mas encerrado en su cuerpo…─ dijo Nualia mientras discutía con Elizabeth, al parecer no se ponían de acuerdo.
Pero aquella sensación fue el comienzo de que el demonio se despertara, podia sentir dolo en la entrepierna, como si me atravesara el cuerpo.
Sentía como su sexo empezaba a crecer incluso la minúscula ropa interior me hacia daño.
─ Vaya, al final ha despertado…mmmm…─ dijo Nualia al ver como aquello empezaba a crecer, podia sentir su calor y poco a poco aquel dolor fue cediendo pero mi lujuria fue creciendo, hasta tal punto que me fue imposible contenerla, tenia que hacer algo pero ya.
Me senté un poco mejor y rápidamente alargue la mano y tome la cabeza de Nualia y la incruste en mi sexo restregándoselo por la cara, podia sentir el calor de su rostro sobre mi sexo, y como el liquido preseminal manchaba su cara.
Sin pensarlo dos veces tome el sexo en mi mano y mirando a Nualia le golpee suavemente le rostro con el varias veces, despues de aquello le puse el sexo en la entrada de su boca y en cuanto lo metió solo un poco empuje con fuerza haciéndoselo llegar hasta la garganta.
Podia sentir le calor y la humedad junto con la estrechez de su garganta y como esta pataleaba, la deje que se moviera un poco para respirar pero enseguida volvi a bajar su cabeza para que nuevo entrara hasta el fondo.
Mientras lo hacia sentía como la saliva resbalaba por mi sexo y escuchaba los gemidos de Nualia intentando respirar, enseguida mire a Elizabeth y rápidamente la tome con el otro brazo y la atraje hacia mi enseguida la bese y empecé a mover mi lengua dentro de su boca bebiendo su saliva y danzando con su lengua con fuerza y frenesí.
Con los gemidos de Nualia y los de Elizabeth eran como música celestial, pasado un rato deje que Nualia pudiera volver a respirar normalmente.
─ Uf, casi me ahogo…─ dijo resoplando con fuerza y respirando con dificultad, mientras que Elizabeth también hacia lo suyo.
Pero aquello no me era suficiente así que de nuevo la acerque a mi sexo y coloque la mano de Elizabeth sobre mi sexo y esta enseguida empezó a mover la mano, mientras la miraba fijamente a los ojos llenos de lujuria.
Cuanto mas deprisa lo hacia podia sentir como mi sexo se ponía cada vez mas duro y como daba pequeñas convulsiones haciéndome saber que estaba a punto.
En ese momento sentí como todo el semen salía a chorros llenando la cara de de Nualia, aquello fue como una descarga eléctrica me recorriese el cuerpo una sensación de placer indescriptible.
─ Necesito mas…─ dije con una voz que no parecia la mía, aquello me dejo por un segundo atónita.
Nualia se dio la vuelta y enseguida se puso sobre mi sexo que aun despues de aquello aun permanecia erecto y desafiante, puso su sexo por encima balanceándose de manera provocativa podia sentir la entrada de este y como sus fluidos resbalaban por el mío mezclándose por el semen que aun goteaba.
Aquello fue prácticamente irresistible, sabia que esa era su forma de seducir pero yo quería mas y no podia esperar tanto.
Así que puse mis manos en sus caderas y de un solo golpe baje su cuerpo, pude escuchar un gemido, aunque no podría distinguir si era de placer o de dolor llegado a este momento mi mente ya estaba nublada con el demonio.
En vez de que ella se moviera mis caderas parecieron moverse solas, empecé a un ritmo bastante rápido una y otra vez podia escuchar los gemidos de Nualia como se sucedían su respiración agitada incluso como si algo se rompiera en su interior, parecia que había llegado hasta le fondo de su útero puesto que sentía una presión en el glande.
Gire la cabeza y pude ver como Elizabeth tenia su mano en su pecho y estaba masajeándolo mientras que la otra mano la tenia en sexo que estaba empapado pro completo.
Viendo aquello no pude mas que invitarla aquel se acercara mas, viendo que ya estaba cerca tome el cuerpo de Elizabeth como si fuera una pluma y la coloque encima de mi con su trasero hacia mi cara mientras le colocaba el trasero de Nualia y mi sexo delante de su cara.
Al puse mi cara en medio de su trasero y empecé a lamer su sexo con fuerza entrando todo lo que podia con mi lengua en su interior repasando probando ese sabor salado, lamiendo su clítoris una y otra vez podia escuchar los gemidos de Nualia y su respiración agitada, y como sus pechos se balanceaban entre mis piernas en las que los tenia atrapados.
El cuerpo de Nualia se convulsionaba por el movimiento era como una simple muñeca empalada en mi sexo que movía mis caderas con fuerza, por un instante giro la cabeza y pude ver que tenia los ojos en blanco y la lengua sacada de su boca.
Elizabeth no sabia que hacer, viendo aquello tome mi mano e incruste su cara en el trasero de Nualia, no tardo mucho en entender que es lo que quería.
Así seguí por un buen rato aquello era increible, la cola de Elizabeth se enrosco en mi cuello para tener un poco mas de seguridad.
Sentí como a mi sexo llegase algo caliente, entonces acelere el movimiento de mis caderas mas rápido incluso moví la lengua con mas avidez incluso llegue a morder el clítoris de Elizabeth esta dio un grito de placer que hizo eco en el sitio que estabamos junto con algún coyote que al escucharlo aulló.
En eso descargue todo el semen que tenia en el cuerpo de Nualia aquello hizo que su cuerpo se tensara de golpe y gritara con fuerza lo mismo que Elizabeth casi al mismo tiempo.
Notaba como el semen entraba en su pequeño cuerpo; podia ver de reojo como su abdomen se hinchaba de sobremanera incluso en un momento note como parte del semen resbalaba al exterior sobre mi sexo.
Mientras sentí el orgasmo de Elizabeth sobre mi cara caliente y pegajoso, podia ver que estaba algo cansada pero yo tenia otros planes, no pensaba que esto terminara tan pronto.
Nualia se levanto poco a poco chorreando por su sexo, cuando al fin estuvo fuera cayo al suelo con su trasero levantado mientras salían chorros de semen por su sexo como si fuera una fuente.
En eso tome a Elizabeth como si fuera una simple muñeca y sin pensármelo dos veces le di la vuelta para tenerla cara a cara y de un solo movimiento la empale sobre mi sexo esta emitió un grito con todas sus fuerzas mientras notaba como entraba en su interior caliente y húmedo.
Rápidamente puse mis manos en su trasero y empecé a mover mis caderas de forma impetuosa a cada movimiento podia ver como su abdomen se hinchaba con el grosor de mi sexo entre tanto Elizabeth se mantenía a duras penas erguida.
En un momento cayo sobre mi pude sentir su pelaje y los pezones duros como piedras sobre mi, aquello fue como si me incitara mucho mas, así que acelere el movimiento, en ese momento era solamente yo la que me movía Elizabeth prácticamente se dejaba llevar como una muñeca de trapo en mis manos.
Podia sentir como su sexo intentaba ejercer fuerza sobre el mío pero era imposible, mi respiración era agitada y mis pechos no hacian mas que rozar con lso suyos, ya sin siquiera Elizabeth podia gemir solo escuchaba su voz muy apagada.
En eso sentí como mi sexo daba pequeñas convulsiones anunciándome que estaba a punto para tener un orgasmo.
me aferre a ella con fuerza para que no pudiera moverse y di unos cuantos empujones incrustando mi sexo hasta lo mas profundo de su útero, y en el ultimo movimiento sentí como otra descarga de semen la inundo por dentro expandiendo su interior con fuerza.
Elizabeth en eso fue como un despertar por un momento emitiendo ambas un grito que fue el detonante de nuestro placer.
El semen no dejaba de fluir en su interior podia sentirlo caliente y espeso, pero aun así seguí dando algunos empujones mas que hizo que Elizabeth se desmayara.
Su abdomen se expandió de sobremanera y pasado un rato parte del semen salio nuevamente al exterior mojando mis piernas, aun así seguí aferrada a ella soltando todo lo que tenia pude ver incluso que llego un momento en que parte de aquello salía por su boca.
Pasado un buen rato la solté y la deje caer a mi lado tumbada, no podia ni siquiera moverse, estando así me tumbe, viendo el espectáculo de Nualia que aun seguia soltando chorros de su cuerpo y Elizabeth desmayada a mi lado.
Viendo aquello me quede satisfecha y tranquila, podia notar como el demonio se retiraba lentamente de nuevo, por lo visto estaba tranquilo y no era para menos despues de aquello.
Descanse un poco hasta que por fin ambas abrieron los ojos lentamente e intentaron levantarse resultándole muy difícil por le peso que llevaban en su cuerpo, incluso les temblaban las piernas.
─ Lo siento, no quería hacer eso…─ hable con tono de tristeza en mi voz mientras bajaba la cabeza con los colores subidos a las mejillas.
Nualia se acerco y sencillamente me dio un beso en la mejilla haciendo lo mismo Elizabeth al mismo tiempo.
─ No te preocupes, se como son los demonios de ese estilo…aunque ahora mismo no podremos ir muy deprisa…─ dijo Nualia mientras se pasaba la mano por el abdomen que aun estaba bastante hinchado.
─ Necesito algo de agua…─ dijo Elizabeth sintiendo aun el sabor del semen en su boca, tomando la cantimplora le dio un buen trago luego se lo paso a Nualia para que hiciera lo mismo.
─ Tenemos que seguir avanzando no creo que ya quede muy lejos…─ comente subiéndome al caballo, que no parecia tampoco estar muy bien, pensé que no tardaría mucho en morir debido a la falta de agua y comida.
Así que baje del caballo y tomando las provisiones y la cantimplora le quite todo lo que tenia encima y le deje que se fuera.
─ ¿Qué haces…?...Es lo único que tenemos para movernos…─ pregunto Elizabeth extrañada por aquello.
─ Es mejor que se vaya no hay ni agua ni comida para el…así que el resto del camino lo tendremos que hacer a pie…─ hable respondiendo a la duda de Elizabeth, puesto que era lo mejor para le animal.
Sin pensármelo dos veces tome la manta para las noches y empezamos a caminar por suerte hacia bastante fresco y la luna estaba llena, aunque solo esperaba que no nos quedara mucho para llegar.
El silencio se hizo en nuestro grupo a pesar de todo lo de antes Nualia seguia sin querer hablar con Elizabeth.
─ ¿Cómo te sientes llevando un demonio dentro…?...─ cuestiono Nualia con curiosidad puesto que pensé que no había conocido a nadie que aun siguiera vivo con algo así.
─ Déjala en paz…─ dijo Elizabeth mirándola de forma amenazante, por aquella pregunta.
─ Solo tengo curiosidad nada mas y algo para hablar…Pero si no quiere que no conteste…─ dijo Nualia quitándole el hierro a aquello e ignorando la amenaza de Elizabeth
─ Elizabeth no te preocupes…No lo se es raro a veces siento como escarba en mi interior queriendo salir, sobre todo cuando tiene hambre, cuando esta en ese estado veo a las demás personas como simples trozos de carne deliciosos y sanguinolentos que puedo devorar y así saciarlo…Pero despues de haber acabado me siento culpable y a veces tengo pesadillas por lo que he hecho…─ dije explicándole brevemente como me sentía al llevarlo dentro.
─ Aunque ex extraño…esa clase de demonios son mucho mas activos y agresivos…es raro que este tan calmado…─ dijo Nualia viéndome fijamente mientras flotaba a mi derecha, con aquellos ojos fijos.
─ ¿Por qué dices eso…?...─ pregunte extrañada por aquellas palabras, puesto si decían que era mas agresivo no sabría hasta que punto podia llegar.
─ En cuestión de violencia son unas bestias salvajes, uno de ellos acabo casi con la mitad de m iraza y despues de aquello violo sus cadáveres seguidamente las devoro, y eso fue solamente uno, ese tipo de demonios son indómitos y sanguinarios…─ dijo Elizabeth bajando la cabeza mientras pareciera que fuera a llorar.
─ Dios!...─ exclame sorprendida al escuchar aquello, no podia creer que ese tipo de demonio estuviera en mi interior.
─ Por eso me extraña que no sea mas agresivo…por eso dije antes que es algo distinto…─ hablo Nualia olisqueando el aire a mi alrededor nuevamente.
Así seguimos el camino hacia donde suponía que estaría el cementerio de trenes, charlando un poco y conociendo algo mas al demonio que habían metido en mi interior.
Seguimos el camino bajando a un valle y continuamos caminando el ambiente era muy fresco casi frío, aunque mi piel permanecia caliente, al llegar a cierto lugar me quede mirando extrañada hacia todas partes no veía las vía por ningun lugar.
─ Que extraño se supone que aquí debería de haber unas vías…─ dije mirando hacia todas partes para ver si descubría algunas líneas de ferrocarril.
Pero nada mas dar unos cuantos pasos pude notar que mi pie chocaba contra algo me agache y empecé a quitar arena hasta encontrar las líneas de ferrocarril.
─ Solo tenemos que seguirlas, no creo que el cementerio este muy lejos…─ hable con una sonrisa en el rostro mientras continuaba el camino de las vías esperando llegar al cementerio y no a otra parada de algún pueblo.
El camino no duro mucho cuando a lo lejos pude ver una parada de tren que estaba completamente destrozada habia trozos de madera pro todas partes y cristales rotos, al parecer estabamos cerca.
Seguimos unos cuantos metros mas hasta que llegamos a un lugar donde habia vagonetas por todas partes e incluso maquinas de tren, pensé que seria un infierno buscar una gema que ni siquiera sabia como era en un lugar así….
FIN DEL CAPITULO 2
P.D: Bueno aqui dejo el siguiente capitulo espero que os guste y muchas gracias a todos  .
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