Mirad a la juventud de hoy en día. Tirados de cualquier manera, callados, pálidos y con los ojos enrojecidos. ¿Es culpa de los porros? ¿De la heroína? ¡No! ¡Son adictos a las series! La droga del siglo XXI que reparte de forma gratuita ese Papá Noel de los camellos llamado Internet. Dejarse seducir por esta nueva droga es fácil y apetitoso. Pero antes de caer en sus redes debes tener en cuenta algunas cosas.
1. Spoilers. El Holocausto nazi o los genocidios yugoslavos no pueden compararse con el profundo horror que siente el género humano cuando uno de sus congéneres revela algún acontecimiento de la serie que no han visto. Nada crea un rechazo social semejante. Bueno, a lo mejor el sacrificio de un perro enfermo de ébola. Pero ya está.
2. Competición. Los seriéfilos son muy territoriales. Cuando dos de ellos se encuentran empezarán una batalla consistente en recitar todas las series que han visto. Cuando tu contrincante admita desconocer una de las tuyas, agárrate a ella y defiende con horror y condescendencia que es LA PUTA MEJOR SERIE DE LA HISTORIA Y QUE DEBERÍA AVERGONZARSE DE NO SABÉRSELA DE MEMORIA. Da igual que en IMDB obtenga peores calificaciones que un examen de Froilán. La cuestión es que tú la has visto. Y él no.
3. Vida en pareja. ¿Las conversaciones con tu pareja se repiten más que las historias de la mili de tu padre? ¿Te parece un plan más emocionante mordisquear un bolígrafo viejo que salir de cena romántica? ¡Pues las series son el pegamento cotidiano que os mantendrá unidos! Cuando lleguéis a casa, sin mediar palabra, enchufaros un episodio. Y otro. Y otro. Y así hasta que sea demasiado tarde hasta para follar o incluso hablar. Mano de santo.
4. El inglés. Mucha gente justifica la ingente cantidad de horas que dedica a mirar series subtituladas con la excusa de que mejora su nivel de inglés. Es verdad. Pero a medias. Porque el vocabulario de un mundo medieval fantástico (Juego de Tronos) o de cuatro frikis sabelotodo (The Big Bang Theory) puede que no te sea de gran utilidad en el mundo moderno. Así que si eres seguidor de “The Wire” te recomendamos no decir “motherfucker” ni “fuck” en cada frase de tu prueba oral de inglés durante una entrevista de trabajo. Es probable que esos blanquitos altivos no se lo tomen demasiado bien.
5. El mono. Hay centenares de series disponibles así que, por el amor de Dios, empieza por aquellas que ya están terminadas. Si no, corres el riesgo de perder horas enteras de tu vida mirando de forma intimidatoria tu web de descargas habitual mientras esperas que llegue el episodio de la semana.
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